25 Octubre 2022

Inició la negociación del salario mínimo: ¿Cuánto puede subir?

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

Muchos en Colombia se han aferrado a la idea del nobel de Economía David Card de que el aumento del salario mínimo no afecta al mercado laboral. ¿Qué tan cierto es eso?

En 2021, el economista David Card se ganó la mitad del premio Nobel en Economía por su contribución a los experimentos con situaciones reales en el mundo económico. Con sus experimentos, Card mostró cómo en Nueva Jersey el aumento del salario mínimo no tenía el impacto negativo que sus antecesores habían advertido.

Muchos petristas y sindicalistas se han aferrado a esa investigación para asegurar que el salario mínimo en Colombia puede aumentar casi sin límite, porque ya se demostró que no afecta al mercado laboral. Lo que no tienen en cuenta es que en el país hay mucha más informalidad, el salario mínimo representa un gran porcentaje del salario promedio y las empresas, además, pagan casi otro medio salario en prestaciones sociales. 

Para el caso colombiano, quienes contratan formalmente a trabajadores de salario mínimo también deben contar entre sus gastos el subsidio de transporte, cesantías, aportes a salud y a pensión, aseguradora de riesgos laborales, caja de compensación, prima de servicios, intereses sobre las cesantías y vacaciones. 

Adicionalmente, según el trabajo que realizan, algunas empresas también deben garantizar a estos trabajadores la dotación de herramientas, uniformes e instrumentos de trabajo. 

Con todas estas consideraciones, una persona con un salario mínimo recibirá cada mes en su cuenta bancaria un total de 1.117.172 pesos por el salario más el subsidio de transporte, según lo aprobado por el Gobierno para 2022. Pero para la empresa, cada mes, ese mismo trabajador va a representar un gasto de 1,6 millones de pesos. 

Y también hay que tener en cuenta que para el caso colombiano, el salario mínimo es equivalente al 85 por ciento del salario promedio de los trabajadores, según los cálculos más recientes de Luis Eduardo Arango-Thomas y su equipo. 

Esta investigación también demostró que los incrementos del salario mínimo tienen impactos en la inflación en los primeros cinco meses del año, pues los empleadores aumentan sus costos de producción y esto se termina trasladando a los precios que pagan los consumidores. 

Otro impacto del salario mínimo está en la informalidad y en los aportes a seguridad social, porque el salario mínimo es la barrera de entrada al sistema de cotizaciones a salud y pensión, aunque se han hecho esfuerzos como los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS) y el piso de protección social.

Según las cifras del Dane, en julio la informalidad laboral llegó al 58,4 por ciento. Es decir, menos de la mitad de los empleados en el país tiene un trabajo formal. Entre estos, a junio solo el 24,7 por ciento ganaron el salario mínimo. 

Con este panorama, cada año empresarios, académicos y sindicalistas discuten sobre cuántos puntos porcentuales adicionales a la inflación debería incrementar el salario mínimo, pues lo que está claro es que el incremento salarial debe ser, al menos, lo mismo que la inflación del año anterior para que el 24,7 por ciento de los trabajadores formales no pierda el poder adquisitivo.