28 Septiembre 2022

¿Al fin qué? la paz total aviva debate de si existen o no las Farc

Crédito: Ilustración: Yamith Mariño Díaz

El Gobierno aceptó que el grupo de Iván Mordisco de las Farc entre al proceso de la paz total como Estado Mayor Central de las Farc. ¿Qué significa esto?

Los avances en el proyecto para la paz total por parte del Gobierno nacional han llevado a que la mayoría de las organizaciones al margen de la ley se hayan comprometido a cesar sus acciones criminales y a no perder los beneficios que les puede dar la ley de sometimiento.

Una de estas organizaciones son las llamadas disidencias, al mando de Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, quien en un video aclaró que son el mismo grupo ilegal al denominarse Estado Mayor Central de las Farc.

Para aclarar las dudas, el comisionado Danilo Rueda, en entrevista con Caracol Radio, afirmó que “cada grupo se denomina a sí mismo y así se les respeta. ¿Eso qué quiere decir? Que en este caso, hay un grupo que se autodenomina Estado Mayor Central de las Farc, afirma de sí mismo y que continúa con el legado de las Farc”.

Para profundizar

Esta denominación ha generado muchas críticas al señalar que permitirles este estatus les da un carácter político y beneficios en la mesa de negociación.

En opinión del historiador Carlos Cortés, para la mayoría de los colombianos las Farc habían desaparecido tras la firma del acuerdo de paz con el entonces Estado Mayor Central al mando de alias Timochenko, Iván Márquez, Carlos Antonio Lozada, Joaquín Gómez y Pablo Catatumbo.

“Para la fuerza pública las Farc, como organización ilegal con la desmovilización de cerca de sus 7.000 integrantes, habían desaparecido para convertirse en partido político, según lo estipulado en el acuerdo de paz”, afirmó el historiador.

Para el politólogo Andrés Márquez, el único que se apartó de las negociaciones fue el frente primero, al mando de Iván Mordisco, que comenzó a recibir a los integrantes que se desilusionaron del proceso o querían volver a lo que sabían hacer, lo que generó una deserción para regresar de nuevo a las armas.

“En los últimos tres años se volvieron a conformar nuevamente diez frentes que hacían parte de las Farc en los departamentos de Arauca, Guaviare, Meta, Cauca, Nariño y Norte de Santander con cerca de 1.000 hombres, que hasta hace tres semanas eran identificados como grupos residuales”, recalcó el politólogo.

guerrilla

Posible negociación

Para los expertos consultados no se puede catalogar a los disidentes como si fueran las extintas Farc. Entre las dos organizaciones hay una gran diferencia: "La nueva guerrilla tiene una orientación más hacía las economías ilegales como es el narcotráfico y no como era la antigua organización que tenía fines políticos”.

Carlos Cortés aclaró que las disidencias han realizado varios ataques contra la fuerza pública y siguen extorsionando, acciones que han generado el rechazo de las comunidades.

Por su parte, Andrés Márquez afirmó que la estructura de mando de las Farc estaba enmarcada en el secretariado, que estaba conformado por los comandantes de los bloques y frentes, contrario a la forma que lo maneja la nueva estructura como una federación, en la que no hay una unidad y cada uno toma sus propias decisiones.

El excomisionado de Paz Sergio Jaramillo, en entrevista con Noticias Caracol, criticó la forma como está negociando el actual Gobierno con las llamadas disidencias de las Farc.

“Esas no son las Farc, son nuevas organizaciones criminales que dejó el fin del conflicto, la mayor parte de la gente que está ahí no eran combatientes, es gente que ha sido reclutada y ese sistema se ha reciclado para los fines criminales que tienen”, afirmó.

Así mismo, cuestionó que “para quien incumplió el acuerdo le va a abrir un nuevo proceso de paz, a quienes obviamente no tienen interés y están dedicados a negocios ilegales”.

Para los analistas en el Acuerdo de Paz quedó muy claro que aquellos que no cumplían iban a tener todo el peso de la ley. Además, afirman que es bueno abrir la posibilidad de un sometimiento a la justicia, pero no una nueva negociación política a quienes traicionaron el proceso.