9 Octubre 2022

Nunca digas nunca jamás y otras inciertas certezas del rock

Crédito: Colprensa

En estos días mucho se habla de la reunión y gira del mítico grupo Roxy Music, a pesar de diferencias que parecen irreconciliables entre algunos de sus exintegrantes. En la década de los 90 las inesperadas reuniones de los Eagles y Fleetwood Mac demostraron que en el rock todo es posible, más allá de odios o peleas a muerte. Sin embargo, algunas reuniones anheladas por miles de seguidores no se darán. A continuación, historias de reencuentros del rock que no estaban en los cálculos de nadie.

Pink Floyd Live 8
Pink Floyd el 'Live 8', uno de los reencuentros más inesperados de la historia del rock.

Por Jacobo Celnik
Si algo ha caracterizado al rock en las últimas cuatro décadas es que casi todo lo que parecía improbable se logró. Y me refiero especialmente a reuniones de grandes bandas que parecían imposibles, inimaginables, descabelladas o inviables por cuenta de las diferencias irreconciliables entre sus integrantes.
En estos días se habla bastante en los medios especializados de la gira de la mítica banda británica Roxy Music para celebrar los 50 años del lanzamiento de su primer álbum, y la pregunta es si Brian Eno, miembro original del grupo pero que lo abandonó en 1973 por diferencias artísticas vaya a unirse de nuevo a sus viejos compañeros.
Casos hay de sobra, unos más resonantes, trascendentales y notorios que otros. El concierto Live Aid en 1985 estableció un indicador del éxito o fracaso de algunos reencuentros. Bandas icónicas que llevaban inactivas durante un tiempo regresaron a los escenarios por una causa benéfica y demostraron que su talento estaba intacto, como fueron los caso de The Who (inactivos desde 1982), Black Sabbath con Ozzy Osbourne (inactivos desde el 78), los tres sobrevivientes de Led Zeppelin con Phil Collins en la batería (inactivos desde 1979), Crosby, Stills, Nash & Young (agarrados de las mechas desde 1974)...
Sin embargo, y a pesar de los grandes hitos en Live Aid (entre ellos el gran concierto de Queen) el gran regreso de los años 80 fue el de los Rolling Stones que, tras cuatro años en el limbo, de tensas relaciones, de iniciativas en solitario de sus integrantes, renacieron en 1989 con un excepcional álbum (Steel wheels) y una gira mundial que marcó un antes y un después en su historia. Porque desde entonces la rueda no ha parado de girar.
Si bien algunos hechos de Live Aid fueron importantes, se podría establecer un antes y un después de reuniones imposibles del rock con el regreso de los Eagles en 1994. Tras la gira del álbum The long run (1980), Don Henley y Glenn Frey tuvieron una acalorada discusión con el guitarrista Don Felder por temas políticos. Ideas demócratas versus republicanas. Lo que parecía que se iba a solucionar con un par de cervezas terminó a los golpes y con la disolución del grupo. Durante los años siguientes la prensa le preguntó una y otra vez a Henley sobre un posible regreso de la banda y su respuesta siempre era la misma: “Volveremos cuando el infierno se congele (when hell freezes over)”. Una afirmación tan contundente podría haber condenado a otro grupo al ostracismo. Pero se trata de una de las bandas más grandes de la historia del rock. Hell freezes over se convirtió en el irónico y acertado título del álbum y de la gira de reunión de los Eagles en 1994 tras 14 años de ausencia en los escenarios. El disco incluyó cuatro canciones nuevas (Get over it, Love will keep us alive, The girl from yesterday y Learn to bee still), además de 11 temas grabados para un desconectado para la cadena MTV que dejó versiones imposibles olvidar como las de Hotel California y Take It easy. Lo más interesante de la reunión de los Eagles fue que marcó el renacer del grupo que, hasta la muerte de Frey, y en años posteriores, se mantuvo activa. Incluso grabaron un álbum en 2007: The long road out of Eden.

Tras cuatro años en el limbo, de tensas relaciones, de iniciativas en solitario de sus integrantes, renacieron en 1989 con un excepcional álbum (Steel wheels) y una gira mundial que marcó un antes y un después en su historia. Porque desde entonces la rueda no ha parado de girar.


Justamente los Unplugged de MTV motivaron algunos reencuentros improbables o inesperados como los de Robert Plant y Jimmy Page de Led Zeppelin, del que quedó el fabuloso álbum No quarter de 1994. También el de Kiss ha sido muy recordado entre sus seguidores porque marcó el regreso de Peter Criss y Ace Frehley, fundadores del grupo con Paul Stanley y Gene Simmons, y quienes dejaron un show memorable gracias a las versiones de Beth, 2000 man, Rock and roll all nite y Nothing to loose. También hay que mencionar el reencuentro de la mitad de los Faces (Ronnie Wood y Rod Stewart) con la disculpa de revivir clásicos de su banda y en solitario como Stay with me, Maggie May, Hot legs y Reason to believe, que aparecen en el álbum Unplugged… and seated (1993), que junto con el de Eric Clapton es uno de los mejores producidos de esa serie de desconectados.

Unplugged an seated
'Unplugged... and seated', el reencuentro de Rod Stewart con Ronnie Wood, excompañeros en el grupo los Faces. Wood forma parte de los Rolling Stones desde 1975.


Sin embargo, el gran logro de la iniciativa de MTV fue la reunión de Fleetwood Mac, justamente con el pretexto de un show acústico que terminó siendo electroacústico. The Dance, grabado en los estudios de la Warner Bros en Burbank en mayo de 1997, significó el regreso de la alineación más exitosa del grupo con Lindsey Buckingham y Stevie Nicks, reencuentro que no se daba desde el disco Tango in the night (1987). En menos de dos semanas el álbum llegó al número 1 de las listas de Billboard y se convirtió en uno de los más vendidos en la historia del grupo. Esa presentación le abrió la puerta al álbum Say you will de 2003 y a una gira por Estados Unidos. La reunión de Fleetwood Mac fue un claro ejemplo de que las grandes diferencias en el rock se pueden superar cuando la música y el arte pesan. No olvidemos que las relaciones entre los integrantes del grupo han estado marcadas por rivalidades de tipo artístico y conyugal, infidelidades y rupturas muy bien retratadas en el álbum Rumours de 1977.
Entrados los años 2000 y con la caída de la venta de discos en todo el mundo, las presentaciones en vivo tomaron fuerza y se convirtieron en una herramienta necesaria para que las bandas compensaran los ingresos perdidos por la venta de la música en soportes físicos. No quiero decir que ese haya sido el único factor para concretar una reunión, pero no olviden que “por la plata baila el mono”. Y que lo digan Ginger Baker, Eric Clapton y Jack Bruce, de Cream, una de las bandas más avanzadas y trascendentales de la historia del rock. Tras su inevitable disolución en 1968 y con tres majestuosos álbumes en estudio, los ex-Cream se volvieron a ver las caras para la inducción al Salón de la Fama del Rock and Roll en 1993. Tuvieron que pasar 12 años para que el dinero hiciera de las suyas y lograra convencer a esos tres temperamentales genios del rock para unas presentaciones en Londres y Nueva York. Y digo convencerlos porque la relación entre Bruce y Baker, desde sus días en la Graham Bond Organisation (previo a Cream) no era buena. Incluso, en más de una oportunidad se fueron a los golpes por asuntos como: “No dejaste de tocar el bajo en mi solo de batería”, tal como lo recordó Baker en su documental biográfico Beware of Mr Baker.

La reunión de Fleetwood Mac fue un claro ejemplo de que las grandes diferencias en el rock se pueden superar cuando la música y el arte pesan. Las relaciones entre los integrantes del grupo han estado marcadas por rivalidades de tipo artístico y conyugal, infidelidades y rupturas muy bien retratadas en el álbum ´Rumours de 1977.


Los primeros conciertos de Cream fueron el 2, 3, 5 y 6 de mayo de 2005 en el Royal Albert Hall de Londres, del que quedó un registro audiovisual (Royal Albert Hall London May 2-3-5-6, 2005) que capturó la química intacta entre estos extraordinarios músicos. Aunque no estaba en el papel, una jugosa suma de dinero los llevó al Madison Square Garden de Nueva York en octubre de ese año para dos presentaciones que, en palabras de Clapton, quedaron en el olvido por los bajos estándares del show. Según Clapton, la falta de ensayos y las constantes peleas entre Bruce y Baker incidieron en la presentación. Sin embargo, aquellos que fueron testigos de esa actuación fueron privilegiados porque Burce murió en 2014 y Baker en 2019.
Y aunque las reuniones de Fleeetwood Mac, Cream, Kiss y los Eagles fueron memorables ⸻por citar algunas de muchas más que se dieron (The Who, Black Sabbath, Velvet Underground, Van Halen, Genesis, Guns N´Roses, Heart, Iron Maiden con Bruce Dickinson, Judas Priest, Ultravox, Soft Cell)⸻, hay dos que ocuparán un lugar especial en el capítulo de los reencuentros inesperados del rock: la de Pink Floyd en 2005 para el concierto de Live 8 y la de The Police en 2007 para conmemorar 30 años de su álbum debut.

Entrados los años 2000 y con la caída de la venta de discos en todo el mundo, las presentaciones en vivo tomaron fuerza y se convirtieron en una herramienta necesaria para que las bandas compensaran los ingresos perdidos por la venta de la música en soportes físicos.


Lo particular de esas reuniones es el trasfondo y el contexto en el que se dieron. En el caso de Pink Floyd el telón de fondo era la pelea de Roger Waters con David Gilmour y Richard Wright, principalmente, por los hechos relacionados con el juicio por los derechos del grupo. No olvidemos que la relación entre el bajista y el teclista Rick Wright terminó mal tras la gira de The wall (¡Waters tuvo la osadía de echarlo del grupo!) Esa reunión de 2005 fue posible porque Bob Geldoff, organizador del concierto en Londres, intercedió y convenció a las partes. Gilmour puso las condiciones, determinó la lista de canciones y Waters agachó la cabeza y aceptó. Esos 33 minutos, representados en cuatro temas, pasaron a la inmortalidad como la última vez que la formación de Pink Floyd de los años 70 tocó en vivo. Nunca hubo opción de algo más. Las diferencias entre Gilmour y Waters así lo determinaron, aunque hubo ofertas millonarias para verlos tocar en Estados Unidos.
En cuanto a The Police, el hecho de que Sting, Andy Summers y Stewart Copeland hayan aceptado hacer una gira ya era suficiente motivo para lanzar hurras. El final de The Police a mediados de los 80 estuvo marcado por roces muy fuertes entre Copeland y Summers con Sting, especialmente por temas creativos. No faltaron las peleas y las pullas públicas y el cierre, tras unos intentos fallidos por grabar un álbum en 1986 (aunque quedó el remake de Don´t stand so close to me 86), no fue el mejor. Sin embargo, los tres, ya entrados en sus 50 años, aceptaron el reto y dieron 151 conciertos en gran parte del mundo, cuatro de ellos en Sur América. De esa gira quedó un álbum doble en vivo y un DVD: The Police Live in Buenos Aires. Para el último concierto en Nueva York las relaciones entre los tres músicos pasaban por un punto de no retorno. Una vez terminó el concierto, sin una declaración formal, se sentenció el final de The Police. O por lo menos eso dio a entender el guitarrista Andy Summers en su documental en el que describió a Sting como un tipo imposible y autoritario. Palabras más palabras menos dijo: “El que es no deja de ser”. Han pasado 15 años de esa reunión y en el horizonte no se vislumbran sorpresas. Pero en el rock todo es posible.
En la saga de retornos anhelados e imposibles hay dos que por décadas han acaparado la mirada de sus seguidores: el de Genesis con Peter Gabriel y Steve Hackett, y el de Roxy Music con Brian Eno. El caso de Gabriel es muy especial porque si bien en 1982 hubo un breve reencuentro con su banda para un tema benéfico, desde entonces cortó con todos los vínculos que lo unían con el grupo. Y aunque en 1999, para un disco de grandes éxitos, Steve Hackett, Phil Collins, Mike Rutherford, Tony Banks y Gabriel regrabaron la canción The carpet crawlers, lo que sus seguidores siempre anhelaron era verlos tocar en vivo. Las razones para que Gabriel rechazara las constantes invitaciones son múltiples, principalmente por la complejidad que implica aprender e interpretar temas que, en algunos casos, superan los diez minutos de duración. Sin Gabriel, la presencia de Hackett (aunque él es quien ha mantenido vivo el espíritu progresivo del grupo) no tiene sentido y por eso las reuniones de Genesis de 2007 y 2022 estuvieron representadas por el trío Collins, Banks y Rutherford.

En la saga de retornos anhelados e imposibles hay dos que por décadas han acaparado la mirada de sus seguidores: el de Genesis con Peter Gabriel y Steve Hackett, y el de Roxy Music con Brian Eno.


Lo de Roxy Music parece mucho más simple, aunque no deja de ser inquietante. Cuando Eno dejó la banda tras el lanzamiento del segundo álbum For your pleassure (1973) no quiso saber nada del grupo. Durante años renegó de su paso por Roxy Music y prácticamente los borró de su currículum. Phil Manzanera y Bryan Ferry tomaron el liderazgo creativo y con la llegada de Eddie Jobson pronto Eno pasó al olvido. Aunque se convirtió en una leyenda, una figura mítica para la historia del grupo, especialmente por lo que hizo años más tarde con Robert Fripp, David Bowie, Cluster y como productor de Talking Heads y U2. Sin embargo, los seguidores del grupo durante cinco décadas han soñado con el momento en el que los cinco miembros originales de Roxy Music den un último show, porque son pocas las bandas de esa generación que aún tienen a sus fundadores vivos. Lo que pasa es que para Eno el tema Roxy Music es sensible.

Roxy
Portada del primer álbum de Roxy Music, publicado hace 50 años y pretexto para que la banda se reúna y salga de gira.


En 2015, durante el Hay Festival de Cartagena, tuve el gusto de entrevistarlo y su jefe de prensa me advirtió, casi como una orden, que evitara hacerle preguntas sobre Roxy Music. Obedecí, ni más faltaba, aunque sutilmente le colé el asunto Roxy Music. Le pregunté sobre el desarrollo del talento de los músicos en los años 70 a través de los conciertos. Su respuesta refleja por qué una reunión de Roxy Music con Brian Eno es inviable: “En mi caso, ese es un problema con el que elegí no tener que lidiar. Decidí no dar shows en vivo, hice muy pocos. Y una de las razones es que, por distintos motivos, no creía que un concierto fuera la situación indicada para oír el tipo de música que yo quería hacer. No creía que fuera la música que yo quisiera escuchar con miles de personas alrededor. No me imaginaba tocando mi música, de los primeros trabajos de Roxy Music en estudio, ante 20.000 personas. Un acto en vivo tenía que ver más con la introspección y estar solo que con estar rodeado de una multitud, que, por cierto, es algo apasionante”. La semana pasada, en una entrevista que le hizo la revista NME a Phil Manzanera sobre la gira de los 50 años del grupo, el tema Eno salió nuevamente. Al respecto el guitarrista sentenció: “Brian es una persona increíble y única que no fue diseñada para estar en una banda. Le resulta terriblemente incómodo (…). En un mundo de ensueño, eso sería perfecto. Pero Brian no es ese tipo de persona y no va a suceder”.
Otros reencuentros memorables y casi imposibles:
The Who en 1989.
Velvet Underground en 1992.
Sex Pistols en 1996.
Blondie en 1997.
Judas Priest en 2003.
Van Halen en 2007.
Led Zeppelin en 2007.
Asia en 2007.
Pulp en 2010.
Emerson, Lake & Palmer en 2010.
Rage Against the Machine en 2011.
The Cars en 2011.
Grateful Dead en 2015.
Guns N´ Roses en 2016.