30 Junio 2022

¿Por qué José Antonio Ocampo es una buena noticia económica?

Crédito: Yamith Mariño

Quienes lo conocen de cerca aseguran que su nombramiento es garantía de que el nuevo gobierno llevará las finanzas del país con responsabilidad.

José Antonio Ocampo acumula más de 40 años de experiencia en el sector público y en la academia. Eso, unido a sus ideas que se acercan más al promercado, pese a ser calificado como un heterodoxo cepalino, ha hecho que el mundo económico y financiero reciba con agrado su nombramiento como ministro de Hacienda del gobierno que está por comenzar.

Ocampo, que pasó durante el gobierno de Ernesto Samper por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Ministerio de Hacienda, también aporta al nuevo gobierno su conocimiento en el campo colombiano, ya que fue el ministro de Agricultura que lideró la reforma agraria de 1993, asesor en temas cafeteros y líder de la Misión Rural más reciente.

Definido como un profesor dedicado, que sabe transmitir su conocimiento y que ha impulsado las carreras profesionales y académicas de varios de sus antiguos alumnos, a Ocampo también le destacan su capacidad de escuchar argumentos diferentes a los suyos, aprender y cambiar de posición si es necesario.

Esta capacidad le ha merecido el respeto de sus interlocutores, habilidad clave en las discusiones políticas a las que como ministro volverá a verse enfrentado a partir del 7 de agosto de este año.

El entorno económico espera que su experiencia en el Ministerio de Hacienda a mediados de los noventa y en el Banco de la República como codirector entre 2017 y 2020 sean un factor adicional que juegue a favor del próximo ministro, quien ya sabe cómo lograr que los proyectos de ley importantes para la economía del país pasen por el Congreso de la República y reconoce la importancia de la independencia del banco central, al que ya perteneció.

Cuando Ocampo asumió el Ministerio de Hacienda, tras la renuncia de Guillermo Perry, en 1996, recibió una economía que ya se encaminaba a una recesión (ese año el PIB bajó 0,6 %), con un desempleo creciente, en medio de un gasto desmedido de los hogares, empresas y gobierno que les llevó a acumular altas deudas sin tener capacidad para pagarlas y los dejó expuestos a la coyuntura internacional y a las medidas contracíclicas que terminaron en la recordada crisis de 1999.

Sin embargo, algunos también advierten que Ocampo no tenía demasiado margen de maniobra, por lo que no tiene mucho mérito ni culpa por lo sucedido. Lo que sí le achacan es que podría haber tomado más acciones con el sistema Upac, que ya estaba haciendo agua y más adelante hizo parte de una de las crisis económicas más grandes del país. El sistema Upac, que se había creado en 1972, empezó a subir sus tasas tan rápidamente, impulsado por la inflación y las tasas de interés del Banco de la República, que muchos créditos hipotecarios se volvieron impagables.

El último cepalino

La influencia de Ocampo en el estudio de la economía en Colombia y en Latinoamérica es destacada. Hay quienes lo califican como el último del grupo de la Cepal cuyas ideas prosperaron en la segunda mitad del siglo anterior y que incluían, por ejemplo, sustituir importaciones. Ocampo es de los últimos integrantes de ese grupo que siguen incidiendo en el mundo ortodoxo de la economía.

Su educación en economía fuera del país y todas las horas de clase que ha dictado en universidades como Columbia en Estados Unidos y Los Andes en Colombia, también le dan tranquilidad a quienes esperan una reforma tributaria y una administración de las cuentas de Colombia responsable, que aumente el recaudo y cierre déficits.

“Los retos de la economía colombiana son muy grandes y tener una persona con la experiencia que tiene él –y en particular la experiencia en el Ministerio de Hacienda y el DNP– es fundamental. La situación, debido a la pandemia, es complicada; la economía está endeudada, tiene unos déficits que son de los más altos que ha tenido el país en su historia. Contar con una persona de su experiencia va a ser muy positivo para el país”, concluye su exalumno Leonardo Villar, con quien se reencontrará en la Junta Directiva del Banco de la República.