14 Octubre 2022

‘El cuarto poder ha pasado de los medios a las historias’: Jaime Abello, director del Festival Gabo

Cuarenta años después de haberse conocido que Gabriel García Márquez había ganado el Premio Nobel de Literatura, la Fundación Gabo le rinde homenaje a ese momento con la programación del Festival Gabo, que se llevará a cabo en Bogotá del 21 al 23 de octubre.

 

FestivalPor Eduardo Arias
El viernes 21 de octubre se cumplen 40 años de haberse hecho el anuncio de que el escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez había ganado el Premio Nobel de Literatura. Por esa razón la Fundación Gabo, que García Márquez creó en 1995, decidió que este año el programa de su Festival Gabo, que llega a la décima edición, se iniciara e inspirara con ese aniversario. El Festival Gabo es el mayor encuentro dedicado al periodismo, la ciudadanía y la cultura de Iberoamérica. Se llevará a cabo en las instalaciones del Gimnasio Moderno de Bogotá y se prolongará hasta el domingo 23.
En su diversidad temática, el contenido de las charlas tiene como hilo conceptual organizador el discurso La soledad de América Latina, que García Márquez leyó en la ceremonia de entrega del Premio Nobel en Estocolmo. Después de ocho ediciones en Medellín y la pausa obligada que provocó la pandemia, los directivos de la fundación determinaron renovar y relanzar el proyecto en Bogotá, ciudad que marcó de manera profunda la vida de García Márquez desde su juventud, no solo en su formación y vida personal, sino en su carrera de periodista y escritor. La conoció en 1943, cuando llegó a terminar el bachillerato en el Liceo Nacional de Varones de Zipaquirá.
CAMBIO conversó acerca de esta celebración con Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo. Hace una reseña del contenido de los distintos temas que se tratarán y también de su visión de cómo ha evolucionado el periodismo desde 1995, cuando nació la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, conocida ahora como Fundación Gabo.

Jaime Abello
Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Gabo.


CAMBIO: ¿Cuál es el objetivo del festival?
JAIME ABELLO: 
Para la Fundación Gabo el festival es una de las formas de ejercer su misión. Esta es una fundación creada por Gabriel García Márquez para impulsar una renovación del periodismo dentro de los ideales de excelencia, coherencia, ética, innovación, independencia, y el festival se convirtió, ligado al Premio Gabo, en un espacio único para cumplir esa misión porque plantea una reflexión sobre el papel del periodismo. Pero no lo hace como un congreso profesional o un simposio académico, sino como un encuentro entre ciudadanía, cultura y tecnología, celebrando el poder de las historias y los ideales del periodismo. Pero al ser también un festival que le rinde homenaje a Gabriel García Márquez no se limita exclusivamente al periodismo, sino que recorre las obsesiones de Gabo, como por ejemplo literatura, cine y música. Además el festival nos recuerda que el periodismo es una manifestación cultural esencial de nuestro tiempo marcada en su evolución por las desafiantes realidades del ecosistema de la comunicación digital y los cambios de paradigmas sociales y políticos. Esas son las grandes motivaciones.
 

CAMBIO: ¿Por qué escogieron a Bogotá como la sede?
J. A.:
Todo comenzó hace varios años con el Premio Gabo, que se llamaba Premio Nuevo Periodismo, que hicimos en Monterrey, México. Ese premio lo trasladamos con nuestros aliados Sura y Bancolombia a la ciudad de Medellín como punto de apoyo y allí nació el festival, del cual hicimos siete versiones, más dos virtuales. Luego el impacto de la pandemia obligó a que fuera virtual. Al pensar qué etapa seguiría, decidimos traerlo a Bogotá, y proponer un festival más abierto a la participación nacional. Un buen momento para hacerlo era al regresar a la presencialidad y celebrar los 40 años de la entrega del Premio Nobel a Gabriel García Márquez. El colegio Gimnasio Moderno nos ha acogido con gran calidez, con gran hospitalidad y se va a convertir en la sede del Festival Gabo. No la única pero sí la principal.
 

CAMBIO: Ustedes enfocan la programación en el discurso La soledad de América Latina. ¿Es para rendirle un homenaje al texto que García Márquez leyó cuando recibió el Premio Nobel o existen otras motivaciones?
J. A.: 
El festival se inspira mucho en ese discurso pues es impresionante la vigencia de muchos de los temas que toca.
 

CAMBIO: ¿Pero cuáles son los ejes sobre los que gira la programación? Acá le cedo la palabra por un buen rato.
J. A.: 
En primer lugar, el premio Gabo. Este año recibió 1.980 trabajos en cinco categorías. Más de 60 jurados en distintas rondas han hecho una selección en las categorías de audio, fotografía, texto, cobertura e imagen de una serie de trabajos formidables de distintos países de lengua española y portuguesa. A lo anterior se suma el reconocimiento a la excelencia que se le da este año a Juan Villoro, gran periodista y escritor mexicano. La cronista y editora Leila Guerriero le hará un perfil en vivo titulado “El mapa de la curiosidad de Juan Villoro” y él hablará también sobre poesía y crónica futbolística.
Lo segundo es el homenaje a los 40 años del Premio Nobel a Gabo. Vamos a mirar a través de varias charlas cómo fue su vida como periodista en Bogotá. Vamos a hacer una revisión de cómo el realismo mágico dio un nobel y cambió un continente. Un grupo destacado de la nueva generación de escritores nos hablará sobre la literatura colombiana después del Nobel.
Otra sección es el homenaje a la poesía, ya que en la entrega del Premio Nobel, García Márquez hizo un brindis por la poesía diciéndole “esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos”. Un invitado muy especial va a ser Orlando Mondragón,  ganador del premio Loewe de poesía joven, que viene de México.
Traemos una muestra extraordinaria de medios emergentes de 12 países del continente, escogida gracias al proceso de investigación de El Hormiguero, el estudio que hicimos con el apoyo de Google sobre emprendimientos nativos digitales América Latina. La pregunta que nos hacemos es si es posible hacer periodismo de calidad, sostenible e innovador en América Latina con el trabajo periodístico de nicho y una agenda informativa comprometida con una diversidad de causas, como es frecuente en los nuevos medios digitales.
Haremos un gran encuentro sobre el estado de la libertad de expresión en el continente de la mano de la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) y abordaremos la desinformación como tema clave. En el festival ofreceremos una serie de talleres con el título “Así se fabrican las fake news. Mentiras, desinformación y posverdad”.
Otro campo temático muy interesante será el de nuevas narrativas sobre drogas en América Latina, del cual vamos a entregar un libro que recoge magníficos trabajos periodísticos apoyados por el fondo de becas financiado por Open Society Institute.
Habrá muchas actividades alrededor del podcast y las narrativas sonoras en general. Este año no solo premiamos por primera vez la categoría de audio, sino que nos hemos unido al festival iberoamericano de Podcast al Oído con RTVC.
Vamos a tratar el tema del medio ambiente básicamente mirando el papel de las nuevas narrativas y las investigaciones periodísticas en la protección de la cuenca amazónica y la importancia del trabajo colaborativo de investigación y la gestión de datos en el periodismo ambiental.
Tendremos unas secciones dedicadas al periodismo narrativo y a las narrativas de inmersión. También habrá charlas relacionadas con nuevas maneras de atraer audiencias con la ola del metaverso y lo que viene para el periodismo. Meta tendrá un stand para compartir técnicas de manejo de herramientas digitales.
La música fue una de las pasiones de Gabo y nos alegra a todos la vida. De eso hablará el cantautor Pedro Guerra. Llevaremos a escena una programación musical de contadores de historias con canciones con el apoyo de Páramo Producciones.

Juan Villoro
Juan Villoro, periodista y escritor mexicano al que se le hará un especial reconocimiento en el Festival Gabo.


CAMBIO: En todo este tiempo que lleva la fundación, ¿en su opinión cómo ha cambiado el periodismo?
J. A.: 
El cuarto poder ha pasado de los medios a las historias. El periodismo era, y en alguna medida sigue siendo, una manifestación de las élites. La función de los medios era informativa pero también reguladora del discurso público. Hoy en día, en el contexto en que estamos, las plataformas digitales y las redes sociales han hecho que la conversación pública se expanda, que cualquier persona pueda intervenir en ella, y que el periodismo, al final, funcione más por el valor e impacto de sus contenidos, en los que la gente se sienta incluida, respetada y representada, que por el peso de su antigua institucionalidad.
 

CAMBIO: ¿Qué puede hacer el periodismo tradicional para soportar esa avalancha de información que se recibe de todo lado?
J. A.: 
El camino que le corresponde seguir al periodismo, sea que se identifique tradicional o como nuevo, es el de la información seria, bien hecha, veraz, de calidad, bien diferenciada de las fake news. Ese periodismo tendrá más suerte como contrapoder que como apéndice del poder. Para ello debe construir el camino de la confianza, ofrecer a las audiencias espacios de información, opinión, explicación y conversación pública con visiones independientes, rigurosas y desinteresadas sobre los temas relevantes. Pero también, para destacarse, le tiene que apostar a la creatividad y el aprovechamiento de nuevas herramientas para las narrativas y el desarrollo de las audiencias digitales. Publicar nunca había sido tan fácil, pero darse a conocer nunca tan difícil.
 

CAMBIO: ¿Qué tan fácil la tienen los medios de renombre en estas nuevas condiciones?
J. A.: 
Las cosas no están cómodas para las marcas. Desde el punto de vista de los mercados y las condiciones con que antes se operaba, había una prima de poder asociada a la economía de los medios. Esa prima hacía que los medios, por considerarse masivos y por el grado de influencia que tenían, gozaran de privilegios. Obviamente me refiero a los que lideraban en sus mercados. Hoy, en cambio, les toca a todos lucharla. Las grandes marcas y los advenedizos tienen que trabajar muy duro y hacer una demostración diaria de ese compromiso con sus audiencias, por lo menos tratar de ser creíbles y atractivos.
 

CAMBIO: ¿Esa nueva realidad cómo se ha manifestado?
J. A.: 
Esta lucha por la incidencia ha dado lugar también a una cantidad de experimentos y de posibilidades. Estamos ante un periodismo mucho más pluralista, en que ya no se trabaja solo encajonados en lo que antes llamábamos empresas de medios. Hoy en día observamos que hay periodismo de autor que se hace de manera individual, no solo con buenos artículos sino también con el libro periodístico, que está en boga. Por ejemplo, blogueros que a través de las redes sociales hacen periodismo con una fuerza equiparable a las marcas comerciales de los medios. También está el periodismo que se hace en red, de manera colaborativa entre grupos de periodistas o empresas de medios. Vemos en el Premio Gabo ejemplos formidables de ese periodismo investigativo en colaboración, que aborda temas muy difíciles.
 

CAMBIO: ¿Cómo ven ustedes desde la fundación esas nuevas tendencias?
J. A.: 
El premio Gabo nos sirve de radar para observar un periodismo que le jala mucho a la creatividad y el aprovechamiento de las herramientas digitales, que ofrecen tantas opciones para hacer cosas interesantes, deliciosas, divertidas y humorísticas. Hay también periodismo que sigue optado por la vibración sensacionalista, que siempre caracterizó a una parte de la industria. Eso en nuestro contexto actual se traduce por lo general desde las redes sociales en títulos fuertes y sensacionales que enganchan el famoso clickbait. Se trata de generar audiencias a través de lo llamativo en los planteamientos noticiosos.
 

CAMBIO: ¿Cómo ve usted ese periodismo que se hace desde la periferia, por fuera de las grandes marcas?
J. A.: 
Hay un periodismo que no se financia ya con esquemas comerciales sino que se está haciendo a través de organizaciones que reciben financiamiento de becas, donaciones, cooperación internacional y solo en parte ingresos por publicidad o suscripción. Sin embargo, en el estudio sobre el Hormiguero digital encontramos que los principales financiadores de los medios emergentes son los propios periodistas que se rompen el cuero por seguir su vocación y sus ganas de servir.
Es interesante cómo avanza un periodismo de causas, un periodismo que no se pretende imparcial sino comprometido con los temas. Hay periodismo ambientalista, periodismo feminista, periodismo de grupos étnicos, por ejemplo. Claro está, la diferencia con el activismo o la militancia es que se debe basar en hechos verificados, investigados y trabajados periodísticamente, y no simplemente en hacerle propaganda a las creencias o convicciones que cada uno tenga.
 

CAMBIO: ¿Qué papel juega la Fundación Gabo en este escenario tan distinto al de los tiempos en que nació y se consolidó?
J. A.: 
Estamos en una época en que la fundación le apuesta a la diversidad y pluralismo, pero sobre todo a la excelencia, con valores como la ética y el poder de la narración, que no se limita a la palabra, sin duda una matriz importante, sino que está diversificada hoy con la imagen y el sonido, que llenan las redes con formatos como el video o el podcast. Nos corresponde insistir en los ideales del periodismo e inspirar, a partir del ejemplo de Gabo, a nuevas generaciones de periodistas que posiblemente no van a tener cargos burocráticos en grandes empresas mediáticas pero sí más oportunidades de crear, experimentar, salir adelante con sus propios medios y servir a la sociedad. Podrán hacer carrera profesional dentro de un periodismo que día a día tiene muchos retos, pero que al mismo tiempo, como lo comprobamos en el Premio y Festival Gabo, demuestra que se hacen excelentes trabajos, tanto en los medios mayores, como en los márgenes menos convencionales. Definitivamente la apuesta de la fundación es por la multiplicidad de esas búsquedas.
Vea aquí la programación completa del festival.