5 Agosto 2022

Los mejores álbumes en lo que va de 2022

De acuerdo con el criterio y el gusto personal del autor, estos álbumes son los lanzamientos más destacados en la escena del rock y del pop en este año. ¿Usted qué opina?

Por Jacobo Celnik
Lo que va del año ha dejado en materia de novedades musicales álbumes arriesgados, inquietantes y muy bien producidos que vale la pena tener en cuenta. Desde artistas consagrados que no necesitan presentación hasta jóvenes intérpretes, hay sorpresas para todos los gustos y públicos. Si bien los clásicos siguen dando de qué hablar, especialmente por el fenómeno Kate Bush y Metallica (apadrinados por la serie Stranger things), también hay una camada de artistas contemporáneos que están escribiendo páginas doradas para la historia del pop y el rock. A continuación, una selección de lanzamientos imperdibles de los primeros siete meses de 2022.

Fontaines

Fontaines D.C
Skinty Fia


Son la joya actual del rock irlandés. Formados en Dublín en 2017 por el guitarrista Carlos O'Connell, con su tercer álbum demuestran que los halagos de la prensa y las nominaciones a premios con su álbum debut (Drogel, 2019) no fueron casualidad. Anclados en lo musical al pasado, en su retrovisor de influencias están Verve, Primal Scream, Blur, los Baby Shambles, Stone Roses y los Arctic Monkeys. Sin embargo, es una banda que tiene un sello propio y ha sabido marcar distancia de sus referentes para encontrar su propia voz. Se nota que el cantante Grian Chatten creció oyendo a Joy Division y los Editors y logra trasladar algo de ese histrionismo y misterio a sus interpretaciones. Parte del éxito del grupo se encuentra en la fuerza de la letra de sus canciones, donde retratan la frustración, desilusión y miedos de los jóvenes ante un mundo desigual, hostil cada vez más convulsionado y caótico. No son ajenos a la realidad de Irlanda como un todo, sin divisiones, y no dejan de expresar la culpa y la rabia ante un presente complicado y un futuro incierto. Un álbum con diez canciones magistrales, que por momentos se permiten vincular elementos tradicionales irlandeses (The couple across the way) y que difícilmente olvidaremos. Roman holiday y Jackie down the line parecen sacadas de otro tiempo, pero encajan perfectamente esta brumosa modernidad.
https://open.spotify.com/album/1R7vPDuTFeqCGOLj1JwfRH?si=odpZLmHVRLGE7houO81XTA

Big Thief

Big Thief
Dragon new warm mountain I believe in you


En los años 80 algunas emisoras locales sustentaban gran parte de su programación musical en lo que triunfaba recurrentemente en la revista Billboard. Esa alianza, especialmente con el American Top 40, impidió que nos enteráramos en nuestro país de una gran legión de artistas británicos, y europeos (salvo el Italian Disco que sí pegó), con álbumes mucho más inquietantes que lo que estaba de moda en Norteamérica. Bajo esa premisa, artistas como Talk Talk, Ultravox, Propaganda. Visage, Japan, Negu Gorriak, Josef K, Echo and the Bunnymen, Almodóvar & McNamara, Naked Eyes, Blancmange, DAF, Hüsker Dü, entre otros, nos pasaron de largo. Pensé en eso mientras escuchaba el quinto álbum de Big Thief, un cuarteto poderoso de folk rock de Brooklyn, que desde 2016, con su música nostálgica, ha rendido a sus pies a los feroces críticos musicales y a programadores de emisoras independientes. Ni la radio local ni las listas de moda de Spotify me llevarían a descubrirlos, fue por el azar que llegué a ellos. Lo primero que uno nota con Change, corte que abre el álbum, es un apego maravilloso a Joni Mitchell y Neil Young, referentes innegables de su arte. En este álbum se percibe una evolución musical que les permitió componer canciones con arreglos más complejos y arriesgados, en parte gracias al uso de teclados, vientos y violines. La voz de la cantante Hannah Cohen es uno de los grandes regalos que nos deja este disco, quien por momentos me recuerda a Alison Krauss y Natalia Lafourcade en su forma de cantar. La prensa anglosajona no ha escatimado en elogios para este álbum. Pitchfork le dio 9 de 10 estrellas, calificándolo además como “una epopeya de invención caleidoscópica”. Mojo lo catalogó como un disco de “admirable ambición”, mientras que Uncut fue más expresivo: “El genio de Adrianne Lenker ha florecido plenamente en este monumental doble LP, que combina a la perfección sus ambiguas melodías y absorbentes narraciones con un anhelo de música americana clásica y las inclinaciones indie-rock de la banda”. Su música es inspiradora y esperanzadora. No todo el rock actual es flojo. También hay quienes están un paso más allá.
https://open.spotify.com/album/1R7vPDuTFeqCGOLj1JwfRH?si=odpZLmHVRLGE7houO81XTA


Elton John
Elton John
Regimental Sgt. Zippo


Antes de convertirse en el magistral intérprete y compositor de canciones memorables del rock, hubo un tiempo en el que la vida a Elton John no le sonrió del todo. Gracias al compilado Rare masters (1992), supimos que antes de su álbum debut Empty sky (1969) había grabado un par de canciones que murieron en el intento como I´ve been loving you y Here to the next time. Lo que no sabíamos, y ha sido el gran hallazgo de este año para sus seguidores (aunque en la caja Jewel box dio algunas pistas), es que en 1968 Elton John y Bernie Taupin compusieron doce canciones que iban a ser lanzadas como su trabajo debut y quedaron en el olvido durante 54 años. Contó Elton John que Steve Brown, su mánager en aquel momento, le dijo a Dick James, de DJM Records, que archivara el disco para darle otro chance a los compositores de presentar piezas más pop, menos cargadas de arreglos psicodélicos y orquestales y más apegadas a las necesidades del mercado. Brown veía en el álbum un incensario apego a la moda impuesta por Sgt. Peppers (de ahí el nombre del álbum) en el verano del amor de 1967 y lo veía inconveniente para ser la carta de presentación de su artista. Sin voz ni voto, John y Taupin aceptaron y se embarcaron en el intrascendente Empty sky, que pocas veces se asocia como el debut de John. Por lo general se establece erróneamente al homónimo de 1970 como su piedra fundacional. Regimental Sgt. Zippo es un álbum cargado de referencias a los Beatles con el uso de teclados y flautas para darle vida a letras sacadas de un viaje de ácido. Títulos como When I was Tealby Abbey o Angel tree demuestran por qué no entraban a las listas de éxitos en Inglaterra. Sin embargo, las doce canciones tienen un encanto oculto y entrañable: demuestran hacia dónde se dirigiría la carreta de Elton John. Turn to me y Nina son el ejemplo perfecto para comprender de dónde, dos años más tarde, surgió la magia que inmortalizó a Your song, Sixty years on, Border song y The king must die. Nada sucede por azar.
https://open.spotify.com/album/3bfgBQwwP00KPKz6QmsNYz?si=e7AAXCFcQtGK111rKbzmPQ

Beach house

Beach House
Once twice melody


Puede que este nombre no les diga mucho si están anclados en el pasado o el mainstream, pero este dúo de dream-pop de Baltimore lleva más de 18 años haciendo música de altos estándares. Once twice melody, Su octavo álbum (editado por Sub Pop), ha merecido el reconocimiento de la prensa especializada, que lo ha catalogado como obra maestra. Rescato lo que dijo la revista Variety: “Es su obra más definitiva y probablemente la mejor, y, lo que es más sorprendente en estos tiempos de déficit de atención, lo han conseguido con un álbum extenso de 18 canciones que dura unos ochenta minutos”. Más allá de la sutil y cautivadora voz de la teclista Victoria LeGrand, uno de los puntos sobresalientes del álbum son los arreglos, las atmósferas envolventes y la convivencia de lo retro con la modernidad. Aunque por momentos se notan algunas influencias evidentes de Rinôçérôse, The XX y LCD Soundsystem, son únicos gracias a la nitidez de su propuesta sonora.
https://open.spotify.com/album/79NySyjxJ8xric31mXKMAo?si=nNt3Q7QDQfGu2bAfE1xz_A

Charli XCX
Crash

Bajo la premisa de que su álbum Crash aparece reseñado en toda la prensa especializada en música anglosajona, supuse que algo inquietante y maravilloso había en su arte. Y no me equivoqué. Esta británica no solo es un referente actual sino es una de las artistas más avanzadas del momento. Su historia es el sabio ejemplo de perseverancia y visión. Charlotte Emma Aitchison dio sus primeros pasos musicales en 2008 a través de la plataforma Myspace, donde dio a conocer algunas composiciones asociadas al electropop y el dance. Su talento no pasó desapercibido y algunos cazatalentos se fijaron en ella. En 2010 firmó con Asylum Records con los que lanzó unos cuantos sencillos que lograron rotar en la radio británica. Su momento cumbre se dio en 2012 con la canción I ove it junto con el dúo sueco Icona Pop, éxito que traspasó las fronteras británicas y llegó al número 10 de la revista Billboard.

El esfuerzo de años de trabajo se vio recompensado en 2013 con su álbum debut True romance, un trabajo que no tuvo el impacto mediático que la disquera esperaba. Pero el tiempo le daría la razón a quien la descubrió. Talento innato y capacidad de adaptación. Aunque no le inquietaba ser exitosa en listas, buscó a productores más acertados para darle un sonido más contemporáneo y preciso a su música. Tras un segundo álbum sin mayor impacto, Charli XCX se embarcó en un proyecto más ambicioso que tuvo muchas trabas y retrasos. Finalmente, en 2019 salió Charli, el disco que la puso a sonar en todo el planeta gracias a que seis de las quince canciones rotaron en forma en emisoras de Estados Unidos, Australia y Reino Unido, ni hablar de su impacto en Spotify y YouTube. No sorprende que con Crash nuevamente la crítica esté a su favor. Acertadamente apela a la nostalgia ochentera para crear melodías memorables que sonarán sin parar en plataformas, discotecas y cuando medio exista para promocionar su música. Aunque canciones como Lightning, Move me, Twice, Good ones y Every rule legitiman el sonido de Eurythmics, Wham, Depeche Mode y Culture Club, la cantante inglesa sabe que no es suficiente mirar a la grandeza de los 80 para pegar en la actualidad. No descuida el algoritmo (y el auto-tune) que le ha dado fama a los Bieber, Bunny, The Weekend y Lamar, entre otros.
https://open.spotify.com/album/1QqipMXWzJhr6yfcNKTp8B?si=gyHlRY4cTtWX-x0i5B1mEw

Porcupine tree

Porcupine Tree
Closure/continuation

Tras la gira del álbum The Incident (2009), de la que quedó Octane twisted (2012), un álbum doble en vivo, Porcupine Tree desapareció de nuestro radar. Sin previo aviso -muy similar a cómo lo hizo Robert Fripp en 1974 cuando disolvió a King Crimson-, Steven Wilson emprendió una exitosa carrera en solitario con una seguidilla de grandes álbumes como The raven that refused to sing (2013), Hand. Cannot. Erase. (2015) y To the bone (2017). Sobre el futuro de Porcupine Tree nunca hizo un anuncio público, solo quedó en stand by por el tiempo que él lo deseara. Finalmente, el tan anhelado retorno del grupo se materializó este año con un nuevo álbum en estudio que conserva su legado y le da una mirada fresca y experimental al rock progresivo que tanto ha marcado la carrera de su líder y fundador Steven Wilson. Esta vez como un trío con Gavin Harrison en la batería, Richard Barbieri en los teclados y Wilson en el bajo y la guitarra, demuestran que la esencia del grupo sigue intacta. Harridan, primer corte del álbum, muestra que han estado atentos a la evolución del rock progresivo con Mars Volta, Big Big Train y Tool. Y aunque el inicio de Closure/continuation pudo generar algunas dudas en sus seguidores más ortodoxos (me incluyo en ese grupo), las otras nueve canciones capturan la esencia con la que Wilson construyó un nicho fiel de seguidores en todo el planeta. Dignity es uno de los tantos momentos estelares del disco porque evoca, de forma crepuscular, el sonido atmosférico y experimental que les dio un lugar en el olimpo del rock con álbumes como Lightbulb Sun (2000), In absentia (2002) y Fear of a blank planet (2007), su álbum más exitoso hasta la fecha. Wilson no defraudó a sus seguidores. Lo hizo su casa disquera que no logró suplir la gran demanda de discos y casetes en todo el mundo. Un indicador que, a pesar de los elevados precios de la música, el seguidor fiel se desvive por disfrutar su música en formato físico. La diferencia es abismal.
https://open.spotify.com/album/0w9RrU2alZeQ1BJwpvpFtP?si=1XplCcm-Thm4iIiOmB0c8w
Otras novedades que vale la pena tener presentes:

Van Morrison
What´s It Gonna Take?, de Van Morrison:

Con Latest record project Vol 1 (2021), Morrison dejó clara su postura antisistema, especialmente con el manejo del gobierno británico a la crisis del Covid-19 y todo el tema de la vacunación- Es antivacunas y escéptico del virus como Eric Clapton. Este nuevo álbum conserva su postura crítica de la realidad, aunque musicalmente es una joya en todo el sentido de la palabra. Suena “viejo” y a ratos nos recuerda momentos estelares de álbumes como Moondance, Astral weeks, Into the music y Hard nose the highway.
 

Scorpions

Rock believer, de Scorpions:

Su álbum más sólido y coherente desde Crazy world (1990). Una descarga frenética de rock clásico, lleno de nostalgia ochentera y riffs memorables. No tiene presa mala. Salió en edición doble de luxe con otras cinco canciones memorables como Shoot for your heart, que parece una hija perdida de Blackout.
Alan Parsons

From the new world, de Alan Parsons:

Con aliados como David Pack (Ambrosia), Joe Bonamassa y Tommy Shaw (Styx), Parsons toma referentes de los años de grandeza junto a Eric Woolfson y nos emociona con un par de canciones sacadas de los días de Eye in the sky y I, robot. I Won’t be led astray es la joya del álbum.
Def Leppard

Diamond star halos, de Def Leppard.

Los liderados por la voz de Joe Elliott entendieron (tarde) que sus seguidores prefieren revivir melodías memorables que evocan a los días de Adrenalize e Hysteria y no su mirada actual del rock. Un disco que suena acertadamente anacrónico y emociona a sus seguidores con temas inolvidables como Kick y Fire it up.
 

Father John

Chloë and the next 20th century, de Father John Misty.

Josh Tillman, recordado por ser el baterista de los Fleet Foxes, desde su álbum debut Fear Fun (2012) ha demostrado que lo atemporal es el sello de su música. Con el majestuoso I love you, honeybear (2015) demostró su capacidad para tomar lo mejor de Harry Nilsson, Elton John y Randy Newman y volverlo música contemporánea. Con este nuevo álbum lo anacrónico impera y se va a los años 30 y 40 para revivir su legado. Imperdible. Ojo a Chloë y Goodbye Mr Blue.