1 Julio 2022

20 discos que cumplen 50 años

En una época en la que los álbumes de larga duración ya se habían consolidado en el mundo del pop y del rock (en solo Estados Unidos ese año se publicaron alrededor de 5.000), es inevitable que hayan aparecido piezas memorables. Manolo Bellon, que vivió aquel año frente al micrófono en la emisora musical Radio 15, escogió sus 20 favoritos.

Por Manolo Bellon
Estamos justamente en la mitad del año. Buen momento para hacer una pausa y ver qué fue lo que pasó en el rock hace módicos 50 años. Pese a no ser un año aparentemente de gran música, aparecen varias joyas, algunas más conocidas que otras.
Entonces escoger 20 discos de cualquier año es una labor que se me antoja titánica y atrevida. Esas listas que suelen publicar nunca han sido de mi agrado, pero esta vez caigo en la tentación. Al compartirla hay unas advertencias. Primero que todo, no es un conteo, no tiene un orden, simplemente están aquí como cayeron en la lista. No hay un primer lugar ni un 20. Simplemente es una colección de álbumes que a mi me parecen importantes en la historia del rock y del pop. Invito a cada uno de ustedes a disentir, quejarse, regañarme, hacer sus propias listas y entender que como no hay fórmulas matemáticas para crear estas selecciones, todas son válidas y… prometo estar de acuerdo con el gusto individual de cada uno de los lectores
Así que aquí están 20 de mis álbumes de los cerca de 5.000 (repito, cinco mil) que se lanzaron solo en Estados Unidos en ese 1972.
 

Thick as a brickThick as a brick – Jethro Tull

Un extraordinario disco de larga duración, a cargo de un brillante grupo liderado por un excéntrico músico, Ian Anderson. Un álbum curioso que tiene una sola canción. Como en un disco de vinilo no caben los 43 minutos y fracción simplemente lo partieron en dos, uno de 22,40 y otro de 21,06. Parodia los álbumes concepto que estaban tan de moda en ese tiempo, en el que con su rock jugando con tempos y temas, hace una canción ligera, divertida explotando al máximo su capacidad musical creando una obra que se enmarca en el estilo de rock progresivo. Escuchando con detenimiento, es una suma de canciones cortas que se fusionan en un continuo fascinante. Y la carátula es un diario ficticio, The St. Cleve Chronicle and Linwell Advertiser. Son doce páginas desplegables –que al principio la disquera se opuso a publicar por costos- con artículos, publicidad y la letra completa de Thick as a brick, supuestamente un poema de  Gerald Bostock, un niño de 8 años, pero en realidad escrito todo por Anderson.

Michael Jackson
Got to be there - Michael Jackson

Es el primer disco que hace Michael Jackson sin sus hermanos. Es el reconocimiento evidente al hecho de que ese muchacho de apenas 13 años y todavía con voz de niño tenía un talento sobresaliente, por encima de sus hermanos. Los algo más de 35 minutos (¡apenas!) de música, las diez canciones tiene todo el encanto de lo logrado ya con los Jackson 5, pero destacando aún más la voz del pequeño dínamo que conquistó los mercados del entretenimiento. Una voz tierna, dulce, muy expresiva, y sorprendentemente muy profesional. No tenía pierde el disco con el cual despegó la carrera que Michael, que nadie podía maliciar en ese momento hasta donde iba a llegar. Basta con escuchar Rockin’ robin, Got to be there, I wanna be where you are y hasta una hermosa versión llena de inocencia del clásico de Carole King You’ve got a friend.

ZZ Top
Rio Grande mud – ZZ Top

El segundo larga duración del trío tejano ZZ Top muestra una notable evolución sobre el primer disco, ZZ Top’s First Album, de 1971. En este disco aprovechan las experiencias de su primer trabajo para hacer un álbum más coherente, donde el escribir canciones proviene de su vida como grupo, de gira, en casa. Registraban ideas que luego desarrollaban. Ese rock and roll rítmico, el boogie sureño que imprimen a sus canciones, es delicioso. Sencillamente son tres amigos, colegas y talentos que se juntan y se gozan lo que hacen. Presagia claramente lo que vendría para ellos. No puedo evitar referirme a las largas barbas que tienen dos de los integrantes, Billy Gibbons, que es cantante y guitarrista, y Dusty Hill, también cantante y bajista, fallecido el año pasado. El asunto curioso es que el baterista Frank Beard (Barba) no la tiene.

Allman Brothers
Eat a peach – The Allman Brothers Band

Es un álbum doble y el tercer disco de la producción del grupo liderado por Greg Allman y su hermano Duane. Tres de los temas los grabaron en conciertos realizados en marzo y junio de 1971, uno de los cuales dura 33 minutos y partido en dos ocupa las caras dos y cuatro. Las tres canciones de la cara uno y de las cara tres fueron grabados en estudio. Los otros dos en vivo encabezan la cara tres, Luego, entre septiembre y diciembre, entraron al estudio para grabar los restantes seis temas. La tragedia asomó cuando en octubre el genial guitarrista Duane, de 24 años, murió en un accidente de motocicleta. Los demás integrantes enfrentaron su duelo pero decidieron que la mejor manera de rendirle homenaje al fallecido era seguir adelante y rendirle tributo a quien consideraban su maestro y ellos, como discípulos, debían compartir lo aprendido. Desde luego hay canciones en las que es evidente las genialidad de Duane, como queda claro que Dickey Betts, quien asumió como guitarrista, es digno alumno de su maestro. Sin embargo, el uso del slide guitar de Duane y la potencia de su solos son únicos. Precisamente en las canciones en vivo, donde dominan los solos de su guitarra, se muestra la dimensión de su talento. Los temas de estudio honran su memoria. Ya sean temas grabados antes o después de su muerte, indican hasta dónde Allman Brothers Band había evolucionado desde sus comienzos en 1968. La brillantez del tema en vivo Mountain jam, la sensibilidad de Brothers and sisters, Melissa, Blue sky y el delicado Little Martha (única composición totalmente de Duane) indica el afecto y respeto por Duane y hasta dónde iba a llegar su música.

Stevie Wonder
Talking book – Stevie Wonder

Cuando el multinstrumentista lanzó este disco ya tenía una larga trayectoria tras de sí. Era el álbum número 15 de su discografía. Puede ser que este trabajo y Music of my mind, también grabado en 1972, sean sus mejores discos. Aquí combina lo que bien sabía hacer, canciones románticas, con los temas sociales que comienza a abordar en otras. Wonder se había convertido en el primer artista en lograr control creativo y de producción de sus discos, cosa que el sello Motown en sus más de diez años de existencia no había permitido a ningún músico. Eso es lo que se transmite en todo el disco. Cuando hace canciones románticas, las hace con el corazón y no solo como un intérprete del trabajo de compositores hábiles en el uso de recursos de escribir. Basta con escuchar ese clásico You are the aunshine of my life, o Maybe your baby, You and I (We can conquer the world) y Looking for another pure love para entender que siente cada nota, cada palabra que canta. Y ya cuando uno entra a las canciones más rítmicas como el glorioso Superstition o Big brother se entiende que su talento es descomunal y con la claridad para crear e interpretar canciones relevantes. Y eso que solo toca un teclado y la batería. Todas las canciones las escribió Stevie Wonder, algunas con su entonces esposa Syreeta Wright y una con Yvonne Wright, que no es familiar de la anterior. Soul, rhythm and blues de colección.

Exile on Main Street
Exile on Main Street – Rolling Stones

Es de esos discos de los que se ha hablado, se habla y se hablará por siempre. Un monumental álbum doble producto de una serie de sesiones de grabación, una de las cuales tomó lugar en el verano de 1971 en un estudio de grabación móvil puesto en una villa llamada Nellcote, en la Costa Azul, Francia, a donde se fueron los Stones para evadir la carga tributaria del Reino Unido. Pero algunas de las canciones ya habían sido grabadas en octubre de 1970 mientras hacían su anterior disco Sticky Ffngers, y la producción se terminó de realizar en Los Ángeles, California, donde se grabaron instrumentos adicionales e hicieron la mezcla. En todo el proceso, bastante desordenado y sin mayor dirección, los Stones, como lo dijo Mick Jagger, “simplemente éramos como unos bandidos fugitivos usando el blues como un arma contra el mundo”. Como trabajaron con muchos artistas externos que aparecían y aportaban, ese blues se complementó con country, rock and roll, swing y hasta elementos góspel. Entonces el resultado es una ecléctica colección de 18 canciones, en su mayoría de una enorme calidad en la que, pese al aparente desorden en todo el proceso creativo y de grabación, los Rolling Stones lograron uno de esos discos que simplemente es una delicia sentarse a escuchar de principio a fin. Pero tengan a mano la carátula para detallar su collage de fotos e imágenes y leer las notas sobre la producción.

Black Sabbath
Vol. 4. – Black Sabbath

El grupo se ha reconocido como uno de los pioneros del rock metal, con su mensaje oscuro, con frecuencia fatalista. Así que cuando llega este cuarto álbum de su discografía, y ya establecidos como estrellas en el firmamento rock con todo el entorno de drogas y excesos, hacen un disco que refleja todo lo vivido. Una producción poco pulida, con canciones que en sus textos tocan en la realidad casi irreal que atraviesan, pero musicalmente van desde los solos maravillosos de Tony Iommi, hasta la orquestación sinfónica de Laguna sunrise. Incluyen experimentaciones sin duda influidas por las drogas que hacen que Vol. 4 posiblemente sea el álbum más pesado de toda su discografía. Pese a esto, es una producción fascinante, creativa, experimental, que refleja lo que los músicos vivían en ese momento, para bien o para mal.

Harvest
Harvest – Neil Young

La crítica no ha sido amable con este álbum, lanzado cuando ya no hacía parte del grupo Crosby, Stills, Nash & Young. Lo acusan de repetirse, de ser predecible y de hacer un disco parejo. Esos mismos críticos con frecuencia aclaman discos de artistas cuando son precisamente así. Quién nos entiende… Pero fue difícil de realizar por una delicada lesión de espalda que no le permitió grabarlo de manera continua y por eso las sesiones duraron más de año y medio. Es un álbum donde explora mucho de ese country-rock que trabajó con el grupo con canciones de amor, de relaciones románticas. Eso sí, con melodías que con frecuencia son un tanto melancólicas, sensación que se refuerza con su estilo vocal. Incluso hay un par de canciones con la Orquesta Sinfónica de Londres que suenan un poco raro en un disco bastante acústico y con temas con la reciedumbre roquera de Young. Pero al final del día, esa es la compleja personalidad de Neil y se refleja en temas como la bellísima y exitosa Heart of gold, o Are you ready for the country y Alabama, donde brota su alma roquera. Ni hablar de la sinfónica There’s a world y el dramático y profundamente sentido The needle and the damage done, dedicada a un amigo cuya vida se perdía en la adicción a la heroína.

Ziggy
The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars– David Bowie

Bowie nos acostumbró a lo largo de su carrera a que se reinventaba a cada rato y asumía diferentes personajes según el momento. En esta oportunidad lo aplica en un álbum con un título larguísimo: El auge y caída de Ziggy Stardust y las arañas de Marte. Seguramente inspirado en el glam rock de esos comienzos de los años setenta y la taquillera película La naranja mecánica¸ hace un álbum con un personaje central, Ziggy Stardust, un alienígena andrógino que además es una estrella de rock. El disco está lleno de letras bastante paranoicas que toca los temas de un futuro incierto, decadente, y el temor de un apocalipsis nuclear. Y claro, están presentes las guitarras, canciones que son roqueras con suficiente pop para tener una apelación masiva. El resultado global es un disco lleno de melodrama, con un montaje histriónico que no se oía en la música popular de la época. Bowie se salió con la suya creando un producto grandioso, con el apoyo de Ken Scott, un maravilloso productor que entendió y extendió lo que David Bowie tenía en la cabeza. Basta con escuchar Sufragette city, Rock ‘n’ roll suicide, Lady Stardust y Hang onto youself, que son reflejo de un artista que nunca dejó de sorprender.

The Band.
Rock of ages - The Band

Este álbum doble en vivo fue grabado a lo largo de cuatro noches en Nueva York, finalizando el 31 de diciembre de 1971. La intención del grupo era realizar unos conciertos antes de hacer una pausa en su carrera. The Band fue siempre considerado un grupo muy influyente, ayudado por el hecho de haber acompañado a Bob Dylan en una etapa de su carrera. Sus discos de estudio tuvieron buena acogida, pero los conflictos entre los integrantes llevaron a tomar la decisión de la pausa. Para darle la trascendencia que debía tener esta grabación invitaron al músico Allen Toussaint para incorporar una sección de cuerdas para darle realce al evento. Este Rock of ages hace honor al impacto de The Band en la historia de la música y hacen un recorrido por algunos de sus temas más importantes, casi todos compuestos por Robbie Robertson, el líder del grupo. King harvest, Stage fight, The night they drove Old Dixie down, This wheel’s on fire y The weighty Life is a carnival, reflejan la excelencia musical del grupo. Una exquisita celebración de casi 80 minutos, un gran derroche de talento y calidad.

Close to the edge.
Close to the edge – Yes

Nada más difícil para un grupo que enfrentarse a grabar un disco cuando se bajan de lo que muchos consideran un trabajo excelente. Eso le pasó a Yes, que después del brillante Fragile, de 1971, tenía que producir algo por lo menos igual. Tarea nada fácil considerando que el cantante del grupo Jon Anderson escribía todas las canciones, con solo el tema titular co-compuesto con el guitarrista Steve Howe. El asunto aquí radica en que los dos, que estaban en una etapa muy creativa, dejaban a los demás integrantes como el genial teclista Rick Wakeman, el bajista Chris Squire y el baterista Bill Bruford, como espectadores que cumplían con tocar sus instrumentos. Pese a esto, Close to the edge es una maravillosa obra maestra del rock progresivo, evolutivo en los tres temas: el titular, And You and I y Siberian Khatru. Un clásico.

Aretha Franklin
Young, gifted and black – Aretha Franklin

En los primeros cinco años de la década de los 70, la reina del Soul publicó siete discos de larga duración. Todos son excelentes producciones. Cuando uno revisa su discografía, y en ese momento llevaba 18 discos publicados, más los 20 que llegaron después, este Young, gifted and black está en un selecto grupo de los que uno puede llamar obras maestras. El prodigioso talento de Aretha tuvo la facilidad de apropiarse de las canciones que cantaba y volverlas propias. Lo hizo muchas veces. Y en este álbum, mejor que en muchos otros, se aprecia todo lo que su expresiva voz logra hacer con los temas. Uno tras otro la muestra entregando todo, tocando magistralmente el piano y el poderoso Rock steady. que es una composición propia, cosa que también hacía. Pero el tema titular, que es de Nina Simone; I’ve been loving you too long, de Otis Redding, autor también de aquel clásico Respect que ella interpretó en 1967; The long and winding road, de Lennon-McCartney, y Border song (Holy Moses), de Elton John, son todas canciones a las que les da una lectura única, a las que les imprime su personalidad y apasionada entrega vocal. Es otro de esos discos que se colocan en la tornamesa -si es vinilo- y se escucha de principio a fin sin deseos de saltarse corte alguno.

Lou Reed
Transformer – Lou Reed

El músico neoyorquino lanzaba su segundo disco sin su grupo Velvet Underground que lideró desde 1964 y que no lograba los objetivos que el se trazó. Lanza un primer autotitulado disco solista, grabado en Londres, que no anda bien. Allá conoce a David Bowie, admirador de la obra de Reed, al que reconoce como influencia creativa, y quien incluso tocaba canciones de Velvet Underground en sus conciertos. De allí surge la idea de que le produjera un nuevo disco. El aporte de Bowie con su socio creativo Mick Ronson convierte este trabajo en un álbum en el que Reed pudo sacar a la luz sus excentricidades y, de la mano del dúo Bowie/Ronson, darle un giro a su sonido que se ajustaba a las necesidades del artista y del mercado. Hay canciones que aprovechan la recia guitarra de Reed, pero el dueto de productores se encarga de pulir el sonido global del álbum. Reed se siente cómodo con el aporte de los ingleses y el resultado es un disco que se acerca al glam, que pegaba en esos tiempos, pero mantiene el espíritu decadente de ambigüedad sexual que caracterizaba al músico americano. Así que Walk on the wild side, Goodnight ladies, Perfect day, Make up y otros temas muestran la perfecta comunión entre quien hace la música y quien dirige la grabación y la produce. Transformer literalmente transformó y también refrescó la carrera de Lou Reed, le dio un necesario giro a su música y de paso, nos dejó un tremendo disco.

Honky
Honky chateau – Elton John

Si se quiere este álbum es simplemente una colección de agradables canciones pop, más ligeras que las que hizo con su socio de creación Bernie Taupin en su anterior larga duración Madman across the water. Y claro, uno escucha canciones divertidamente funky como Honky cat o el pop psicodélico de Rocket man, y queda un disco agradable y nada más. Sin embargo, cuando se profundiza, se encuentra bastante substancia en este álbum. Grabado en Francia en el mismo estudio donde Rolling Stones grabaron Exile on Main Street, deja muy claro cómo se complementan los compositores. Bernie Taupin escribe las letras, las manda a Elton John, quien crea la música que siente que se ajustan a ellas. Son líricas no siempre claras y a veces sencillas que encuentran en el pianista y cantante un medio para volverlas canciones que pueden ser baladas, roqueras, country, blues o soul. Ahí está gran parte de la genialidad de John. Y es lo que hace que este álbum se pueda considerar como uno de los mejores que hizo en esas primeras de cambio en los setenta. A las ya mencionadas vale agregar a su playlist canciones como I think I’m gonna kill myself, Mona Lisa and Mad Hatters, Salvation y Hercules. Ahí sí se puede comprender cómo funcionan estas sociedad creativas.

Staple Singers
Be attitude; respect yourself -The Staple Singers

Fueron un grupo de soul / gospel formado por Roebuck Pops Staples y sus tres hijas Cleotha, Mavis e Yvonne, y ocasionalmente su hijo Pervis. Este es su segundo álbum y sin duda alguna el mejor. La gran virtud del disco es la manera en que presentaron sus canciones de corte religioso en un empaque aceptable para un público secular más amplio. Y funcionó, al punto que Respect yourself y I’ll take you there fueron enormes éxitos en listas de popularidad. Las cerradas armonías vocales que se hacen fáciles entre hermanos dan como resultado canciones con esa base rítmica del rhythm and blues que las hace fáciles de escuchar. Hay que dedicarle unos minutos a mirar las letras y entender que un disco de este tipo, sin hacer proselitismo religioso, puede ser muy secular en su intención. Un disco con la renombrada base musical de los estudios de Muscle Shoals, con una guitarra y teclados que enriquecen la producción. Dato final, el titulo tiene el juego de palabras Be attitude, que significa "ser actitud", pero beatitud es bienaventuranza.

Jimmy Cliff
The harder they come – Jimmy Cliff

Esta es una banda sonora que no tuvo mayor repercusión comercial, pero ayudó a abrir las puertas al reggae en el mercado norteamericano. La película jamaiquina, protagonizada por el cantante Jimmy Cliff, no tuvo mayor impacto. La crítica repetidamente dijo que la música era de lo mejor que tenía, y eso que el ritmo no era muy conocido en Estados Unidos. El álbum es una excelente selección de canciones de reggae escritas por grandes figuras como Drerrick Harriott, Desmond Dekker, Brent Dowe, Frederick Hibbert, más otras escritas por el propio Cliff. Los intérpretes son The Melodians, Maytals, Desmond Dekker, Scotty y desde luego, Jimmy Cliff. Escuchar este disco abre una ventana al ritmo originario de Jamaica que, al llegar a Gran Bretaña, se comercializó aprovechando la población antillana que vive en el Reino Unido. Así que clásicos como 007 (Shanty Town), Many rivers to cross, Rivers of Babylon en su versión original, Pressure drop y otros abrieron el camino para que Bob Marley llegara al mercado americano y artistas como Eric Clapton lo usaran en sus canciones de manera exitosa. Por eso el disco ha sido preservado en el Registro Nacional de Grabaciones de Estados Unidos, por su importancia cultural, histórica y estética. Suficiente ilustración sobre el tema.

Paul Simon
Paul Simon – Paul Simon

Dos años después de separarse de Art Garfunkel, su socio musical de los años 60, Paul Simon inicia una exitosa carrera como solista. Aunque ya había grabado un disco en 1965 que solo fue lanzado en 1981 –salvo por un breve tiempo cuando estuvo disponible en 1969- este autotitulado álbum es realmente su segundo álbum en solitario. Ya no tenía que pensar en Garfunkel como cantante de canciones, sino que pudo concentrarse en explorar temáticas que a él lo satisficieran. Podía continuar con la exploración rítmica de la música latina, jazz, blues y reggae, mientras que líricamente pudo tocar temas más personales e involucrarse más en lo que componía. En este sentido estaba libre de las ataduras de trabajar en equipo. Entonces hay que escuchar Mother and child reunion, con su delicioso ritmo reggae grabado en Jamiaca; Duncan, con ese aire andino que le imprime el grupo peruano Los Incas que lo acompañan; Me and Julio down by the school yard, que cuenta esa extraña relación entre dos jóvenes ;Paranoia, Papa hobo y Peace on the river. Paul Simon hace un buen uso del idioma inglés y estructura melódicamente canciones por momentos muy personales mientras explora con pasión las bases rítmicas. Es un disco sin mayores pretensiones pero, sin duda, se trata de un perdurable clásico.

Deep Purple
Made in Japan – Deep Purple

La agrupación inglesa sufrió varios cambios de personal y cada conformación se reconocía por su mark y un número. Así nación Mark 2, su segunda encarnación. Llegaron el cantante Ian Gillan y el bajista Roger Glover, que se unieron al guitarrista Ritchie Blackmore, el teclista Jon Lord y el baterista Ian Paice. A partir de ahí grabaron tres discos fundamentales en la carrera del grupo y que dio para un elogiado show en tarima que viajó por el mundo en una exitosa gira que los llevó a Japón en agosto de 1972. Al grupo no le llamó mucho la atención la propuesta de hacer un disco en vivo pero finalmente aceptaron y se lanzó el álbum doble Made in Japan, con versiones extensas de algunas de sus populares canciones que tienen largos solos de guitarra y teclados, evidencia del profesionalismo del grupo. Desde Smoke on the water, el gran éxito de la banda, pasando por Space truckin’, Highway star y Child In timeconvierten esos maravillosos excesos en concierto en un deleite auditivo en disco. Este álbum le abrió el camino a futuras grabaciones en vivo del heavy metal. Trascendental.

Aphrodite Child
666 – Aphrodite’s Child

El disco tiene como subtítulo El apocalipsis de Juan 13/18. Es el tercer y último disco del grupo liderado por el virtuoso teclista recientemente fallecido Vangelis, con el vocalista Demis Roussos, Loukas Sideras en la batería y Silvedr Koulouris en guitarra y percusión. La idea de Vangelis, desarrollada con el director de cine Costas Ferris, buscaba hacer una adaptación musical sobre pasajes del libro que cierra el Nuevo Testamento en la Biblia. La visión contracultural que le imprimen a la producción, va de la mano con el espíritu experimental y progresivo de Vangelis. La visión evolutiva que le dio a la obra reñía con el deseo de Roussos de trabajar más la fusión pop con folclor griego y el pop a secas que querían los demás. Vangelis finalmente se impuso, el disco se grabó con su idea, pero condujo a la disolución del grupo. No es una obra fácil de escuchar. Cuenta con la participación de la gran actriz y soprano griega Irene Papas, entre otros invitados, y es un brillante ejercicio de creación de un álbum concepto que en un principio la casa disquera no quiso lanzar. Cuando lo hizo en 1972, fue recibido con hosannas y aleluyas por la crítica y terminó siendo un obligado disco para públicos selectos. No es como sentarse y escuchar los cerca de 80 minutos en una sentada, pero dosificado tiene el encanto de una obra maestra única e irrepetible.

Ege Bamyasi

Ege Bamyasi – Can

Para terminar, un disco del mal llamado krautrock, una expresión algo despectiva para describir el rock alemán de los años 70. Can es un grupo de Colonia, formado en 1968 y pioneros de la escena musical de ese país. Con sus influencias en el jazz, la música avant-garde sembrada en el rock psicodélico y el funk, construyeron un sonido novedoso que marcó una época y su álbum Ege Bamyasi es tal vez su producción más importante. Hasta ese momento era una banda de nicho, sin mayor impacto masivo. Una vez que salió el sorpresivo tema Spoon, que sonó fuertemente en radio, le permitió llegar a un público más amplio, ya que se utilizó como tema de la miniserie de televisión Das messer (El cuchillo). De ahí partió la necesidad de hacer un álbum para aprovechar la popularidad. Pero lo hicieron a su manera y desarrollaron unos temas es un trabajo donde fusionan lo que sabían hacer muy bien: rock sicodélico con bases en un funk fuerte. Fue un disco difícil de grabar por distracciones como el ajedrez que jugaron dos de sus integrantes casi día y noche. Pese a eso, o tal vez precisamente por eso, el resultado es un álbum coherente. Fuera del referido Spoon¸ hay que escuchar Vitamin C, Sing swan song y I’m So Green para entender la importancia del grupo y del disco como referentes del avanzado rock alemán de aquel entonces.