11 Agosto 2022

La inquietud de las industrias extractivas por la tributaria de Ocampo

Crédito: Yamith Mariño

A los productores de petróleo, carbón, gas y oro les preocupa que los cambios tributarios que los afectan desincentiven la inversión en un momento de desaceleración económica mundial y promuevan indirectamente el contrabando de combustibles.

Dos de las grandes promesas del nuevo gobierno son acelerar la transición energética y eliminar beneficios tributarios de las empresas para que, junto con el mayor aporte de los más ricos, aumente el recaudo tributario para programas sociales. Ambas promesas le pegan a quienes extraen y venden combustibles, petróleo, gas, oro y carbón. 

Por un lado, la reforma tributaria crea un impuesto de 10 por ciento a la exportación de petróleo, carbón y oro no monetario que supere, para el primer año, los 48 dólares por barril de petróleo; 87 dólares por tonelada de carbón y 400 dólares por onza troy de oro. 

Según el nuevo impuesto, a cada dólar adicional que se exporte en petróleo, oro o carbón se le aplicaría la tarifa del 10 por ciento. Por ejemplo, si el barril de petróleo está a 99,86 dólares –como este jueves 11 de agosto– y el precio de referencia es de 48 dólares, las empresas exportadoras como Ecopetrol tendrían que pagar 5,2 dólares por cada barril de petróleo que vendan, ya que los están vendiendo a 51,86 dólares por encima del precio de referencia. 

Para Julio César Vera, expresidente de Acipet, este impuesto desincentiva la inversión en el sector justo en un momento en el que el mundo se está desacelerando para entrar en recesión, un momento económico que reduce las inversiones en el mundo y obliga a ser más “estratégicos” con el dinero. Si en Colombia se cobra más por invertir en este sector, es menos posible que lleguen nuevos capitales. Algo similar ocurriría en el carbón y el oro. 

Además, otro artículo del proyecto de ley propone eliminar del impuesto a la renta la deducción de las regalías pagadas por su actividad, un beneficio al que acceden las empresas que explotan gas, petróleo y carbón. 

El ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, defiende la propuesta con el argumento de que estas empresas están pagando por explotar el subsuelo de la nación y ese gasto no debería ser descontable de sus obligaciones tributarias.

El impuesto al carbono, que busca reducir el consumo de los combustibles fósiles, también tendrá cambios para incluir el carbón de consumo interno, excepto el de las coquerías, pero con una progresividad de la tarifa que hará que no se le cobre el impuesto pleno antes de 2028.  

Finalmente, la reforma tributaria plantea eliminar la exención del IVA para el ACPM y la Gasolina Motor Corriente que se vende en las zonas de frontera y que actualmente opera con cuotas de galones por municipio, aprobadas por el Ministerio de Minas y Energía.

Según el Ministerio de Hacienda, esta exención termina incentivando el contrabando de combustibles, ya que el diferencial entre el precio con y sin impuesto es cercano a los 2.000 pesos, a los que se le suma que, por el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles (FEPC), el combustible líquido en Colombia ya es uno de los más bajos internacionalmente. 

Para completar las preocupaciones del sector, los cambios del impuesto a los dividendos reducirían aún más la rentabilidad en un contexto en el que se espera que disminuya a nivel internacional el precio del petróleo y del gas natural, por la desaceleración económica global.