30 Septiembre 2022

Congreso amigable con las mascotas: ¿Y por qué no con los hijos?

Crédito: Imagen: Colprensa

A raíz de la declaración de un Congreso "pet friendly" de Roy Barreras, la senadora Angélica Lozano revivió su iniciativa de instalar una guardería en el Capitolio.

Esta semana, la senadora Angélica Lozano se quejó de que su colega Alirio Barrera pudiera llegar a caballo al Capitolio motivado por una medida que convirtió al Congreso en “pet friendly” (esto es, amigables con las mascotas) mientras que las empleadas del mismo recinto no reciben ningún tipo de beneficio para el cuidado de sus hijos durante el horario laboral.

El Capitolio cuenta ya con una sala de lactancia, pero la senadora Lozano ha emprendido desde hace años una cruzada para instalar una guardería. Después de tanta insistencia, la dirección administrativa del Congreso hará una encuesta para saber cuántos funcionarios y funcionarias necesitan el servicio y, con esa información, diseñar "el mejor esquema sabiendo la magnitud de la demanda".

Los entornos laborales solidarios con las responsabilidades familiares de sus empleados –sobre todo con las de las mujeres– ya no son una rareza.

De hecho, en 2017, el Banco Mundial publicó un estudio para impulsar la medida, que ya aplican varias empresas alrededor del mundo para mejorar la productividad de sus trabajadores y, en particular, para incluir a más mujeres en su nómina. 

Según el Banco, en América Latina hay más de 46 millones de mujeres de más de 25 años de edad con algún nivel de estudios terminado pero por fuera del mercado laboral. En Colombia, en julio de este año había 1,4 millones de mujeres desocupadas, 965.000 de ellas con edades entre los 25 y los 45 años. 

“Si bien la brecha de participación en el mercado laboral está presente durante todo el ciclo de vida y es superior a los 30 puntos porcentuales, se amplía durante los años fértiles (entre 24 y 45 años). Este grupo, que concentra la proporción más grande del capital humano disponible y no aprovechado en el trabajo remunerado, también es el que tiene la mayor parte de madres con niños pequeños. Esta brecha no tiene que ver con una cuestión educativa”, advierten los investigadores del Banco Mundial.

El mismo año del estudio del Banco Mundial (2017), en Colombia se presentó un proyecto de ley que pretendía imponer a las medianas y grandes empresas una guardería para los hijos e hijas de empleados de hasta 3 años de edad. El proyecto se quedó en el primer debate en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes. Un año después, se volvió a presentar un proyecto similar, pero volvió a archivarse.

La medida tiene varios beneficios, según los expertos. Paula Herrera, profesora de economía de la Universidad Javeriana y experta en género, explica que “las mujeres tienen problemas para compatibilizar su vida laboral con sus responsabilidades familiares. Algo que no es un misterio es que en Colombia los horarios de trabajo comienzan a las ocho de la mañana, en el mejor de los casos, y muchos de ellos terminan cinco o seis de la tarde, o incluso más tarde, y sus horarios de trabajo no son acordes con los horarios de los centros de cuidado de menores, como las guarderías”. 

Es decir, con frecuencia, las mujeres trabajadoras que son madres se enfrentan a diferencias de horario entre sus trabajos y los lugares en los que dejan a sus hijos. Por esa razón, dice Herrera: “Algo que las empresas deberían pensar en impulsar son estos espacios de cuidado en las mismas empresas para que las mamás tengan, mientras terminan sus horarios de trabajo, un lugar donde pueden dejar a los menores a su cargo”.

Las medidas de este tipo, además, cumplen el objetivo de mejorar el conocido Diamante del Cuidado, que involucra a las familias de los menores y a los sectores público y privado, ya que las empresas, es decir el sector privado, asumirían un poco más de responsabilidad en el cuidado de los menores.

Experiencia comprobada

La medida ya se ha probado en otros países y muchas empresas, con algunas diferencias. Por ejemplo, en Colombia, la Universidad Javeriana habilita espacios y actividades para los hijos e hijas de sus trabajadores durante las temporadas de vacaciones escolares.

En otros países, principalmente europeos, las empresas entregan bonos adicionales a sus empleados para que paguen servicios de cuidado infantil como niñeras. 

Bogotá tuvo su propia experiencia hace unos años. Cuando el ahora presidente Gustavo Petro era el alcalde de la capital, se crearon los Centros Amar, guarderías que funcionaban en diferentes horarios, especialmente en las noches, para los hijos e hijas de trabajadoras sexuales. 

Katerine Ángel, defensora de derechos humanos de las trabajadoras sexuales, le explicó a CAMBIO que en esa época “era muy reconfortante para las madres encontrar espacios de cuidado para los menores en horarios nocturnos mientras iban a ejercer las actividades respectivas del trabajo”. 

Los centros Amar proveían a los menores de edad con una o dos comidas, espacios seguros de descanso y hasta asesoría para las tareas escolares.

Pero en 2015, con el cambio de administración, los centros fueron cerrados. Según Ángel, las trabajadoras quedaron “a la deriva” con el cuidado de sus hijos e hijas. “Muchas tienen que dejarlos al cuidado de terceros o dejar de trabajar para poder dedicarse el cuidado de sus hijos. Ha sido una situación de vulnerabilidad para muchos y muchas, pero sobre todo para los mismos niños”.

Argentina hará obligatorio desde 2023 que todas las empresas con más de 100 empleados formales, directos o indirectos, incluyan en su sede principal una guardería para los hijos de sus trabajadores.