Nadando con los delfines del Amazonas

Crédito: Fernando Trujillo / Fundación Omacha

Los Lagos de Tarapoto son hogar de los delfines rosados y grises, que se han convertido en un símbolo del Amazonas.

En 1985 un joven estudiante de biología escuchó en una conferencia a Jacques Costeau, el mítico biólogo marino y defensor de la conservación de los mares, quien mencionó a los delfines del Amazonas. El estudiante sorprendido de que en Colombia hubiera esta clase de cetáceos se hizo el propósito de que algún día tendrían que viajar a ese remoto departamento para conocerlos.

Y su sueño se cumplió. Dos años después emprendió un viaje en un avión de carga a Puerto Nariño, uno de los dos municipios del Amazonas, y llegó a los Lagos del Tarapoto, un lugar mágico, rodeado de agua y árboles por todos lados y el sitio escogido por los delfines para tener sus crías.

Desde entonces han pasado 35 años y Fernando Trujillo, el biólogo marino colombiano enamorado de esta región, sigue trabajando por los delfines y los peces que hay en los ríos y lagos del departamento. Son más de tres décadas internado en la selva dedicado a la investigación y a apoyar a las comunidades.

Trujillo es socio fundador y director científico de la Fundación Omacha, que nació en 1993, y cuyo nombre surgió cuando, como estudiante, las comunidades del sur del país comenzaron a llamarlo Omacha, que en su dialecto significa un delfín que se transforma en persona.

Esta ONG fue la encargada de visibilizar a los delfines rosados y grises que nadan en las aguas de los Lagos Tarapoto y en el río Amazonas. Antes no era muy conocida en otras regiones la presencia de este mamífero en el sur del país, pero tras las investigaciones de la fundación se volvieron famosos, al punto de que se convirtieron en uno de los principales atractivos turísticos del departamento.

Los Lagos de Tarapoto son un complejo de humedales de 45.463 hectáreas ubicados a 20 minutos de Puerto Nariño. En 2018 fueron declarados sitio Ramsar, es decir, que requieren una protección especial por su riqueza biológica y que hacen parte del convenio del mismo nombre para la conservación de humedales. Allí están ubicados los resguardos indígenas Ticuna, Cocama y Yagua. 

Amazonas
Los Lagos de Tarapoto son un complejo de humedales declarados como sitio Ramsar.
Cortesía: Fernando Trujillo / Fundación Omacha

Según la Fundación Omacha, en el lugar habitan 265 especies de peces, 57 especies de anfibios, 30 de reptiles, 244 especies de aves entre migratorias y permanentes, 197 especies de mamíferos, entre ellos el delfín rosado, el manatí amazónico, las nutrias y los jaguares. Y hay 883 especies de plantas.

La ruta de los delfines

Cuando Fernando Trujillo conoció el lugar se dedicó a estudiar el comportamiento de los delfines, sus rutas de desplazamiento, de qué se alimentaban. 

“Los delfines se convirtieron en los embajadores de los sistemas acuáticos de la Amazonía y llevaron a una gran transformación del departamento. Con esa mayor visibilidad comenzaron a llegar medios de comunicación, agencias de turismo, los indígenas comenzaron a tallar delfines en madera, hicimos acuerdos de pesca para evitar la sobreexplotación”, dijo a CAMBIO este biólogo marino, quien destaca que al hablar de biodiversidad se debe pasar de las cifras a la acción y mirar qué alternativas se les brindan a las comunidades porque “no podemos hacer conservación donde hay hambre”.

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El biólogo marino Fernando Trujillo lleva 35 años en Amazonas protegiendo a los delfines rosados y grises.
Cortesía: Fernando Trujillo / Fundación Omacha

Entre esas alternativas están un desarrollo turístico sostenible y fomentar fuentes de empleo –se han capacitado alrededor de 600 guías locales-. Para ello hay que proteger a los delfines, una especie en peligro de extinción, de la sobrepesca de otros peces que les sirven de alimento y evitar que sigan quedando atrapados en las redes. 

La fundación trabaja con las comunidades para reforestar las áreas degradadas en las riberas de los lagos. Las plantas que crecen a su alrededor sueltan unas semillas que sirven de alimento para los peces, por eso, si son taladas, se causa un gran impacto a todo el ecosistema. Alrededor de 600 familias locales trabajan en la siembra de estas plantas.

Otro de los trabajos es el monitoreo de las poblaciones de delfines mediante más de 30 expediciones no solo en la Amazonía colombiana sino en varios países de Suramérica como Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela. Se realiza un seguimiento con la instalación de pequeños transmisores satelitales para ver el cambio en el número de delfines, los movimientos en sus hábitats naturales y sus rutas de desplazamiento.

El trabajo de Trujillo con la fundación ha recibido reconocimientos como el Whitley Gold Award 2007, uno de los premios ambientales más prestigiosos del mundo por la conservación. 

Los delfines del Amazonas son hoy un símbolo de la biodiversidad y la gran riqueza de los ríos y lagos de este departamento. Ser reconocidos como sitio Ramsar es un gran logro para la protección de estos mamíferos y para que los turistas puedan nadar con ellos en este lugar mágico.

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.