22 Noviembre 2022

Rápidos y pensionados

Crédito: Freepik

Uno de los problemas más graves que afronta la industria automotriz colombiana es el alto envejecimiento del parque automotor, cuyas consecuencias, más que económicas, son de contaminación ambiental. Estas son las alternativas de las marcas para que más colombianos ‘jubilen’ a sus autos y vuelvan a sentir el olor a nuevo.

Por: Claudia Guerrero

Nadie sabe qué pasó con el primer carro que llegó a Colombia, el 19 de octubre de 1899, en la misma tarde en que estalló la Guerra de los Mil Días. Llegó a Medellín a hombro de hombres, traído por el millonario paisa Carlos Coroliano Amador Fernández, y su importación desde París incluía no solo un experto y asombrado conductor, sino varias latas de gasolina. Hoy, 123 años después, se cree que el vehículo, de la marca francesa De-Dion Bouton y modelo 1900, fue enterrado, en alguna finca del suroriente antioqueño, por una abuela precavida y malhumorada que descubrió que sus nietos lo usaban para escurrirse por la montaña.

Cuando arribó a este trópico, el que es hoy el auto más viejo del país era el más nuevo de la nación, y podía decirse, literalmente, que el parque automotor nacional era realmente joven y moderno.

Las cosas han cambiado más de un siglo después. Según las cifras del Runt y cálculos de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), a corte de 2021 la edad promedio de los 6,6 millones de automotores de cuatro ruedas en adelante alcanzó los 17,5 años, superando los 17,2 años registrados en el 2020. Una cifra que contrasta con las de países como Estados Unidos, que fue de 12,2 años en 2021, o las de las naciones de la Unión Europa, que fue de 10,7 años.

La vejez de los vehículos en el país se explica por la baja rotación del parque automotor. De acuerdo con un estudio del impacto del sector en la economía colombiana realizado por Andemos en 2021, mientras el promedio de carros por cada mil habitantes del mundo es de 435,6, en Colombia esa tasa es de 126,5, una de las tasas más bajas de los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD). 

Para Oliverio García, presidente de Andemos, la modernización de la flota vehicular debe realizarse mediante incentivos que impulsen la renovación del parque automotor con vehículos más limpios y seguros, generando simultáneamente mayor dinamismo económico con mayores recaudos, mejores empleos y mejorando la calidad de vida de los colombianos. “Para combatir la obsolescencia vehicular se requiere implementar políticas públicas que incentiven el ascenso tecnológico del parque automotor. Hacerlo por tecnologías más nuevas y limpias no solo tendrá un impacto positivo en la calidad del aire y la vida de los colombianos, sino también en la dinámica económica del país”, señala Oliverio García.

Con él se muestra de acuerdo Héctor Corredor, director general de Inchcape-Daimler Mercedes-Benz Colombia. “Esa es una responsabilidad del Gobierno. No es de los fabricantes ni de los que los vendemos. El que hace que salgan y entren carros nuevos es el Gobierno. Hay que incentivar la renovación porque, con los nuevos precios, la gente menos va a querer que su carro salga del mercado”, advierte.

En igual sentido se pronuncia Ariel Montenegro, presidente director general de Renault Sofasa. “El potencial de crecimiento del parque automotor en Colombia sigue siendo importante, pero por supuesto que tiene que venir de la mano de desarrollo de infraestructura”, explica. “Es el Estado el que tiene que analizar cuáles son los mecanismos o las alternativas para favorecer esa renovación de parque. De nuestro lado es disponer de las tecnologías y tener oferta suficiente desde los vehículos de entrada. Pero se requiere de un plan para favorecer la renovación del parque, como se ha ido haciendo en otros países”, agrega.

Planta de ensamble
Planta de ensamble
Cortesía: Comunicaciones Renault Sofasa

Voceros en Colombia de la marca Toyota van más allá. Para ellos, la ampliación del portafolio híbrido y electrificado juega un rol fundamental para consolidar economías de escala que permitan disminuir los costos y hacer más asequibles estas tecnologías a todos los usuarios. “Ahora bien, no podemos olvidar que la modernización tiene un costo importante para el cliente, por lo cual debemos promover incentivos. En este escenario, Gobierno, sector privado y entidades debemos trabajar conjuntamente para desarrollar las mejores opciones”, afirman.

Por lo pronto, el ministro de Transporte, Guillermo Francisco Reyes González, se ha mostrado interesado en ponerle el pie al acelerador de la modernización del parque automotor, la transición energética y la movilidad sostenible. Hace unas semanas, durante el congreso de Naturgas, el funcionario reveló que una de las grandes peticiones de los colombianos, en el marco de los diálogos sociales vinculantes para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo, es la transición energética, por lo que durante estos cuatro años de Gobierno se trabajará en la descarbonización del transporte en todos sus modos (carretero, férreo, fluvial, aéreo y marítimo) a través del uso de tecnologías que sean cada vez más eficientes y menos contaminantes.

“Vamos a trabajar muy de la mano con el sector del gas natural para avanzar en este propósito, pues la operación de vehículos con este combustible es clave para lograr la transición hacia las cero emisiones en el transporte, especialmente en segmentos de largas distancias como el transporte de carga y de pasajeros”, expresó el ministro Reyes González, quien agregó que la modernización del parque automotor es clave para dar cumplimiento a las metas a las que se ha comprometido el país en el mediano y largo plazo, como son la reducción del 51% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 y la carbono-neutralidad en 2050.