24 Septiembre 2022

Pionero en educación en Colombia

Boyacá ocupó el primer lugar en educación básica y media en el Índice de Competitividad. Hace 200 años abrió el camino para la educación pública.

Con treinta estudiantes a los que se les dictaba filosofía, gramática latina y castellana, aritmética y geometría, despegó hace 200 años la educación pública en Colombia. El pionero fue el Colegio de Boyacá, de origen público, que abrió sus puertas en octubre de 1822, en la ciudad de Tunja, donde estudian actualmente 3.000 niños y jóvenes en preescolar, educación básica y media en cinco sedes. 

Su fundación fue posible gracias a la decisión del general Francisco de Paula Santander, quien pasó a la historia no solo como el hombre de las leyes sino como el padre de la educación pública en Colombia. Gracias a su impulso se crearon los colegios santanderinos, del que hace parte el Colegio Boyacá, cuya sede principal está en un edificio de arquitectura colonial, declarado bien de interés cultural de la nación.

Esta institución tiene una historia más antigua. En 1600 nació como convento de los padres jesuitas, después pasó a ser un hospital público, el San Juan de Dios; luego se convirtió en guarnición militar, pasó a ser universidad y posteriormente quedó como colegio, cuyas instalaciones guardan un gran legado: 

“La educación es la mejor oportunidad para la realización del ser humano, no solo para adquirir conocimiento sino para construir un proyecto de vida institucional y social que ayude a mejorar el entorno”, dice el padre Víctor Manuel Leguízamo, rector del centro educativo, quien afirma que la institución está en los primeros lugares en los listados de los mejores colegios del departamento gracias a que educan a los niños y jóvenes para obtener conocimientos y tener herramientas que les permitan desempeñarse en la vida.  

 

El Colegio de Boyacá es una de las 631 instituciones educativas del departamento. Su capital es conocida como la ciudad universitaria por sedes de universidades como la Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Santo Tomás, Antonio Nariño, Externado, entre otras.

Este año, Boyacá quedó en primer lugar en educación básica y media en el Índice de Competitividad del Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario, por la cobertura en educación media y secundaria, el número de docentes de colegios oficiales con posgrado y en calidad de la educación por los puntajes sobresalientes en las pruebas Saber 11 y en la relación estudiantes- docentes.

En el Índice de Innovación del Departamento Nacional de Planeación se ubicó en primer lugar en educación Superior y en segundo lugar en educación secundaria y media. Boyacá cuenta con el mayor número de investigadores por millón de habitantes y es líder en becas de maestría y doctorado por cada 100.000 habitantes. Además, se destaca por el alto porcentaje de mujeres empleadas con formación de alto nivel, disminuyendo la brecha en materia de equidad de género en este tema.

Sin embargo, al igual que los demás departamentos del país, tiene enormes desafíos para seguir avanzando en una educación de calidad. El sector sufrió un retroceso en los últimos dos años debido a la pandemia porque miles de estudiantes carecían de acceso a internet, especialmente en las zonas rurales. Hasta antes de la pandemia la cobertura en primaria y secundaria estaba en promedio en 84,5 %. El número de matrículas se ha venido reduciendo y hoy están en 244.000, es decir, 3,3 % menos que en 2018. De estas el 64 % está concentradas en las zonas urbanas y el 36 % en las rurales.

Falta acceso a internet en zonas rurales 

Uno de los principales retos es seguir mejorando la calidad del servicio desde la primera infancia hasta la educación superior. Según el Plan de Desarrollo 2020-2023, “Pacto Social por Boyacá”, para lograrlo se necesita mejorar la infraestructura de los establecimientos educativos, la formación de los docentes, ampliar la cobertura del Plan de Alimentación Escolar (PAE), y trabajar para disminuir el número de estudiantes que reprueban el año escolar, que llegó al 5,96 % por demoras en los nombramientos de docentes, pérdida de interés en las clases y cambio de institución educativa. 

Boyacá

En el Plan de Desarrollo también se llama la atención sobre la deserción escolar y la elevada tasa de analfabetismo -el 13 % de los mayores de 15 años en el campo no saben leer ni escribir- debido a que el acceso a la educación superior por parte de la población rural es muy bajo. “Esta realidad agudiza las enormes desigualdades entre los habitantes rurales y urbanos e impacta de manera negativa en la calidad de vida y el bienestar de población campesina”, dice el documento, que considera que este es uno de los factores que contribuye a la migración a las ciudades. 

Nicolás Romero, vicerrector del Colegio Los Ángeles, de Tunja, que por más de una década se ha mantenido como la mejor institución privada del departamento, dice que existe una brecha grande que no se ha podido superar entre la educación de las ciudades y las zonas rurales. También afirma que se necesita actualizar los programas educativos para que los currículos estén a tono con lo que demanda el mercado laboral. Otro de los temas en los que se debe trabajar es la visualización cultural y cambiar la mentalidad de muchos padres de familia que consideran la educación como un gasto y no como una inversión para el futuro de sus hijos.

Romero destaca las razones por las cuales este colegio está en los primeros lugares: la mentalidad de cambio permanente para ajustar la oferta a las necesidades, el impulso a la innovación y el trabajo con los estudiantes para obtener buenos puntajes en las pruebas nacionales. La institución alberga a 850 estudiantes.

Boyacá, al igual que los demás departamentos del país, debe superar las brechas entre la educación pública y privada, y lograr que la conectividad no sea un privilegio de las zonas urbanas, sino que también llegue al campo. Si bien el departamento tiene una cobertura en internet del 64 %, en las zonas urbanas, en las rurales es muy baja. Este es un tema crucial que merece toda la atención para mejorar la educación y lograr que más jóvenes aporten al progreso de su región. 

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.