23 Noviembre 2022

¿Cuánto pagarán los hogares por los impuestos saludables?

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana calculó cuánto tendrán que pagar los hogares por los impuestos a bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, según el nivel de ingresos. Estas son las cuentas.

Con la aprobación de la primera reforma tributaria del Gobierno de Gustavo Petro, desde el primero de enero en el país se empezarán a aplicar una serie de nuevos impuestos. Entre esos, en la segunda mitad del año subirán los precios de las gaseosas y bebidas azucaradas, así como los de los alimentos ultraprocesados por cuenta de los llamados impuestos saludables, que tendrán una transición de tres años. 

Entre 2023 y 2025, estos impuestos aumentarán de tarifa y de rango para aplicarse a más bebidas y comidas; aunque por el momento no alcanzarán el nivel sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es de 20 por ciento adicional al precio inicial para desincentivar el consumo. 

El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana calcula que estos productos tendrían en 2023 un incremento en el precio de 3 por ciento, si son de contenido bajo en azúcar, y de 6 por ciento si son de contenido alto en azúcar. 

Esto significa que, para los hogares de menores ingresos, que reciben en promedio 171.077 pesos mensuales, el gasto sería de 5.151 pesos adicionales, por cuenta del impuesto a bebidas azucaradas y comidas ultraprocesadas. Quienes reciben 2,9 millones de pesos al mes, que están justo en el límite antes de ser considerados de ingresos altos, tendrían que gastar 14.538 pesos más al mes; y un hogar con ingresos de más de 13 millones de pesos mensuales pagaría más de 19.000 pesos mensuales adicionales, si quiere seguir consumiendo estos productos. 

Gasto en impuestos saludables

El Observatorio también recordó que, si bien en el corto plazo el efecto de este tipo de impuestos es un incremento en el gasto de los hogares, lo que se espera que se vea en el largo plazo es una menor incidencia de enfermedades no transmisibles de alto costo, como las enfermedades de corazón y diabetes. Esto significa que el gasto tanto del Gobierno como de los hogares en salud para atender estas enfermedades debería disminuir. 

Según el grupo de expertos, “la creación de estos impuestos es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, la falta de ambición respecto al aumento del costo genera incertidumbre en relación con la existencia de un efecto significativo sobre el consumo de estos bienes. Desafortunadamente, la reforma no estuvo acompañada de estudios técnicos estimando el impacto sobre el consumo y sobre la salud. Dicho esto, la posibilidad de que el impuesto sea ajustado más adelante debe seguir abierta”.