13 Octubre 2022

Subir demasiado el salario mínimo lo pondrá todo más caro

Crédito: Imagen: Colprensa

“¿Por qué es bueno elevar la tasa de interés y es malo elevar el salario mínimo? ¿Hay alguna lógica económica o científica?”, pregunta el presidente Petro. La hay, por supuesto, y romperla perjudicaría sobre todo a los más pobres.

El presidente Gustavo Petro volvió a hablar sobre tasas de interés y de inflación y hasta aprovechó para dar pistas sobre lo que opina del incremento del salario mínimo para 2023. 

En rueda conjunta con el fiscal general, Francisco Barbosa, Petro criticó la medida del Banco de la República de subir una vez más las tasas de interés para contener la inflación, que ya llegó a 11,44 por ciento anual: “La macroeconomía mundial nos obliga y entonces lo único que se puede indexar a partir del crecimiento inflacionario es la tasa de interés, pero pregunten ustedes si se puede indexar el salario mínimo y les dirán que no”. 

El mandatario insistió en preguntar por qué siempre se suben las tasas de interés para controlar la inflación pero no se puede subir el salario mínimo para responder al mismo fenómeno, y advirtió que subir tanto las tasas de interés hará que llegue a Colombia la recesión mundial esperada para 2023.

Por mandato constitucional, el salario mínimo debe incrementar cada año, al menos, en el mismo porcentaje que la inflación del año que acaba de terminar. Además, se le suma el incremento de la productividad, un cálculo que hace el Dane. 

El gobierno, los gremios y los sindicatos usan como base este cálculo para sus negociaciones, pero también llegan a la mesa con propuestas. La de los gremios suele ser un número cercano a la inflación con la que se espera que termine el año; la de los sindicatos, al menos en los últimos tres años, siempre empieza alrededor del 20 por ciento. 

Recientemente, el viceministro general de Hacienda, Diego Guevara, dijo que el cálculo de incremento del salario mínimo podría empezar en inflación más un punto porcentual por productividad. Si la inflación termina el año en el 12 por ciento, como esperan algunos, eso significa que el salario aumentaría, al menos, un 13 por ciento.

El problema es que ese incremento se utiliza como referencia para aumentar varios precios en la economía y apenas beneficia al 24 por ciento de los empleados formales del país, que son menos del 50 por ciento de los trabajadores.

La lógica vs. Gustavo Petro

Durante su intervención en el congreso de Acopi, celebrado en Barranquilla, el presidente se preguntó: “¿Por qué es bueno elevar la tasa de interés y es malo elevar el salario mínimo? ¿Hay alguna lógica económica o científica?”. La respuesta es que sí.

La lógica para subir las tasas de interés cuando sube la inflación es que una buena parte del aumento de los precios se debe a que los hogares están consumiendo mucho más y tener tasas de interés más altas incentiva el ahorro y desincentiva los nuevos créditos o el uso de la tarjeta de crédito porque se hacen más costosos. 

Como hay menos dinero circulando en la economía, los hogares consumen menos y entonces los productores y vendedores bajan los precios para que las personas vuelvan a comprar. El problema es que como se bajan los precios y el consumo, también se baja la producción y se desacelera toda la economía. Pero en tiempos de insumos de producción costosos, producir menos significa comprar menos materia prima y entonces esos precios también deberían bajar porque el mundo entero consume menos.

Por el contrario, subir el salario mínimo solo beneficia a cerca del 24 por ciento de los trabajadores formales del país, que según el Dane en agosto eran el 43 por ciento de los empleados. Al mismo tiempo, genera más costos para todos pues es utilizado como referencia para actualizar varios precios en la economía. 

Diferentes estudios en el país han mostrado que el aumento del salario mínimo en Colombia tiene un impacto directo sobre la inflación: la impulsa hacia arriba durante los primeros cinco meses del año. Y dado que el salario mínimo se aumenta teniendo como referencia la inflación del año anterior, significa que en 2023 estaríamos arrastrando una buena parte de esa inflación de doble dígito con la que cerraremos el 2022. 

Además, el Banco de la República ha advertido varias veces que no hacer la tarea de las tasas de interés nos puede resultar mucho más doloroso en el futuro porque es dejar que la inflación tenga la ventaja y los precios elevados afectan especialmente a los hogares de menores ingresos, esos que el presidente quiere defender, pues deben destinar una mayor proporción de sus escasos recursos a comprar comida y otros elementos de primera necesidad.