1 Noviembre 2022

Petróleo: el centro del debate por la reforma tributaria

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

El gobierno, por un lado, y Fedesarrollo y el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, por el otro, tienen sus propias cuentas sobre cómo afectará la tributaria a las empresas petroleras. ¿Cómo conciliarlas?

El pago de impuestos por parte de las empresas petroleras se ha convertido en el centro de la discusión de la reforma tributaria que esta semana pasará por las plenarias de Senado y Cámara de Representantes. 

En las primeras de cambio del proyecto contemplaba un impuesto a las exportaciones. Ahora lo que se propone es una sobretasa al impuesto sobre la renta según el precio internacional del crudo y la eliminación del beneficio que les permite, hasta ahora, descontar del impuesto sobre la renta lo que ya pagaron en regalías por explotar el subsuelo colombiano. 

La propuesta ha encendido las alarmas del sector por el incremento que tendría su tasa efectiva de tributación, es decir, la tarifa que realmente pagan estas empresas por impuesto sobre la renta. Según las mismas empresas, el nivel efectivo de tributación con el que quedarían, si se aprueba la tributaria tal como está, desincentivaría definitivamente la inversión.

En la misma línea, los centros de pensamiento Fedesarrollo y Anif han publicado sus cuentas y advertencias sobre las consecuencias de estos impuestos. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal también puso los ojos en la pérdida de ingresos en un momento crítico para la Nación. El gobierno responde que estos impuestos están en línea con su plan de transición energética.

Según Fedesarrollo, si bien es cierto que es necesario “aumentar la tasa de tributación efectiva del sector con el objetivo de continuar un necesario proceso de transición energética y fortalecer las finanzas públicas, la versión actual de la reforma generaría un aumento excesivo de la tasa efectiva de tributación del sector, incidiendo en el costo de uso del capital, y con ello desincentivando la inversión”.

La explicación del think tank es que esta reforma llevaría la tasa efectiva de tributación del sector petrolero al 70 por ciento, lo que a su vez ocasionaría que el país deje de producir 2,5 millones de barriles de petróleo en promedio cada mes. El déficit comercial subiría un punto porcentual. La menor producción y el menor recaudo de impuestos tendrían un impacto de 0,12 por ciento del PIB sobre las cuentas fiscales del país. 

El pago de regalías bajaría en cerca de 4,9 billones de pesos en ocho años, de manera  que departamentos como Guaviare, Amazonas y Guainía se contraerían en más de un punto porcentual del PIB.

Por el mismo lado del panorama fiscal, el CARF le recordó al gobierno que la deuda del Gobierno Nacional Central (GNC) es riesgosamente alta, que el mundo está en un panorama complejo que le añade riesgo al país y que si la reforma termina reduciendo los ingresos, la situación podría ser más compleja.

En su defensa, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dijo este martes 1 de noviembre que la tributación efectiva del sector petrolero realmente “sería de 31 por ciento, no el 80 por ciento que calcula la Andi, pues no tiene en cuenta el hecho de que las empresas también utilizan beneficios tributarios, que no todos los beneficios se reparten como utilidades y que no todas las personas reciben la tasa de impuesto de 20 por ciento para los dividendos y además están contando el 4x1000 sobre las utilidades”.

Para la presentación de la segunda ponencia de la reforma tributaria, el gobierno también ha explicado que la no deducibilidad de las regalías en el impuesto sobre la renta para las empresas petroleras sí tendrá en cuenta los costos de producción del crudo, que podrán descontarse de lo que las empresas reporten como regalías pagadas, para que el golpe de perder este beneficio sea menos duro.

Sin embargo, el debate en las plenarias del Congreso aún no empieza y se espera que los congresistas liberales insistan en cambiar, por lo menos, uno de los artículos de impuestos a las empresas petroleras.