5 Agosto 2022

Las cuentas que recibe Gustavo Petro: ¿para amarrarse el cinturón?

Crédito: Yamith Mariño

El gobierno de Gustavo Petro recibe unas cuentas fiscales ajustadas y que se podrían complicar si algo cambia en nuestro entorno.

Cuando el gobierno de Iván Duque dijo que dejaba la casa en orden, realmente quería decir que dejó un plan para que entre 2022 y 2023 las cuentas fiscales terminen de ajustarse después del extraordinario 2020. Pero el plan, que por sí solo tiene sus riesgos, lo hereda un nuevo gobierno que quiere hacer más gasto social.

Gustavo Petro recibe una economía que crecerá más de 6 por ciento este año según los expertos, con un recaudo tributario que supera la meta y el consumo de los hogares liderando ese crecimiento, pese a que la inflación terminará el año en 9,7 por ciento, según el Banco de la República, y una tasa de cambio por encima de los 4.000 pesos. 

Allí empiezan las preocupaciones. Con la depreciación del peso y unas importaciones que no se desaceleran lo suficiente, el déficit de cuenta corriente será más alto de lo esperado, es decir que el país necesitará más financiación del resto del mundo, y eso hace a Colombia más vulnerable frente a lo que suceda en el exterior.

La única buena noticia de tener más importaciones es que eso le representa más recaudo por aranceles a la Dian, que ya está superando la meta de recaudo de 2022. Pero muchas de esas importaciones son de bienes de capital que, si bien traen la buena noticia de la actualización y fortalecimiento industrial, también significan un monto mayor de devoluciones de IVA el próximo año, algo que revierte el efecto del mayor recaudo por estas compras.

Mientras los hogares siguen gastando incluso por encima de su capacidad –algo que es visible en el crecimiento acelerado de los créditos, incluso con mayores tasas de interés–, las empresas están ahorrando más de la cuenta. Aunque eso compensa el mayor gasto de los hogares, eso representa un crecimiento menor a nuestro potencial en el mediano plazo. 

El balance entre ahorro, inversión y gasto del país tampoco está en su mejor momento. Usualmente, el ahorro externo del gobierno general es de 6 por ciento y hoy está en -8 por ciento y la mayoría está explicado por el déficit del gobierno general -es decir incluidos los gobiernos departamentales y municipales y el sistema de seguridad social-, como lo muestra esta gráfica del Comité Autónomo de la Regla Fiscal: 

Ahorro balance

Otro punto delicado de las cuentas de 2023 será el pago de intereses de la deuda externa de la Nación. Aunque entre 2022 y 2023 el monto de deuda externa que se pagaría es similar, la creciente tasa de cambio, la inflación con las mayores tasas de interés y una prima de riesgo más elevada en el país podrían hacer que tengamos que pagar muchos más intereses por esa deuda, lo que le añade presión a las cuentas nacionales aunque se cumpla la Regla Fiscal.

Algo similar ocurre si esperamos hasta 2023 para pagar el déficit del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles que se está acumulando desde abril ya que el gobierno de Iván Duque dejó pagado el hueco hasta marzo de este año y para el resto destinó una parte del Presupuesto General de 2023 que todavía no se debate en el Congreso.

Otro problema del Presupuesto General de la Nación será la inflexibilidad del gasto público y el aumento de los salarios y pensiones públicas y de los regímenes especiales como las fuerzas militares y policiales. 

En 2023, sin contar el déficit del fondo de combustibles ni la inversión social -que cae en 8,9 billones de pesos-, los gastos de funcionamiento aumentarían en 29,4 billones de pesos. En total, las inflexibilidades del presupuesto general representarían casi 80 billones de pesos, poco menos del doble de los 49 billones de pesos destinados en el proyecto para el sector salud.

Y a todo eso hay que sumarle el ambicioso programa social del nuevo gobierno, que intentará con una reforma tributaria acumular un recaudo adicional de 50 billones de pesos para sus cuatro años de mandato.