6 Febrero 2022

Transición energética: dos pasos adelante y uno atrás

Paneles solares en el desierto de Atacama, en Chile, uno de los países líderes en la región en la transición energética.

Crédito: REUTERS/Fabian Andres Cambero

A la par con los anuncios de importantes proyectos en energías limpias, Colombia sigue apostándole a la explotación de hidrocarburos e invierte para conservar su puesto como un actor relevante en el mercado mundial del carbón.

Por: María Camila Hernández

Por María Camila Hernández

El 2022 promete ser un gran año para los proyectos de fuentes no convencionales de energía renovable en Colombia. Según los cálculos del Gobierno, hay 25 de estos proyectos que entrarán en operación próximamente, en montaje o que quedarán listos a inicios de 2023. En el primer mes del año se inauguraron el parque eólico Guajira I, que podrá generar 20 megavatios de energía y permitirá reducir en 136 toneladas las emisiones de dióxido de carbono, según cifras oficiales; también la granja solar La Sierpe, en Sucre, que cuenta con 65.520 paneles capaces de generar 26,8 megavatios.

Proyectos de energías renovables

 

El avance en la diversificación de la matriz energética en Colombia es posible gracias a las subastas que se realizaron en 2019 y 2021, que incorporaron proyectos de energías renovables. Pero así como hubo mayor espacio para las energías limpias, también lo hubo para los proyectos a base de combustibles fósiles. Y según datos de la Upme, citados por Indepaz, se espera que otras 37 térmicas pasen a formar parte de la matriz para 2030. El mismo año en que se cumple el plazo para alcanzar la meta de reducir en un 51 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Plantas térmicas

 

Según Jaime Millán, experto energético y exjefe del área de Energía del BID, "la subasta de cargo de confiabilidad de 2019 se dio para cerrar la brecha de confiabilidad que dejaba el proyecto de Hidroituango, sobre cuya recuperación se tenían fuertes dudas. Los proyectos térmicos eran los que mejor podrían cumplir con esto". Explica que la lista de la UPME solo es indicativa de lo que puede necesitarse para cubrir las necesidades de energía, y de hecho cuatro de las centrales térmicas que se habilitaron en la subasta no operarán. Finalmente, advierte que "pretender que se logre suplir las incertidumbres hidrológicas y climáticas sin generación térmica es una quimera peligrosa".

Más allá de una eventual apertura de nuevas centrales térmicas, la mayor inversión en exploración y producción de petróleo y gas, así como el aumento de la exploración minera y grandes movidas empresariales, son evidencia de que hay combustibles fósiles para rato. 

Desde el año pasado, la reactivación económica a nivel mundial ha jalonado un aumento en la inversión de exploración minera. En 2021, el presupuesto para invertir en exploración minera en Colombia fue de 131 millones de dólares, la cifra más alta desde 2015, según S&P Global. 

Inversión en exploración minera

 

El negocio del carbón, en particular, comenzó el año con el pie derecho. El 11 de enero Glencore anunció la compra de la totalidad de acciones de la mina de Cerrejón, la más grande de Latinoamérica a cielo abierto. Paradójicamente, la empresa dijo que esta compra era consistente con su plan de alcanzar emisiones netas en 2050. 

“Llamo a Colombia a implementar las directrices de su Corte Constitucional y a hacer más para proteger a la vulnerable comunidad Wayúu de la reserva indígena de Provincial contra la contaminación de la mina El Cerrejón y contra la covid-19”

David Boyd, relator especial de la ONU sobre derechos humanos y medioambiente, septiembre de 2020

 

Al 31 de diciembre de 2021, había un total de 1.144 títulos mineros de carbón en Colombia, según datos de la Agencia Nacional de Minería. La mayoría de ellos se encuentra en Boyacá (435), Norte de Santander (248), Cundinamarca (180) y Antioquia (104).

Las buenas noticias no son solo para el carbón. Según la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), este año se destinarán 1.130 millones de dólares a la exploración y 3.270 millones de dólares a la producción.

Estos son los departamentos en donde más se invertirá en producción de petróleo y gas…

Proyectos de inversión en petróleo

 

Pero la ACP dice que, a pesar de los esfuerzos en inversión, la producción de petróleo para 2022 seguirá estando en niveles prepandemia, con 760.000 barriles por día. ¡Hay que producir más para aprovechar los precios internacionales del petróleo!

Javier Díaz, presidente de Analdex, coincide en que hay que aprovechar la recuperación de los precios del petróleo y el carbón, pues Colombia es un exportador neto. Casi la mitad de la canasta de productos de exportación proviene de la industria extractiva. Sin embargo, advierte que los buenos precios no deben desestimular la diversificación de la oferta de exportación de Colombia. Sigue siendo una tarea pendiente.

Pero entonces, ¿podemos hablar de una verdadera transición energética?

Según Gustau Mañez Gomis, coordinador de cambio climático para Latinoamérica y el Caribe del Programa de la ONU para el medioambiente, el Gobierno colombiano se ha comprometido con la descarbonización como pocos en la región. No obstante, no se puede olvidar cuál es el punto de partida, y es que Colombia es un exportador neto de combustibles fósiles, por lo que existen toda una serie de negocios, servicios y empleos alrededor de este sector. El cambio no se puede dar de la noche a la mañana.

Señala que ahora lo que hay que hacer es planificar la salida de los combustibles fósiles del país. Considera que hay tiempo suficiente para hacer este proceso de manera justa, en aras de alcanzar la meta de emisiones cero para 2050. Además, destaca que las energías renovables generan cinco veces más empleos que los combustibles fósiles. 

Sin embargo, Mañez Gomis es consciente de que las nuevas inversiones en combustibles fósiles pueden ser un obstáculo para lograr la meta de emisiones cero. Se trata de un sector en el que el lobby es muy fuerte y hace contrapeso a los esfuerzos de la descarbonización. Algo que no solo sucede en Colombia, señala, sino también en otros países de la región como Panamá y Argentina. 

La ambivalencia es evidente a nivel internacional. Mientras el secretario general de la ONU le cierra la puerta en la cara a las plantas de carbón…

… el senador australiano Matt Canavan celebró, al cierre de la cumbre climática COP26 en Glasgow, que tenían “luz verde para construir más minas de carbón”. Esto porque a última hora, luego de una intervención de India, se cambió una palabra: en vez de comprometerse a eliminar gradualmente el uso del carbón (phase-out), los países acordaron reducirlo gradualmente (phase-down). Un cambio de adverbio que para muchos significó el fracaso de la cumbre. 

De hecho, las emisiones provocadas por la quema de carbón han aumentado en este comienzo de año, y han vuelto a niveles de antes de la pandemia. El caso de Alemania es un ejemplo de que el camino hacia la descarbonización no es siempre una línea recta. Aunque redujo sus emisiones a la mitad en la década de 2010 al 2020, y espera eliminar el carbón para 2030, actualmente lo está quemando “como si no hubiera mañana”. 

Según Gonzalo Monroy, director general de la Consultoría GMEC en México, parte del problema se debe a que cerraron todas las plantas nucleares y las condiciones climáticas no fueron favorables para la energía eólica. De acuerdo con Monroy, la clave está en diversificar las fuentes de energía. 

Para centros de pensamiento como Carbon Tracker, el auge actual del carbón no durará mucho, pues los precios de las energías renovables cada vez son más bajos. En eso coincide Mañez Gomis: “Está claro es que el mundo está encaminado a la descarbonización, pensar que el carbón tiene un futuro a largo plazo es como pensar que de un salto se llega a la luna”. 

Además, advierte que los países que no reduzcan sus emisiones sentirán el castigo en su bolsillo. Un ejemplo es el arancel al carbono, un impuesto a la huella de carbono de las importaciones, tema que ya se ha comenzado a discutir en la Unión Europea. En esa región, ya hay cuatro países europeos que dejaron de usar carbón para producir energía: Bélgica, Austria, Suecia y más recientemente, Portugal. 

En Colombia, la apuesta por las energías limpias es fuerte y clara, pero eso no quiere decir que se le deje de apostar a la explotación y exportación de combustibles fósiles. Al menos, no por ahora. Según el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa Puyo, lo que se busca es "ir migrando hacia una matriz energética más limpia y seguir siendo competitivos desde el punto de vista del carbón, e ir buscando cómo vamos a darle transición a las economías que dependen de este energético". Colombia puede, afirma el ministro, seguir monetizando esos recursos sin interferir en los compromisos del país contra el cambio climático. "Nuestra responsabilidad es con nuestras propias emisiones", afirma.