12 Marzo 2022

Miguel Ángel del Río, amenazado por destapar la corrupción en Atlántico

El abogado Miguel Ángel Del Río hizo público el anónimo en que lo alertan por el plan para asesinarlo.

Crédito: Archivo Particular

El abogado que descubrió la ñeñepolítica y que ha revelado comprometedores audios de Aida Merlano, Julio Gerlein y Laureano Acuña, entre otros, fue alertado por un anónimo sobre un creíble plan para asesinarlo.

Por: Redacción Cambio

Un anónimo con un alto grado de detalle da cuenta del plan para asesinar al abogado Miguel Ángel del Río, el mismo que destapó la ñeñepolítica, los audios que ponen en evidencia la participación del empresario Julio Gerlein y la familia Char en la operación de fraude electoral para elegir a Aida Merlano senadora en 2018, y las conversaciones del senador Laureano 'el Gato' Acuña para ultimar detalles de la compra de votos. “Doctor Miguel Ángel espero que se encuentre bien, le escribe una persona que valora todo lo que está haciendo por el país, desmantelando toda la corrupción de los bandidos que han desangrado al país durante décadas y no voy a permitir que le hagan daño, pudiendo yo prevenirlo”, arranca el mensaje de WhatsApp que recibió el abogado Del Río en la noche de este viernes.

El remitente le explica al abogado que es de su conocimiento que el senador Laureano Acuña, conocido con el alias del Gato volador, ha estado “tocando varias puertas de líderes de organizaciones criminales ofreciendo mucho dinero para que lo maten”. Sin embargo, sigue el mensaje, casi todos se han negado por lo delicado que puede resultar un acto de esta naturaleza en estos tiempos, dice el mensajero, quien también asegura que una organización que denomina de "los hermanos Vega", que tendrían relación con los Char sí aceptó la criminal misión.

“La semana pasada Laureano Acuña (el Gato Volador) contactó a José Ureña alias (mono Ureña), quien horas más tarde se reunió con los hermanos Ronald y Kike Vega en la casa de Villa Campestre, con el propósito de organizar un ataque sicarial en su contra, ordenando por el gato volador y financiado por la familia Char (SIC)”, sostiene el mensaje anónimo que llegó a las 8:00 de la noche del viernes al teléfono personal del abogado, quien de inmediato procedió a denunciar ante la Fiscalía y la Unidad Nacional de Protección.

Más adelante, el desconocido remitente advierte que se trata de una venganza del senador Acuña por la publicación de los audios que lo exponen en una conversación sobre la mejor manera de comprar 70.000 votos en el Atlántico, una denuncia que el abogado Del Río ha expuesto ante la opinión pública y las autoridades judiciales. El informante también le advierte a Del Río que Acuña se unió a la familia Char que también busca “vengarse de las denuncias interpuestas”. Dice que esa familia, de la que hace parte el precandidato presidencial, Alejandro Char, considera que las denuncias del abogado les “han costado sus carreras políticas y su principal objetivo es silenciarlo para que no siga enfrentándolos”.

Finalmente, el remitente alerta porque las personas involucradas en el plan criminal estarían contactando a la Oficina de Envigado mediante Cristian Alexánder Villegas, alias el Mono Paisa que fue escolta del Mono Ureña "y se informaba con la empresa de seguridad de los caballeros”. El mensaje agrega detalles sobre las conexiones que presuntamente tendría esta organización criminal con “el cartel de la toga que opera en Barranquilla”, estructuras paramilitares y de narcotraficantes, así como un mayor de la policía de apellido Mora quien supuestamente trabaja para la organización facilitando “operaciones sicariales en el norte de la ciudad de Barranquilla”. El mensaje cierra con una serie de homicidios que, según el informante, habrían sido realizados por la estructura delincuencial de los hermanos Vega, con complicidad de algunos miembros de  la Policía Metropolitana de Barranquilla. 

Para el abogado Del Río, el mensaje es preocupante por el nivel de detalle que ofrece sobre las estructuras que estarían involucradas en el plan criminal. “Los nombres de personas, organizaciones, relaciones y la descripción que da sobre cómo funciona el aparato delincuencial hace pensar que la persona que me pone en alerta hace parte de la organización o la conoce muy bien. Lo que me hace darle un cierto nivel de credibilidad”, concluye el abogado.