6 Julio 2022

La inflación más alta en 22 años afecta especialmente a los más pobres

Crédito: Yamith Mariño

El Dane reportó esta semana que la inflación del país volvió a niveles del 2000 y que seguirá subiendo.

En junio, la inflación de Colombia se destacó por dos hechos: alcanzó el valor mensual más alto de los últimos 18 años para el sexto mes del año, con una variación del 0,51 por ciento, y el valor anual más alto desde el 2000, con una variación del 9,67 por ciento.

Las divisiones de alojamiento y servicios públicos y de alimentos y bebidas no alcohólicas fueron las que más aportaron al fenómeno, aunque en la evaluación mensual se hayan visto disminuciones en la inflación de alimentos gracias a la caída de los precios de la papa y el tomate. 

Para muchos hogares en Colombia la situación es más difícil. Según el Dane, la inflación anual para los hogares pobres del país ya es de 11,30 por ciento; y para los vulnerables, de 11,14 por ciento. Esto hace que a estos hogares se beneficien menos de las ganancias que recibe el país por su mayor crecimiento económico.

Roberto Angulo, experto en pobreza y socio fundador de Inclusión, señala que se espera que este año la inflación reste más de la mitad del efecto del crecimiento económico sobre la reducción de la pobreza "lo cual es preocupante porque ya sabemos que el crecimiento económico en 2023 va a ser más bajo, es decir que estamos perdiendo en gran parte las ganancias de la recuperación económica de 2022 como un motor de reducción de pobreza".

Como si fuera poco, en junio 16 ciudades reportaron una inflación por encima del promedio nacional de 9,67 por ciento, nueve de las cuales tuvieron un incremento en el costo de vida de dos dígitos.

Para los hogares de menores ingresos, es decir los pobres y vulnerables, el impacto de la inflación es mayor,  pues tienen que gastar una parte más grande de sus ingresos para comprar alimentos y pagar transporte y vivienda. 

De hecho, en los hogares pobres y vulnerables que viven en las ciudades, el 70 por ciento del gasto va para vivienda, servicios públicos y transporte. Es decir, apenas el 30 por ciento de los ingresos en un hogar de estas características puede destinarse a la compra de alimentos o pagar otras necesidades como ropa, educación o salud.

Según Anif, un hecho adicional de preocupación en las recientes cifras de pobreza es que, aunque la inflación de alimentos está bajando, en este grupo los precios de la carne de res y sus derivados, pollo, leche, arroz y azúcar -que son de alto consumo en el país- siguen subiendo.

A eso se añade el alza en las tarifas de servicios públicos, que responde a la indexación de los contratos, que según Anif "va a ejercer presiones adicionales en el bolsillo de todos los colombianos, y en particular de los más vulnerables”. Y todavía falta ver el impacto de las alzas en los precios de los combustibles en los próximos meses.

Los precios de los arriendos también están subiendo y los expertos esperan que todo esto lleve a más aumentos de la tasa de interés del Banco de la República, que, como señala Sergio Olarte, de Scotiabank Colpatria, llevaría su tasa de referencia hasta entre 8,5 por ciento y 9 por ciento para el final del año.