A calmar la eterna sed de los guajiros

Con una cobertura de acueducto inferior al 50 %, el departamento es uno de los más rezagados en acceso a agua potable.

En los áridos y extensos territorios de la Alta Guajira hay una necesidad que ningún gobierno ha logrado calmar: la intensa sed que afrontan las comunidades ante la falta de soluciones que lleven el preciado líquido a las zonas más apartadas.

La Guajira es uno de los departamentos con menor cobertura en el servicio de acueducto, tan solo del 46,6 %, siendo la situación más crítica en las zonas rurales y alejadas, especialmente en la Alta Guajira donde están los municipios de Maicao, Uribia y Manaure, donde se concentra más del 70 % de la población wayuu y con coberturas que llegan en las zonas rurales al 4 %, según datos del Plan de Desarrollo 2020-2023. A la baja cobertura se suma la intermitencia en el servicio, que solo se presta durante unas horas.

La falta de acceso a agua potable es responsable de que se presente un aumento en los casos de enfermedades tales como cólera, fiebre tifoidea, gastroenteritis y diarrea.    

Con una superficie de 20.848 kilómetros cuadrados y una población indígena dispersa por todo el territorio es muy complejo instalar un sistema eficiente de acueducto. Y si a eso se suma que millones de recursos se han desperdiciado por corrupción, y que proyectos como el del río Ranchería, el principal afluente del departamento, que permitiría la construcción de distritos de riego, así como el suministro de agua a los acueductos de diez municipios, llevan años paralizados.

El problema es tan grave que el año pasado magistrados de la Corte Constitucional realizaron una inspección para verificar si se estaba cumpliendo la Sentencia T-302 de 2017, que declaró el “estado de cosas inconstitucional” en La Guajira, ante los problemas de desnutrición y fallecimientos por esta causa de niños wayuu.

La sentencia ordenaba crear un plan de acción para adoptar medidas con el fin de preservar la salud y la vida de los niños y tomar medidas inmediatas para que las comunidades beneficiarias puedan tener a la brevedad posible, acceso al agua potable y salubre, de manera sostenible y suficiente para la subsistencia de niñas y niños”.  Los pobladores de zonas apartadas deben caminar durante horas para llegar a los jagüeyes o aljibes, que son las principales fuentes de agua lluvia ante la falta de acueductos.

Guajira

​​Crédito: Colprensa

Para tratar de aliviar la situación se lanzó en 2018 el programa Guajira Azul, que buscaba aumentar la cobertura del 4 al 70 % en las zonas rurales, incrementar de 9 a 16 la continuidad en la prestación del servicio y aumentar la población cubierta con tratamiento de aguas residuales de 24 a 68 %.

Uno de los objetivos era crear pilas públicas, que son construcciones en las que se trata el agua que está en pozos profundos y a las que las familias acuden con sus pimpinas para surtirse del líquido. Aunque se han construido y entregado a la comunidad varios proyectos, el programa está lejos de cumplir los objetivos propuestos. Sin embargo, es un paso para brindar soluciones a este eterno problema de los guajiros si se tiene en cuenta que llevar redes de acueducto a zonas tan apartadas y rancherías distantes unas de otras sería una labor más compleja y menos realista.

Hay propuestas para mejorar el suministro de agua. Por ejemplo, en el Plan de Desarrollo del departamento se propone construir una mega planta desalinizadora que facilite la provisión del líquido a las empresas que van a desarrollar proyectos energéticos, para evitar que acudan a los afluentes y cuencas hidrográficas. Esta planta quedaría como compensación social para la región.

La Corporación Autónoma Regional de La Guajira (Corpoguajira) trabaja en la preservación de humedales, de reservas forestales y en la siembra de árboles a lo largo de los cauces de los ríos y afluentes, para preservar el recurso hídrico.

Aunque se han desarrollado acciones y puesto en marcha proyectos para calmar la sed de los guajiros, se necesita un gran impulso para llevar soluciones a mayor escala a una población que espera que se acabe la eterna sequía.

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.