16 Agosto 2022

Importar gas natural no beneficia al ambiente, pero encarece la vida

Crédito: Yamith Mariño

Comprarle a Venezuela el gas, en vez de producirlo en casa, no tendría efecto sobre el cambio climático; en cambio, multiplicaría por cinco el precio del combustible.

Contrario al consenso mundial, el gobierno de Gustavo Petro considera que el gas no es un combustible lo suficientemente limpio como para permitirle sobrevivir a la transición energética. Así lo confirmó el propio presidente, durante el Congreso de la Andi, en Cartagena, el pasado viernes. Horas antes, la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, había asegurado que el plan de la campaña de no firmar más contratos de exploración de yacimientos de gas se iba a cumplir, y que, si el país necesitaba de este combustible, lo podía importar de Venezuela.

Comprar en el exterior, como ya lo demostró Europa con Rusia, puede salir geopolíticamente mal y ni siquiera reduciría el impacto ambiental, pues el consumo sería el mismo, solo que a un precio mucho más alto.

Según los cálculos de Naturgas, el gas genera emisiones de dióxido de nitrógeno 75 por ciento menores a otros combustibles. Al quemarse, las emisiones de dióxido de carbono son entre 30 por ciento y 50 por ciento menores. 

En las últimas décadas en Colombia se han conectado 10,7 millones de hogares al servicio de gas natural, según las cifras del Ministerio de Minas y Energía, con corte al primer trimestre del año. Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas, añade que de los 36 millones de colombianos que utiliza este combustible, 22 millones viven en hogares de estratos uno y dos. Para estos hogares, el gasto promedio en gas natural es de 30.000 pesos mensuales. Si el país empieza a importar el combustible, el precio podría multiplicarse hasta por cinco; es decir, la factura quedaría en 150.000 pesos, casi la misma cantidad que considerada como línea de pobreza en 2021, que fue de 161.099 pesos.

El precio podría impulsar a los hogares a retornar al uso de la leña o el carbón para cocinar, lo cual generaría un impacto mayor en el medio ambiente, en la calidad de vida y en la salud, como ya se ha advertido con anterioridad.

El nuevo precio del gas natural incluye el valor de comprar el combustible a otro país, pero también las inversiones para transportar el gas primero desde otro país y luego a todos los rincones del de Colombia. Entre Venezuela y Colombia existe un gasoducto que sirvió para exportar gas natural por un tiempo a Venezuela, pero que por falta de uso, requiere millonarias inversiones. 

A eso debe sumarse el costo de las inversiones que dejaría de recibir el país, que se calculan en 2.860 millones de dólares para exploración y explotación entre 2022 y 2026. Esta industria ya pagó un billón de pesos en regalías en 2021, otro flujo de se detendría. Además, habría que buscar una actividad que genere cerca de 100.000 empleos y sea equivalente al 1 por ciento del PIB nacional, es decir a más de 10 billones de pesos.