La gran radiografía de los pueblos indígenas

Crédito: Nicolás Acevedo Ortiz / FCDS

El departamento tiene 26 pueblos indígenas con costumbres y tradiciones que deben ser preservadas.

No hay un departamento en Colombia que tenga tantas comunidades indígenas como Amazonas. Cerca del 60 % de la población del Amazonas, que asciende a 78.000 habitantes, es indígena y pertenece a alguno de los 26 pueblos entre ellos ticuna, huitoto, yagua, bora, tucano, cubeo, yanacona, makuna, barasana, tanimuka, makuna, entre otros, agrupados en 24 resguardos.

Colombia está en mora de reconocer su importancia ancestral, sus valores y su contribución a la protección del medio ambiente. Para dar a conocer la situación de estas comunidades, el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi realizó la primera gran radiografía de los pueblos indígenas del departamento, el modo de vida y sus territorios y construyó los Indicadores de Bienestar Humano Indígena (IBHI), un importante documento sobre las necesidades de estas comunidades.

El informe tiene datos interesantes. Por ejemplo, la práctica de la medicina tradicional es muy extendida para curar enfermedades, ante la falta de servicios de salud. En 59,7 % de los casos, la atención es realizada por curanderos y sobanderos. “Los servicios de salud occidental no llegan a las comunidades dispersas y el traslado de las personas a los centros más cercanos es costoso y requiere viajes de varias horas e incluso días por los ríos de los diferentes territorios”, señala por su parte el Plan de Desarrollo del departamento.

Amazonas

Otro de los temas de alerta es el uso de los idiomas o dialectos nativos, que se está perdiendo. Solo el 16,8 % de la población practica un idioma propio lo que, según el informe, lleva a un “panorama crítico” de los lenguajes nativos de la región. El acceso a la educación formal es del 61,8 % y no hay mayores avances hacia la educación técnica o profesional, con lo cual los jóvenes se quedan estancados y sin oportunidades.

En cuanto a los servicios públicos básicos su cubrimiento es muy bajo y llegan a solo el 17,8 % de las viviendas debido a la falta de presencia estatal, a la poca inversión pública y la dispersión del territorio. Cerca del 60 % de la población debe recurrir al agua lluvia para cubrir las necesidades del líquido y 12 % accede al agua de las quebradas, rebela el Plan de Desarrollo.

El área para los cultivos (chagras) por parte de las familias indígenas es del 0,1 %, que demuestra el bajo impacto ecológico sobre el departamento. La disponibilidad y diversidad de especies agrícolas y silvestres es clave para garantizar la autonomía alimentaria de las comunidades y evitar la desnutrición o el cambio de la dieta por productos industrializados.

Falta mayor autonomía 

A pesar de algunas carencias es importante destacar que para las comunidades el concepto de bienestar es diferente a como lo entendemos, no está relacionado con riqueza, poder y comodidades y, en cambio, está ligado a condiciones espirituales y materiales para vivir en armonía con la naturaleza. “El bienestar está asociado a la abundancia en alimentos, una buena salud, un ambiente tranquilo, el conocimiento tradicional”, dice Luz Mantilla, directora del Instituto Sinchi.

Un tema sobre el que se llama la atención es la falta de autonomía de las organizaciones indígenas. Actualmente, existen solo dos municipios, Leticia y Puerto Nariño, que ocupan el 7 % del territorio, y en el 93 % restante hay un gran vacío político administrativo y de gobernabilidad por una sentencia de la Corte Constitucional de 2002 que declaró inconstitucionales los corregimientos, que hoy se denominan áreas no municipalizadas. 

Amazonas
El río Amazonas es uno de los más caudalosos del mundo. 116 kilómetros pasan por el departamento y en sus alrededores se ubican muchos pueblos indígenas.
Cortesía: Nicolás Acevedo Ortiz / FCDS

José Benhur Teteye Botyay, representante del pueblo bora, dice que en Amazonas hay un olvido estructural y eso se refleja en el hecho de que el Estado no ha reconocido las entidades territoriales indígenas. “Se requiere mayor autonomía y autodeterminación para el manejo de los recursos ambientales, que podamos tomar decisiones sobre el cuidado de los bosques, sobre temas como los mercados de carbono, sin que siempre estén mediadas por un tercero”, dice Teteye, quien afirma que hay que superar este vacío para que los recursos del Sistema General de Participaciones (SGP) y de las regalías lleguen a los territorios. 

Hay que impulsar una transformación político-administrativa en el departamento, pero también hacer mayor presencia estatal para que los recursos se inviertan de manera adecuada y lleguen a todas las comunidades. 

Otro tema que piden las comunidades es tener una mejor conectividad aérea y fluvial para facilitar la movilización de viajeros y disminuir el costo de los productos ya que, por ejemplo, mientras un kilo de sal en el resto del país vale 2.000 pesos, ese mismo kilo vale más de 20.000 pesos en los sitios más apartados del departamento a donde solo llegan los productos por vía aérea, en vuelos que no son muy frecuentes. 

“El Amazonas no está pidiendo limosna, sino que se reconozca su realidad. Podemos contribuir a la economía del país, pero necesitamos cambios institucionales y normativos para que se reconozca la titularidad de los pueblos indígenas sobre la propiedad de la tierra y para que puedan tomar decisiones sobre todo lo que afecta a su territorio”, concluye Teteye. 

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.