3 Enero 2023

¿Muy viejo para el rock and roll, demasiado joven para morir?

The Specials.

Terry Hall de The Specials y Martin Duffy de Primal Scream murieron recientemente, sumando sus nombres a una larga lista de artistas de mediana edad que perdieron la batalla contra enfermedades derivadas o colaterales del abuso de las drogas y del alcohol. ¿Qué está pasando? Análisis.

Por Jacobo Celnik

En 2022 murieron varios exponentes de la generación dorada del synthpop, new wave, cool britannia y heavy metal británico: Martin Duffy de Primal Scream (55 años), Paul Ryder de los Happy Mondays (58 años), Col Harkness de Spider (62 años), Steve Grimmett de Grim Reaper (62 años) Tery Hall de los Specials, Colourfield y Fun Boy Tree (63 años y con su voz inmortalizó clásicos como Ghost Town y A message to Rudy) y Andy Fletcher de Depeche Mode (60 años). A sus muertes podemos sumarles las de los norteamericanos Mark Lanegan de Queens of the Stone Age (57 años) y Taylor Hawkins de los Foo Fighters (50 años). Sus tempranas partidas, porque en la mayoría de los casos no pasaron de los 60 años, conmocionaron al mundo del rock y son un campanazo de alerta para una generación que empieza a despedirse de este planeta más pronto de lo esperado, más pronto de lo acostumbrado. Muerte es muerte, como crimen es crimen (parafraseando a la “Dama de hierro”) y el dolor que produce es igual, sin importar la edad.

Tal vez impacta menos la muerte de un músico longevo que ha traspasado la barrera de los 70 u 80 años y cuya salud venía en deterioro. Sin embargo, desde la muerte de David Bowie en 2016 hemos visto cómo un proceso que antes se veía menos constante, actualmente es noticia de cada mes. Recordemos que ese año, junto a Bowie, también murieron Prince, Glenn Frey, Keith Emerson, Leonard Cohen, Lemmy Kilmister y George Michael. ¡Una tragedia!

La mayoría de los músicos que murieron entre 1956 y 2017 sufrieron de cáncer de hígado, estómago y páncreas, enfermedades cardiovasculares y serios problemas emocionales y mentales como depresión y ansiedad que los llevó a cometer suicidio y en la mayoría de casos no superaban los 30 años.

La lista de grandes músicos fallecidos en 2022 es amplia y en la mayoría de los casos habían superado la barrera de los 70 años: Vangelis, Jerry Lee Lewis, Christine McVie (Fleetwood Mac), John Hartman (Doobie Brothers), Ian McDonald (Foreigner y King Crimson), Meat Loaf, Gary Brooker (Procol Harum), Alan White (Yes), Steve Broughton (Edgar Broughton Band), Alec John Such (Bon Jovi), Jim Seals (Seals & Crofts) y Dan McCafferty (Nazareth).

¿Qué está pasando con los músicos de mediana edad?

Hace un tiempo tuve una conversación con una leyenda de la música y le pregunté por este asunto de las muertes tempranas en el rock. Su análisis derivó en el tipo de drogas y hábitos alimenticios de una generación y otra. Es decir: su teoría es que las drogas que consumieron los músicos de los años 80, 90 y del 2000 en adelante eran peores en calidad que las de la generación anterior, la de los 60 y 70, y eso incidió en el tipo de enfermedades que desarrollaron a partir de los 40 años. No es un secreto que parte de la larga vida que han tenido músicos con evidentes problemas de drogadicción y alcoholismo como Keith Richards, Ringo Starr, Eric Clapton, Rod Stewart, Joe Walsh, Steven Tyler, Joe Perry, Lindsey Buckingham, David Crosby, Charly García, entre otros, se debe a tratamientos en clínicas especializadas donde les realizaron procesos de desintoxicación a base de trasfusiones, cambios y filtraciones de sangre, en la mayoría de los casos por problemas asociados a la Hepatitis C por el consumo de heroína, tratamiento que puede costar en Canadá o Suiza más de 30.000 dólares.

Una de las leyendas que trató de limpiar su sangre fue Lou Reed, confeso adicto a la heroína, pero perdió la batalla antes de tiempo. Murió a los 71 años. Recuerdo que esa leyenda con la que hablé me dijo que los procesos de adicción y recuperación eran evidentes en la mirada, la forma de caminar y de expresarse de los pacientes. Me recordó que Lou Reed jamás se iba a mejorar porque era un tipo con mucha rabia y dolor. “Una vez me lo crucé en Nueva York y lo vi con mis ojos y si no te alimentas bien y consumes vitaminas, pierdes la batalla”, me dijo.

Las tentaciones, los peligros de los abusos de drogas y alcohol, además del estrés que conlleva ser una estrella de rock y la vida en la carretera, están contribuyendo a la que más músicos, relativamente jóvenes, mueran por cuenta de enfermedades derivadas de esos excesos.

Hace un par de años, el British Medical Journal publicó un informe en el que se reflejaban las enfermedades y la esperanza de vida de los músicos en Europa y Estados Unidos. Según el estudio, la vida media de los músicos estadounidenses y europeos es de 45 a 50 años, mientras que los británicos tenían una expectativa de vida mayor, hasta los 60 y dependiendo de sus condiciones de vida. Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron hábitos alimenticios, si hacía ejercicio o no, el tiempo que duraron consumiendo drogas o alcohol y el tipo de sustancias fue fueron habituales en sus organismos. Asimismo, usaron una variable que parece relativa, pero para los médicos fue determinante: el grado de fama del músico, ya que el estrés incide en enfermedades cardiovasculares. “Los científicos del British Medical Jorunal demostraron que un músico famoso, que haya cambiado hábitos y se haya desintoxicado antes de los 40 años, tiene 87 por ciento de probabilidades de sobrepasar los sesenta o setenta años, frente a uno que no lo haya hecho. Entre 1956 y 2017 murieron 167 estrellas del rock, alrededor de un 12 por ciento de una base de datos analizada de 1.500 músicos”, señaló el informe.

La mayoría de los músicos que murieron entre 1956 y 2017 sufrieron de cáncer de hígado, estómago y páncreas, enfermedades cardiovasculares y serios problemas emocionales y mentales como depresión y ansiedad que los llevó a cometer suicidio y en la mayoría de casos no superaban los 30 años. De hecho, la generación de los fáticos 27, con Brian Jones, Jimi Hendrix, Amy Winehouse, Janis Joplin y Kurt Cubain, así lo demostró. El estudio también señaló que varios músicos que desarrollaron problemas emocionales y se suicidaron venían de entornos violentos o habían sufrido de abuso sexual y psicológico como lo fueron los casos de Cobain y Richey James Edwards de los Manic Street Preachers. Brian Wilson de los Beach Boys es el gran superviviente de los excesos y las enfermedades mentales tratadas a tiempo, tema que será explorado en otro artículo.

Hace un par de años, el 'British Medical Journal' publicó un informe en el que se reflejaban las enfermedades y la esperanza de vida de los músicos en Europa y Estados Unidos. Según el estudio, la vida media de los músicos estadounidenses y europeos es de 45 a 50 años, mientras que los británicos tenían una expectativa de vida mayor, hasta los 60 y dependiendo de sus condiciones de vida.


Lamentablemente, las tentaciones, los peligros de los abusos de drogas y alcohol, además del estrés que conlleva ser una estrella de rock y la vida en la carretera, están contribuyendo a la que más músicos, relativamente jóvenes, mueran por cuenta de enfermedades derivadas de esos excesos. En un artículo publicado en la revista Rolling Stone en 2005, Anthony Kiedis de los Red Hot Chili Peppers´ confesó parte de sus rutinas con las drogas, como consumos de cocaína durante tres días seguidos, acompañadas de grandes dosis de alcohol y algunas sesiones con opioides. Contó que su médico personal le advirtió que debía parar si quería llegar a los 60 años. Hizo caso y sigue activo y muy creativo con su banda. Ejemplos de artistas que han enderezado su andar hay de sobra. Sin embargo, como lo dijo la investigadora británica Dianna Kenny al diario The Guardian, “parece que la industria de la música está matando a sus músicos”, a partir de una investigación que realizó en 2014 y para la que tuvo acceso a cerca de 12.000 historias clínicas de artistas anglosajones del pop y el rock, hombres en su mayoría. Y aunque los estudios con los músicos corroboran algunas teorías frente al abuso de las drogas o la calidad de estas, como lo señaló mi fuente, es importante aclarar que los músicos no son los únicos propensos a morir relativamente jóvenes si no hay autocuidado. La calidad de vida depende de cada persona, su condición genética, la alimentación, la prevención, entre otros aspectos. Recordemos los tristes casos de Whitney Houston y Amy Winehouse, quienes por su comportamiento autodestructivo acabaron con sus vidas, aunque sus historias tienen una zona gris que no conocemos y no podemos juzgar, porque en estos asuntos a nadie se le puede juzgar.

El estudio también señaló que varios músicos que desarrollaron problemas emocionales y se suicidaron venían de entornos violentos o habían sufrido de abuso sexual y psicológico

Terry Hall
Terry Hall.


En cuanto a Terry Hall, un símbolo del ska británico, su muerte tomó por sorpresa hasta a los miembros de los Specials con quienes había acordado algunas presentaciones durante la primera mitad de 2023. “Sabíamos que Terry no se encontraba bien, pero no nos dimos cuenta de la gravedad hasta hace poco. Incluso acabábamos de confirmar algunos acuerdos musicales conjuntos para 2023. Esto me ha afectado mucho y debe ser extremadamente difícil para la mujer y la familia de Terry”, dijo Jerry Dammers, miembro de los Specials.

Terry Hall se unió a la primera formación de los Specials en 1977, tras un breve paso por la banda de punk The Squad, sustituyendo al vocalista Tim Strickland. Joe Strummer de The Clash fue clave para dar a conocer a la banda de Coventry, y su sello 2 Tone Records, que además fue telonera de los Clash en varias oportunidades a lo largo de 1977 y 1978. Tras foguearse en bares y circuitos asociados a la música antillana en Inglaterra, The Specials lanzaron en 1979 el tema Gangsters, un cover del jamaiquino Price Buster, con la que llegaron al número 6 en listas inglesas. El punto más alto de la carrera de Terry Hall con los Specials se dio en 1981 gracias al éxito que obtuvieron con Ghost town, su primer número 1 en listas británicas.

Hall desde sus inicios con The Specials fue una figura respetada y aclamada por su activismo a favor de las comunidades antillanas del Reino Unido, que por aquellos años eran víctima de los excesos de la policía. En su cuenta de Twitter el cantautor británico Billy Bragg resumió perfectamente el legado de Hall, un contemporáneo que dejó en alto el nombre de la música y determinante para la obra de bandas como Madness y The Beat: “The Specials eran una celebración de cómo la inmigración caribeña había vigorizado la cultura británica, pero el porte de su cantante en el escenario nos recordaba que lo suyo iba en serio: desafiar nuestra percepción de lo que éramos a finales de los 70”. Fue un artista versátil y ecléctico, muy apreciado por su particular carisma y tono de voz y cuyo legado trascendió fronteras gracias a los aportes con Fun Boy Three y The Colourfield, bandas con sonidos más cercanos al pop y con las que también logró grandes éxitos de la radio inglesa como Our lips are sealed, The lunatics y Thinking of you.

Playlist: El legado de Terry Hall