26 Mayo 2022

Matamba: amo y señor de La Picota

Crédito: Policía Nacional

Luego de ser capturado hace un año, alias Matamba se fugó el pasado mes de marzo de uno de los pabellones más seguros del país, donde dejó claro que su poder corruptor iba mucho más allá de su zona de influencia en Nariño.

Por: Redacción Cambio

El poder de Juan Larinson Castro, alias Matamba, en Nariño era tan ostensible que los organismos de seguridad tuvieron que esperar a que saliera de su zona de confort para lograr capturarlo.

Hace un año, informes de inteligencia señalaban que el 20 de mayo de 2021, Matamba celebraría su cumpleaños por los lados de Floridablanca, Santander, a donde el criminal había viajado una semana antes a encontrarse con una mujer.

Un grupo especial de la Policía Antinarcóticos viajó hasta allá para realizar la operación en secreto, sin levantar sospechas. El equipo esperó hasta la madrugada para detenerlo por sorpresa, amanecido y sin posibilidad de reacción. Matamba, uno de los hombres más buscados en el país por su cercanía con alias Otoniel, fue detenido entonces sin que opusiera resistencia alguna.

Requerido por varias cortes de Estados Unidos, Matamba fue trasladado al pabellón de extraditables de la cárcel La Picota, en el sur de Bogotá.

En varias ocasiones, fue citado por la Fiscalía para rendir indagatoria sobre investigaciones que se adelantaban por ser el jefe del grupo ilegal La Cordillera, organización aliada del llamado Clan del Golfo para el manejo de las rutas del narcotráfico en el departamento de Nariño.

la picota
Cárcel La Picota- Bogotá

Una de estas citaciones se iba a cumplir el lunes 21 de marzo de 2022, pero Matamba tenía otros planes. A las ocho de la mañana del viernes 18 de marzo, cuando realizaron el conteo de los presos, los guardias de turno se dieron cuenta de que faltaba Matamba. De inmediato, dieron la voz de alarma. Incluso, se llegó a rumorar que estaba borracho en otro patio. Pero lo cierto es que se había fugado. 

Más tarde, las cámaras de seguridad del penal dieron luces sobre lo ocurrido:

La noche del jueves del 17 de marzo, permanecía en la celda número 58, en el octavo piso de la Unidad de Medidas Especiales (UME) número 4, donde gozaba de enormes privilegios.

Dentro de la celda, el preso tenía un televisor de 52 pulgadas, una nevera con alimentos, variedad de licores, un amplio mueble con ropa fina y seis pares de zapatos de marca, cuyos costos oscilan entre los 4 y los 6 millones de pesos.

A pesar de estar privado de la libertad, Matamba no solo contaba con todo tipo de lujos, sino con la venia de la guardia, tal como quedó registrado en algunas cámaras del centro carcelario.

Al revisar las imágenes, los investigadores identificaron que a las once de la noche del jueves 17 de marzo el interno de la celda 58 no estaba en el lugar. La puerta de la celda estaba abierta, mientras que las de sus compañeros de piso estaban cerradas.

Al parecer, nunca había ingresado a su celda, sino que permaneció durante más de una hora en un patio contiguo, donde supuestamente acordaba los detalles de su fuga con un grupo de guardias del Inpec.

Las imágenes muestran que el poderoso interno regresó nuevamente a su celda a las 11:17 de la noche, vestido con su overol, y que allí permaneció durante 46 minutos, antes de salir vestido con uniforme de dragoneante del Inpec.

En ese momento se inicia el plan para facilitar su salida. Las cámaras de seguridad muestran que a esa hora se presentaba el cambio de guardia. Matamba, acompañado por el inspector de turno, Milton Jiménez, va pasando cada una de las puertas del centro carcelario.

Dos cámaras captaron la secuencia: a las 12:03 de la mañana, Matamba aparece uniformado con una capucha, mirando a lado y lado, para luego atravesar sin temor una de las rejas. A las 12:04 de la mañana, vuelve a aparecer, ya en su salida hacia la puerta principal. 

Un punto que llamó la atención de los investigadores es que muchas de las cámaras no tienen buena nitidez; otras, no sirven, lo cual facilitó la fuga.

Como las puertas requieren de reconocimiento facial, el interno siempre estuvo acompañado del inspector, que era el que le daba el paso en cada uno de los puestos de control. 

El plan maestro, orquestado desde hacía varias semanas, fue cumplido a la perfección en 20 minutos. Matamba, uno de los hombres más fuertes del Clan del Golfo, había sobornado a la guardia con grandes cantidades de dinero para salir tranquilo por la puerta principal y montarse en un vehículo con rumbo desconocido.

A la una de la tarde del 18 de marzo, luego del cotejo de huellas y de una búsqueda exhaustiva, la realidad cayó como un baldado de agua fría sobre el propio ministro de Justicia, Wilson Ruiz: Matamba se había fugado de La Picota.

Para ese momento, ya el criminal llevaba 12 horas de libertad.