5 Agosto 2022

El precio de los servicios públicos, a todo gas

Crédito: Yamith Mariño

Además de los alimentos, los precios de la electricidad y el gas de consumo doméstico están presionando al alza a la inflación, que ya rompió la barrera del 10 por ciento.

Tras más de cuatro meses de vivir bajo emergencia social, ambiental y sanitaria por cuenta de la pandemia, julio fue el primer mes del regreso a la normalidad total. Pero no tuvo compasión. El aumento en el precio de los combustibles y de los alimentos (que continuaron en alza), lo llevaron a mostrar la inflación más alta de los últimos 22 años: 10,21 por ciento.

Los principales causantes fueron los alimentos y la división de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles. 

En esta división, que aportó dos de los diez puntos de la inflación anual, se incluyen la gasolina y el ACPM, que en julio aumentaron 150 pesos. 

Estos incrementos impactan la inflación por dos vías. Por un lado, aumentan los precios del transporte en vehículo particular; por el otro, los alimentos tienen mayor costo de producción, ya que es más costoso el transporte por carretera. El cálculo de Investigaciones Económicas de Bancolombia es que este efecto pesó 5 puntos básicos en la inflación (0,05 porcentuales). En otras palabras, sin la subida de los precios de los combustibles, la inflación habría sido de 10,16 por ciento anual. 

Al de los combustibles se suma el incremento de los precios de los servicios públicos domiciliarios, en especial los de electricidad y gas. En el caso de la electricidad, los ajustes tarifarios tras la emergencia sanitaria y los mayores costos de producción y transmisión se unieron a la menor disponibilidad de recursos de las empresas, que optaron por trasladar a los consumidores casi la totalidad de los incrementos en el precio.

En la región Caribe se añadió también el aumento de tarifas por las inversiones que están haciendo las nuevas empresas prestadoras del servicio. En esa región se destacaron Santa Marta, Barranquilla y Riohacha, que tienen el precio por kilovatio más alto del país y, de hecho, comparten el mismo comercializador de electricidad.

IPC electricidad julio 2022

Mientras tanto, el precio del gas, en el promedio nacional anual, se incrementó especialmente por los ajustes en los precios de las pipetas de gas, un efecto que no pudo compensar por completo la disminución de tarifas en regiones como el eje cafetero. 

De acuerdo con Juan Daniel Oviedo, director del Dane, este efecto en los servicios públicos domiciliarios es el gran responsable de la inflación de las familias de clase media, que llegó a 10,35 por ciento, mucho más cerca de la inflación para hogares pobres y vulnerables, que fue de 11,74 por ciento, que de la de hogares de ingresos altos, que fue de 8,75 por ciento.

Por el contrario, el director del Dane dio un parte de tranquilidad en el caso de los arriendos y explicó que, si bien en abril se había advertido que era posible que este rubro tuviera una transmisión de los precios de 2021 más alta de lo debido, en julio se vio una normalización de este proceso y ahora la inflación de arriendos está en 3,05 por ciento anual, que es inferior al 5,62 por ciento de tope.

Alimentos en alza

La inflación de alimentos continuó como la mayor impulsora de la inflación en Colombia. En julio, la variación mensual de estos precios fue de 24,6 por ciento y trepó el terreno que había perdido en junio, su único mes a la baja este año. 

Oviedo destacó que en el comportamiento mensual solo cinco ciudades estuvieron por debajo del promedio nacional, entre esas Bogotá, y añadió que tenemos “una transmisión generalizada de la inflación de alimentos asociada a los mayores costos de producción. Incluso las frituras de paquete y comidas como las empanadas, pasteles, hamburguesas y similares, que están aportando un punto básico en la inflación de alimentos” por los mayores costos de la harina de maíz. 

En el campo de las proteínas, que han liderado los incrementos de precios, Oviedo explicó que la carne se está estabilizando alrededor del 27 por ciento anual: en julio su variación fue de 27,15 por ciento. La leche y los huevos también siguieron subiendo por los costos elevados de producción. En contraste, el pollo, que aportó tres puntos básicos a la variación mensual de alimentos, tuvo un descenso en el acumulado anual y llegó a 16,63 por ciento.

“Tristemente –añade– los precios altos de las proteínas animales llevan a las familias a sustituirlas por lentejas, que están subiendo porque se importan de Canadá con mayores costos, y otras legumbres secas, lo que eleva la demanda y, por ende, el precio de este grupo de alimentos”, destacó Oviedo.

Por último, el director del Dane resaltó que el Índice de Precios al Productor demostró en julio que las medidas arancelarias para reducir los costos de producción agropecuaria no están surtiendo efecto.