12 Diciembre 2022

El ahorro, otra clave de la reforma pensional

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

La reforma pensional llegaría al Congreso en abril para iniciar oficialmente su debate. Mientras tanto, dentro del mismo Gobierno se negocian cambios que incluyen líneas rojas para las finanzas del país.

Cuando la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, presentó su borrador de reforma pensional, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dijo públicamente que ese proyecto ni siquiera estaba completamente hablado dentro del Gobierno y que él tenía varios reparos dada la importancia que tiene para las finanzas públicas el flujo de recursos que genera el ahorro de quienes cotizan en las administradoras privadas. 

Lo que está claro en el Gobierno es que el sistema pensional requiere una reforma y que esta vendrá acompañada de un cambio a las que hasta ahora se denominan Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Lo que no se sabe todavía es cómo sería ese cambio y qué implicaría. 

Por ahora, lo que ha dicho el Gobierno es que quiere que los trabajadores que reciben hasta cuatro salarios mínimos, sin excepción, ahorren en el sistema público, que por ahora administra Colpensiones, y que de ahí en adelante los ahorros se envíen a los fondos privados. Eso le daría un flujo de recursos de 24,7 billones de pesos anuales a Colpensiones. 

El problema, dicen los expertos, es que esos recursos le quitarían liquidez al mercado de capitales y reducirían aún más el ahorro del país. Uno de los campos en los que invierten las administradoras de pensiones, por ley, son justamente los títulos de deuda interna del Gobierno, los famosos TES. 

Andrés Pardo Amézquita, director de Estrategia Macroeconómica para América Latina de XP Investments y ex viceministro general de Hacienda, advirtió que ese movimiento haría que los fondos reciban solo el 10 por ciento de los recursos que hoy reciban y, por lo tanto, que inviertan solo el 10 por ciento de lo que hoy invierten. 

Si eso sucede, el mismo Gobierno se vería obligado a buscar otras fuentes de financiamiento, aunque eso signifique acudir más a los mercados externos con mayores tasas de interés y con una mayor devaluación, lo que en últimas quiere decir que el país tendría que destinar una mayor proporción de su presupuesto al pago de la deuda. 

El ciclo sin fin 

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió en septiembre, en su reporte ante el Congreso, que el nivel de ahorro del país esta bajo, porque los hogares redujeron su  ahorro. 

Eso significa un desbalance de las cuentas del país. Los hogares se gastaron entre 2021 y 2022 lo que ahorraron durante la pandemia y ahora gastan más de la capacidad de la economía. Entre ese mayor gasto y el fin del ahorro está parte del déficit de cuenta corriente. Pero si a eso se le suma que el país planea dejar de ahorrar, advierte Pardo, lo que ven los inversionistas es que el país tendrá en el futuro un desbalance más grande. 

Balance ahorro Colombia

El CARF advierte que, como país pequeño en un sistema global, Colombia compensa una buena parte de sus faltantes con recursos del mundo. Pero no nos podemos descuidar y nuestro balance interno también requiere cuidado. 

Si los inversionistas ven que a futuro tendremos más desbalance, significa que somos más vulnerables ante lo que suceda en el mundo y una de las consecuencias es que desde ya sube la tasa de cambio. Como somos más vulnerables, los inversionistas se lo piensan mejor a la hora de decidir si traen sus recursos a Colombia y entonces podrían entrar menos recursos y se repite el ciclo.

El CARF advirtió que “Colombia es un país con una economía abierta y pequeña a nivel global. Por ello, es de esperar que reciba los excesos de ahorro externo para financiar su crecimiento. Sin embargo, un desbalance demasiado grande atenta contra la estabilidad macroeconómica, la generación de empleos y de riqueza, porque una mayor proporción de los ingresos deberán destinarse al pago de la deuda y sus respectivos intereses”. 

“El mayor receptor de esta deuda es el Gobierno y, por ende, entre más rápido se ajusten las finanzas públicas, más rápido se generarán condiciones macroeconómicas para la inversión y el crecimiento. Las cifras agregadas muestran que en 2021 tanto los hogares como el Gobierno general presentan niveles de consumo y gasto público más elevados que su ahorro, -1,8 por ciento y -8,2 por ciento del PIB respectivamente. Esto contrasta con el resultado positivo de las firmas, que cierran con un balance de 3,7 por ciento del PIB (43,1 billones de pesos), pues debido a algunos grados de incertidumbre que quedaron de la pandemia, disminuyeron su inversión permitiendo un ahorro neto positivo”, agregó. 

Cuando el nivel de ahorro disminuye, también lo hace la capacidad del país de invertir y por lo tanto disminuye su potencial de crecimiento económico. Andrés Pardo explicó que, cuando esto sucede, incluso un punto porcentual por debajo, marca una diferencia en resultados de pobreza, que es uno de los principales objetivos del Gobierno.