29 Diciembre 2022

‘El canto de la tierra’, lema del Cartagena Festival de Música de 2023

Orquesta de Cámara de Praga.

Entre el 5 y el 13 de enero se llevará a cabo el Cartagena Festival de Música. En esta oportunidad se ilustrará el movimiento nacionalista que surgió durante el siglo XIX en diversas naciones europeas. También se presentarán obras de cámara de compositores colombianos.

Desde hace ya varios años el Cartagena Festival de Música aborda un tema que sirve de guía a la programación. En la versión de 2023, que comienza el próximo 5 de enero y que termina el 13, bajo el nombre de El canto de la tierra se presentará un repertorio de obras de compositores de Europa del este que surgieron en el siglo XIX, muchos de ellos impulsados por un espíritu nacionalista propio de una época de grandes imperios en los que algunas nacionalidades, entre ellas la polaca, la checa, la croata y la eslovaca, estaban sometidas a poderes ajenos a su lengua, su cultura y su tradición.
Pero también estaba la rebeldía de compositores de culturas que no formaban parte del canon dominante (la música germánica, francesa, italiana) y que sintieron la necesidad de afirmar su identidad a través de las artes. Fue una época en la que varios compositores miraron hacia el folclor y las tradiciones musicales populares de sus naciones para incorporarlos en sus composiciones.
Así que a lo largo del festival se escucharán obras de compositores como Piotr Ilich Tchaikovsky, Modest Mussorgsky, Antonín Dvorak, Bedřich Smetana y Leoš Janáček, George Enescu, Franz Liszt y Béla Bartok y Frédéric Chopin.

Cañón
Santiago Cañón.


A lo largo del Festival también se presentarán obras de compositores menos conocidos. El Festival ofrecerá 26 conciertos y en esta ocasión la Orquesta de Cámara de Praga será la agrupación instrumental residente y se presentará en siete oportunidades, entre ellos el concierto inaugural.
Este año participan también los cuartetos Pražák y Meccore, el violinista Giuseppe Gibboni, quien en 2021 ganó el prestigioso Concurso Paganini; Marie-Ange Nguci, una destacadísima pianista de 24 años, y el grupo vocal tradicional Eva Quartet, conformado por cuatro solistas del popular grupo de música folclórica El Misterio de las Voces Búlgaras. También participará el violonchelista bogotano Santiago Cañón Valencia.
Pero no todo será música de la Europa central y del este. Este año también tendrán un espacio destacado los compositores colombianos, representados en esta oportunidad por Adolfo Mejía, Pedro Morales Pino y Antonio María Valencia, entre otros, autores de música de cámara de los siglos XIX y XX.

Orquesta Filarmónica de Mujeres
Orquesta Filarmónica de Mujeres.


Sus obras las interpretarán músicos colombianos, entre ellos la Orquesta Filarmónica de Mujeres, dirigida por Paola Ávila; la pianista Ana María Orduz, el Bogotá Piano Trío, el Cuarteto Q-Arte, el clarinetista José García y la pianista Teresita Gómez, a quien se le rendirá un homenaje por su destacadísima trayectoria artística.

Teresita Gómez


Igualmente se llevarán a cabo los proyectos pedagógicos y académicos que el Festival ha impulsado desde su primera edición. Una novedad es el Diplomado en Interpretación de Música de Cámara para ensambles tanto de cuerdas como de vientos, en alianza con el Conservatorio Giovan Battista Martini de Bolonia, Italia, y con el Conservatorio Adolfo Mejía de la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar, de Cartagena. La ya tradicional alianza del festival con Italia se refuerza este año con el Seminario Internacional sobre Lutería, en el que participarán maestros del Instituto de Educación Superior Antonio Stradivari - Escuela Internacional de Fabricación de Violines de la ciudad de Cremona.
A estas dos actividades se suman las clínicas de lutería, en las que varios lutieres ofrecerán clínicas y talleres abiertos a la comunidad sobre reparación y mantenimiento de instrumentos.

Q Arte
Cuarteto Q-Arte.


Por último, la Orquesta Sinfónica de Cartagena protagonizará el concierto de cierre del festival. Este proyecto, que funciona como una orquesta estable y para los jóvenes músicos de Cartagena de Indias, nació en 2016 como una iniciativa de la Fundación Salvi, la Fundación Puerto de Cartagena, RCN y la Alcaldía de Cartagena.

 

El regreso a la escena 

Para conocer otros detalles acerca del festival que arranca el 5 de enero, CAMBIO conversó con Julia Salvi, fundadora del festival y presidenta de la Fundación Salvi, y Antonio Miscenà, director del Cartagena Festival de Música.
CAMBIO ¿Qué razones llevaron a elegir el tema de este festival?
Antonio Miscenà: 
La edición de 2022 del Cartagena Festival de Música tuvo como tema principal la música de cámara del siglo XIX, principalmente del centro de Europa. Me pareció interesante, con el programa de 2023, ofrecer al público una imagen más completa de lo que sucedía musicalmente en Europa en ese siglo, por eso elegí como tema El canto de la tierra. Será una edición sobre el fenómeno del nacionalismo musical en Europa del Este en la segunda mitad del siglo XIX. La música, como las demás artes, contribuyó a la definición de la identidad nacional de los distintos países europeos, haciendo uso de la cultura popular, del folclor y de las tradiciones musicales regionales. La música de Dvořák, Smetana, Janáček, Liszt y Mussorgsky contiene muchos elementos de la cultura musical popular, naturalmente reelaborados según la sensibilidad y personalidad de cada autor.
Julia Salvi. Algo que notarán este año es que la presencia de música de compositores colombianos aumentó considerablemente. Tal vez es un momento de preguntarnos quiénes somos, qué nos hace ser lo que somos. El festival enfoca algunos nacionalismos musicales que surgieron, por ejemplo, en Europa en el siglo XIX. Es una oportunidad, un estímulo más para mirar y escuchar qué hicimos en Colombia con esas mismas ideas y con una música tan bella como la nuestra. Por otro lado, la edición de 2023 El canto de la tierra sí tiene un hilo conductor con el tema de 2022, El color del sonido, pero también tiene que ver con las circunstancias. Tuvimos una pandemia y, al ir saliendo de ella, las obras sinfónicas para grandes orquestas eran un riesgo. Eso nos llevó a hacer una edición del festival dedicada a la música de cámara, a la música a pequeña escala.

Julia Salvi.
Julia Salvi.


CAMBIO. ¿Cómo se produjo el retorno de la llamada “presencialidad” en el ámbito de la música clásica en el mundo?
J.S.: 
Un poco como le dije anteriormente: al principio había que tener muchísimas precauciones. Por ejemplo, los ensambles debían tener una máxima separación entre sus integrantes, y los instrumentos de viento debían tocar detrás de unos paneles transparentes. Pero, como dije en mis palabras de presentación de ese año, si no lo hacíamos nos moríamos.
A.M.: Fue un retorno importante, diría casi vital para el sector musical. El público necesita una relación directa con los artistas. De igual forma, los artistas, tocando en vivo, reciben mil estímulos de la presencia del público, sobre todo si es cálido y participativo como el de Cartagena. El Cartagena Festival de Música ha intentado, en todas las maneras y naturalmente cumpliendo todas las normas de seguridad, no interrumpir la relación directa con su público. En 2021, en medio de mil dificultades, realizamos un festival semipresencial reducido (de cinco días), con el que quisimos enviar un mensaje de confianza a todo el sector musical, particularmente afectado por los efectos de la pandemia. En 2022, dimos continuidad al trabajo realizado en 2021 realizando un festival presencial de siete días, que también se retransmitió por televisión. Esperamos que la edición de 2023 sea la de transición hacia el formato tradicional del festival.
CAMBIO: Luego de dos años tan difíciles para la música en vivo y otras artes escénicas, ¿qué enseñanzas le quedaron al festival?
A.M.: 
Creo que en el momento de mayor dificultad, concretamente desde marzo de 2020 y durante buena parte de 2021, todos hemos experimentado con estrategias alternativas de comunicación con el público: conciertos virtuales vía streaming, iniciativas educativas vía video, citas virtuales de diversa índole, entrevistas y otras iniciativas virtuales. Hemos experimentado itinerarios alternativos respecto a la comunicación canónica de fiestas y eventos culturales.
J.S.: Primordialmente, que somos seres humanos y necesitamos el contacto. La virtualidad es una herramienta, pero nada reemplaza la experiencia musical cuando existe un contacto directo con el público.
CAMBIO: ¿Cómo ha sido la alianza entre Cartagena e Ibagué, donde la Fundación Salvi también realiza un festival de música?
J.S.: 
A pesar de que ambos son organizados por la Fundación Salvi, son conceptos muy distintos, con filosofías distintas. Además, las ciudades de Cartagena e Ibagué han tenido desarrollos completamente disímiles en lo urbano y en lo cultural. Por eso notará usted que una parte del equipo humano trabaja en ambos festivales, pero en cambio la curaduría no es compartida.

Antonio Miscená
Antonio Miscenà.


CAMBIO: ¿Qué balance le deja al festival haber trabajado con orquestas juveniles?
A.M.: 
El componente didáctico y formativo es fundamental para el festival. Contribuir de diferentes formas a la formación de jóvenes músicos es una de las tareas que el festival ha llevado a cabo desde sus orígenes. Las jóvenes generaciones de músicos son el futuro de los eventos musicales en Colombia, como en el resto del mundo. Contribuir con la preparación de conciertos, con residencias periódicas, favoreciendo experiencias de intercambio con otras realidades, enriquece el festival y el contexto en el que se desarrolla y determina una relación fructífera entre el evento y la comunidad que lo acoge.
J.S. :La Orquesta Sinfónica de Cartagena es un ejemplo del valor transformador de la cultura, porque allí se mezcla el talento joven de la ciudad con el apoyo de las entidades que han creído en este sueño de ciudad, que permite que los jóvenes cartageneros tengan oportunidades de vivir experiencias invaluables. Esta es una orquesta de Cartagena para Cartagena, para la que también son vitales la labor apasionada y profunda de nuestro director, Óscar Javier Vargas Orbegozo, y de nuestros profesores formadores. Somos una práctica orquestal que permite que todos los actores concurran para trabajar en un ejercicio de comunidad y de solidaridad.
CAMBIO ¿Qué papel cumple el componente didáctico del festival, desde las conferencias abiertas al público hasta los talleres con estudiantes de música?
J.S.: 
Es una parte muy importante de esta apuesta. Dejarles algo a la ciudad, a sus estudiantes. Que un adolescente pueda asistir a una charla donde le enseñen cómo las ideas de identidad de un terruño se expresan a través de una partitura musical. O que le enseñen a tocar o a reparar un instrumento. Son experiencias difícilmente cuantificables, pero que dejan una huella profunda. Y queremos dejar esa huella, queremos que ese sea nuestro regalo a esa ciudad, tan especial, que nos recibe cada año.
A.M.: Reitero lo dicho antes, el componente didáctico, educativo, es una de las tareas institucionales del festival. La formación del público, así como la de los jóvenes músicos también desempeña un papel fundamental en la planificación del evento. Los conciertos-conferencias del musicólogo italiano Giovanni Bietti se encuentran entre las iniciativas más populares y están abiertos a todos, a cualquier tipo de público. Es una gran satisfacción comprobar que nuestro público sigue activamente las propuestas que ofrece el festival encaminadas a profundizar en los contenidos de los conciertos. Una manera de formar nuevos públicos competentes que equivale a garantizar un futuro al festival de Cartagena.