2 Noviembre 2022

Jerry Lee Lewis, el último héroe de la era del rock n roll

El pasado 28 de octubre murió Jerry Lee Lewis y de ese modo se cerró la etapa del nacimiento y primer desarrollo del rock and roll. Semblanza de un músico que desde hace décadas ya es leyenda, no solo por su música sino también por sus excesos, sus matrimonios tormentosos y los altibajos de su carrera profesional.

 

Jerry Lee LewisPor Manolo Bellon
El asunto es sencillo, pero así como es sencillo es dramático. La muerte el pasado 28 de octubre de Jerry Lee Lewis cierra de manera definitiva esa etapa del naciente y el desarrollo del rock and roll. Ya no queda uno solo de esas enormes figuras de la música. Lewis era el gran sobreviviente y murió a los 87 años. ¡Qué generación de longevos! Aunque Elvis Presley murió a los 42 años y Bill Haley a los 55, Fats Domino falleció a los 89, Chuck Berry a los 90, Bo Diddley de 79, Johnny Cash  a los 71, mientras que Carl Perkins murió de 65 años.
El asunto es que se acabó esa generación que creó el rock and roll.
Jerry Lee Lewis probablemente encarna mejor que cualquier otro el espíritu rebelde, libre y sin compromisos que define el género musical. Su vida estuvo signada por la tragedia, los escándalos, pero también por grandes éxitos y música que inspiró generaciones posteriores. Nació en el área rural del sur de Estados Unidos, en el estado de Luisiana, el 29 de septiembre de 1935, donde sus padres tenían una pequeña finca que daba para sostenerse muy modestamente. Vivió un verdadero caldero de influencias como sucedió con Elvis Presley, Chuck Berry y otros. El country music, el blues que sus vecinos afroamericanos cultivaban, las músicas religiosas de blancos y negros y hasta el cajun music, aquella de los descendientes franceses radicados en el golfo de México que se fusionaba con las formas populares americanas y de origen africanas.
Cuenta la historia que Jerry Lee, muy niño, un día vio un piano y se sentó en la banqueta y empezó a tocar. Así, como por instinto. Claro, en la familia había música y un primo, Mickey Gilley, años después se convirtió en estrella de la música country. Otro primo, Jimmy Swaggart, además de ser un popular teleevangelista luego caído en desgracia, tocaba el piano y cantaba. Eso sin contar con un primo algo mayor, Carl McVoy, que lo guió en sus primeros esfuerzos por tocar el piano.
Con apenas 14 años lo invitaron a tocar en la presentación de una línea de carros de un distribuidor, por lo que le pagaron nueve dólares. Un buen dinero en 1949. Por eso el padre del muchacho empezó a subir ese piano vertical a un vehículo para llevarlo a diferentes sitios donde se presentaba.
Mientras su carrera despegaba, consiguió un contrato con el legendario sello Sun Records de Memphis, en el estadio de Tennessee, donde estaba Elvis Presley. Tocaba en grabaciones de quien lo necesitara y también sus propias canciones. Alternaba con sus presentaciones públicas, muy populares por su forma de hacerlas. Empezaron también a aparecer esos hechos que rayan en el escándalo. Con apenas 17 años se casó con la hija de un pastor de una iglesia que tenía 16. La abandonó muy pronto, alegando que interfería con su deseo de tocar el piano. Un año más tarde lo obligaron a casarse con otra mujer porque la había embarazado. Pero se le olvidó un detallito: su divorcio de su primera esposa no estaba finalizado.
Entonces su carrera despegó y su energético y frenético show conquistó los públicos. Su larga, crespa y rubia cabellera en desorden mientras tocaba de manera enloquecida el piano y cantaba su particular mezcla de blues, gospel, rock and roll y música country, pateando la banqueta del piano para tocar de pie, metiendo su nombre –Jerry Lee- en todas las letras de sus canciones fueron toda una verdadera novedad. Más adelante alternaba su nombre con su sobrenombre The Killer (el Asesino o el Matador) apodo que se ganó en 1976 gracias a que en la fiesta de cumpleaños de uno de sus músicos se abalanzó sobre él y casi lo ahorca con su corbata. Se disculpó echándole la culpa a unos malos tragos, pero en todo caso lo demandaron por lesiones personales.

Con apenas 17 años se casó con la hija de un pastor de una iglesia que tenía 16. La abandonó muy pronto, alegando que interfería con su deseo de tocar el piano. Un año más tarde lo obligaron a casarse con otra mujer porque la había embarazado. Pero se le olvidó un detallito: su divorcio de su primera esposa no estaba finalizado.


Por esas cosas maravillosas que ocurren en la música, un día en los estudio de Sun Records, Carl Perkins grababa un disco, con el apoyo en el piano de Lewis. Llegaron los compañeros de sello y amigos, entre ellos Johnny Cash y Elvis Presley. Dicen que por un rato también estuvo Roy Orbison, que se marchó porque su esposa quería ir de compras. En una pausa entraron al estudio y empezaron a improvisar canciones. Debe ser un designio divino que la cinta en que grababa Perkins no fue detenida y toda esa hermosa sesión de improvisaciones, camaradería, canciones y buena vibra quedó grabada y lanzada en 1982 bajo el apropiado nombre de The Million Dollar Quartet.

Great balls of fire
En 1957 logró dos de sus más grandes éxitos: Whole lotta shakin’ going on (vetada en emisoras por su contenido sexual) que llegó al tercer lugar en listas, y ese glorioso Great balls of fire, que llegó al segundo lugar. Su ego se infló aún más y en un concierto el artista que cerraba era Chuck Berry. Lewis esperaba ser la figura principal y cuando no lo fue roció el piano de cola con gasolina, le prendió candela y empezó a tocar Great balls of fire. Se bajó del escenario y, según algunas versiones, al pasar cerca del gran Berry que se preparaba para salir a tarima le dijo: “A ver si lo supera, muchacho”.
Parecía perfilado para tomarse la corona de rey del rock and roll que, tras el ingreso al ejército de Elvis Presley, no tenía dueño. Pero ocurrió otro hecho de esos que marcan la vida de Lewis. Con apenas 22 años se casó por tercera vez con una niña de 13 años. Para colmo, Myra Brown era la hija de un primo, que resultó ser además músico de su banda. Pero inflado por su éxito viajó a Inglaterra para hacer una gira. En el aeropuerto los periodistas le preguntaron por la adolescente que lo acompañaba y sin ningún misterio respondió que era su prima, su esposa. La gira perdió importancia y la prensa se concentró en su matrimonio con una niña. Claro, de las 37 presentaciones terminó cancelando 34 porque el público fue a sus conciertos a abuchearlo.

En 1957 logró dos de sus más grandes éxitos: 'Whole lotta shakin’ going on' (vetada en emisoras por su contenido sexual) que llegó al tercer lugar en listas, y ese glorioso 'Great balls of fire', que llegó al segundo lugar.


Regresó a Estados Unidos para encontrar que los medios y público le daban la espalda. Sus canciones dejaron de sonar en la radio, los programas de variedades no lo querían presentar, la prensa solo hablaba de su matrimonio con una menor. Para efectos prácticos el potencial rey del rock and roll dejó de existir. De cobrar 10,000 dólares por concierto antes miles de fanáticos, ahora recibía 250 por tocar en bares pequeños ante unos pocos asistentes. Buscando recuperar algo de su posición, publicó un aviso de página en diarios en que explicó que su divorcio de su segunda esposa se cumplió en abril de 1958, cuatro meses después de su tercer matrimonio. Terminó diciendo: “Si mi carrera ha terminado como intérprete, que no sea por esta mala publicidad”. Para confirmar su intención de cambio se casó nuevamente con todas las de la ley con su prima en junio de 1958.
Dos años después, en junio de 1961, parecían haberse calmado las aguas turbulentas y apareció en el cartel de un concierto con estrellas del rock and roll organizado por el disc jockey Alan Freed, el amigo que nunca lo abandonó, al lado de Brenda Lee, BB King, Shirelles, Bobby Vee, Diamonds, Fleetwoods, Ventures y otros, por lo menos no lo abuchearon. Y de manera inesperada la versión del tema What’d I say de Ray Charles, Fue su primera canción en llegar al top 30 en tres años. No fue la gran maravilla pero presagiaba que Jerry Lee podría ser perdonado.

Con apenas 22 años se casó por tercera vez con una niña de 13 años. Para colmo, Myra Brown es la hija de un primo, que resultó ser además músico de su banda.


A los escándalos se sumaron otros problemas. La caída en popularidad lo llevó al alcohol y las drogas, y para colmo su tercer hijo Steve Allen, de cuatro años, murió ahogado en una piscina en abril de 1962 tras un aparente descuido de Myra que preparaba una cena. Su marido la acusó del hecho y la relación entre ellos se empezó a deteriorar.
Pese a todo, con la llegada de los Beatles y toda la invasión británica, a Europa la recorrió una onda de nostalgia por el rock and roll y Jerry Lee Lewis estaba en la cresta de la ola. Incluso hizo una espectacular presentación en el Star Club en Hamburgo, Alemania en 1964, que se grabó y lanzó al mercado. Aún hoy se considera una de las mejores grabaciones en vivo del rock and roll de todos los tiempos por la energía, la conexión con el público, brillantes interpretaciones y la locura general que rodeó la presentación. Pero faltaban los cinco centavitos para el peso. En Estados Unidos seguía por lo general ignorado.
En 1966 hizo su primera gira en su país desde finales de los años 50, pero aún no lograba reconquistar al público. Por sugerencia de un ejecutivo disquero, decidió grabar canciones del género country que le era familiar. Total, no tenía nada que perder, entonces ¿por qué no? De manera sorpresiva la radio especializada en el género se enamoró de Another place, another time, una canción que se convirtió en un gran éxito y que en 1968 llegó al cuarto lugar en listas. En seguida logró su primer número 1 con To make love sweeter for you. Lo que no logró con el rock and roll lo alcanzó en el country. Sin duda, parte del encanto es que, con su habitual arrogancia, cantaba country con el toque rock and roll que conquistó al público.
En septiembre de 1969 participó en el Rock and Roll Revival Concert en Toronto, Canadá, donde alternó con Chuck Berry –todo quedó perdonado-, Gene Vincent, Bo Diddley Little Richard y la Plastic Ono Band de John Lennon, que debutaba ante el público. Fue una locura total y más adelante esa presentación se publicó en video. Volvió a sus raíces religiosas y grabó un muy buen disco de canciones góspel. En 1970 se divorció de Myra. Ella lo acusó de maltrato físico y mental, además de afirmar que compartieron lecho en no más de tres noches en todo su matrimonio.

Hizo una espectacular presentación en el Star Club en Hamburgo, Alemania, en 1964, que se grabó y lanzó al mercado. Aún hoy se considera una de las mejores grabaciones en vivo del rock and roll de todos los tiempos por la energía, la conexión con el público, brillantes interpretaciones y la locura general que rodeó la presentación.


Los años 70 marcaron ese reconocimiento a su especial talento para tocar, bueno, para aporrear el teclado, cantar con su potente voz esa gama de canciones de diversos géneros, pararse sobre los pianos, sentarse sobre las teclas o golpearlas con sus botas vaqueras. Un irreverente e irredento figurón del rock and roll que entregaba todo en sus conciertos, hasta su ego monumental. Su estatura artística crecía y superaba a muchos de sus contemporáneos.
Pero su vida personal seguía siendo noticia y por las razones equivocadas. En 1973 su hijo Jerry Lee Jr. murió cuando se volcó el automóvil que conducía. Solo tenía 19 años. Van dos hijos fallecidos. En 1977, en avanzado estado de alicoramiento, con su Rolls Royce intentó derribar la reja de entrada a la mansión de Elvis Presley, alegando que el Rey lo había invitado. Poco después, de nuevo por problemas de alcohol, perdió el control de su lujoso automóvil que se volcó y quedó destruido, aunque él salió ileso. En 1981 lo operaron de una úlcera sangrante. El pesimista comunicado de los médicos que lo atendieron solo le daba un 50 por ciento de posibilidades de sobrevivir. Pero se trataba de Jerry Lee Lewis: sobrevivió y cuatro meses después estaba de nuevo en los escenarios. En 1982 se divorció de su cuarta esposa que murió pocos meses más tarde, y en 1983 se casó por quinta vez con Shawn Michelle Stevens, 23 años menor que él. Sorpresivamente ella también murió de una sobredosis apenas a los 77 días  en la residencia de la pareja. Hay quienes afirman que Lewis la asesinó aunque nunca se presentó ningún tipo de evidencia para probar la teoría.

Los años 70 marcaron ese reconocimiento a su especial talento para tocar, bueno, para aporrear el teclado, cantar con su potente voz esa gama de canciones de diversos géneros, pararse sobre los pianos, sentarse sobre las teclas o golpearlas con sus botas vaqueras.


En 1984 se casó por sexta vez con Kerrie McCarver, de 22 años. Fue el matrimonio más largo de Lewis y ella es la madre de Jerry Lee III, que nació en 1987. De nuevo sufrió una úlcera que obligó a una cirugía de la que salió bien librado. Como lo había intentado en otras oportunidades, trató de enderezar su vida y entró al reputado Betty Ford Clinic para superar sus adicciones. No lo logró.
En 1989 apareció la película Great balls of fire, con un muy buen papel protagónico de Dennis Quaid. Los libretos en parte los escribió su exesposa Myra Brown y él mismo asesoró la producción, en la que insistió que se contara todo y que no se limpiara su imagen sino que mostrara su vida y sus excesos.
Se divorció en 2004, y en 2012,  con 76 años, se casó con Judith Brown, de 62 años, exesposa de un primo. Siguió grabando discos que no tuvieron mayor resonancia, pero un par de álbumes de colaboraciones mostraron que el gran rebelde del rock and roll estaba bien vivo. Mean old man (2010) y Rock and roll time (2014) tienen invitados clásicos como Keith Richards, Eric Clapton, Willie Nelson, Mick Jagger, Chuck Berry, y otros más jóvenes como Kid Rock, Slash, Sheryl Crow y Tim McGraw. Fueron los discos 40 y 41 de su carrera.
Impedido por un derrame que sufrió en 2019, dejó los escenarios y falleció el 28 de octubre de 2022, aparentemente como consecuencia de una fuerte gripa que lo afectó y le impidió asistir a la inducción al Salón de la Fama de la Música Country, unos días antes. Tenía 87 años.
Reverenciado, criticado, adorado y repudiado, Jerry Lee Lewis fue una figura única e irrepetible en la música. Cuando se recorre su extensa discografía y se deja de lado su polémica y difícil vida, se entiende al artista, al músico, al cantante, al pianista y compositor, de verdad tan grande como su complicado ego.