27 Septiembre 2022

El mundo se desacelera más rápido de lo previsto

Crédito: Yamith Mariño

En junio, el cálculo de la Ocde era que en 2023, con recesión incluida, el mundo crecería 2,8 por ciento. Hoy el panorama es menos optimista.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), la economía mundial crecerá 2,2 por ciento en 2023. Este cálculo es 0,6 puntos porcentuales inferior al de junio, cuando la Ocde calculó un 2,8 por ciento de crecimiento para el PIB mundial el próximo año. 

La razón es que todos los países evaluados por la organización tendrán un desempeño menor al de 2022. En el caso de Rusia, que retrocederá 5,5 por ciento este año, la Ocde espera que se vuelva a contraer, pero en 4,5 por ciento.

Esa desaceleración ya era el panorama esperado. El fin de la recuperación por la pandemia, los precios altos, las subidas de tasas de interés y el conflicto entre Rusia y Ucrania ya anticipaban que en 2023 la economía del mundo andaría más lento. 

Lo que no se esperaba es que esa desaceleración empezara antes. Todo apunta a que en 2023 el PIB mundial sea por lo menos 2,8 billones de dólares inferior a lo que se había presupuestado. “Este cálculo deja ver el precio mundial de la guerra”, advierte la Ocde.

En ese sentido, el multilateral también explica que un factor importante en la desaceleración del crecimiento mundial es el incremento generalizado de las tasas de interés como respuesta a inflaciones que son también más altas de lo calculado. 

Además, “los confinamientos estrictos asociados a la política ‘covid cero’ de China también impactaron a la economía china y a la mundial. Los cierres y la debilidad del mercado inmobiliario están desacelerando el crecimiento de China a apenas 3,2 por ciento en 2022”. 

Otro grande que se desacelera es Estados Unidos, en parte, por las medidas de la Reserva Federal que ya llevó sus tasas de interés a los niveles de 2007, cuando la crisis subprime obligó al mundo a ver los tipos de referencia más bajos de la historia. Y a todo esto se suma Europa y su amenaza de racionamientos de energía en 2023 si no reducen su demanda lo suficiente.