22 Septiembre 2022

¿De qué sirvió el Día sin Carro?

Pese a que la medida se presenta como una forma de disminuir la contaminación, en realidad, apenas funciona para mejorar momentáneamente el tráfico.

Por: Maria F. Fitzgerald

Llegó el Día sin Carro a Bogotá y una pregunta continúa para los ciudadanos, ¿sirve de algo la medida? Pese a que se piensa que es una forma de mitigar un poco la contaminación emitida por los carros, la realidad es que ocurre todo lo contrario: usualmente la calidad del aire empeora. 

Hoy, por ejemplo, desde el Observatorio de Salud Pública y Epidemiología de la Universidad de los Andes, la estación de medición del aire del barrio Carvajal mostró que la contaminación aumentó a niveles insalubres. Pero, ¿por qué?

¿Cuál es la finalidad de este día? 

Lo que busca es demostrar que el uso del carro no es sostenible y que, por ello, es necesario acudir a la bicicleta, la patineta, los patines o el transporte público. O andar a pie. Al menos, esa fue la idea original: despejar las vías de la ciudad y mejorar la circulación y propiciar que los ciudadanos conozcan una experiencia distinta a la del uso del carro particular.  A la par, se trataba de darle un respiro al aire de las ciudades.

“Pero es que el gran contaminante del aire en Bogotá no son necesariamente los carros particulares. Sí, por supuesto aportan un poco, pero en realidad los que más contaminan son los carros de transporte de carga, que pueden circular en el Día sin Carro, y algunas modalidades de transporte público. Aún funcionan acá vehículos de transporte público que no están acondicionados para reducir su contaminación, y eso tiene un mayor impacto en días como hoy”, asegura Daniel Bernal, quien pertenece a la red Aire Ciudadano, una iniciativa que busca monitorear la calidad del aire en la ciudad. 

De acuerdo con los datos que han encontrado a través del observatorio, los transportes de carga son responsables del 42 por ciento de las emisiones de material particulado, lo cual se agrava en los días sin carro, pues aumenta la circulación de este tipo de vehículos. De acuerdo con el Observatorio, toda la contaminación que dejan de emitir los vehículos se ve contrarrestada por la contaminación creada por los vehículos de carga y el aumento del uso de transporte público. 

 

Para Bernal, la medida no tiene ningún tipo de impacto real a la hora de mitigar el daño medioambiental en la ciudad. Por lo contrario, es una medida que acarrea mayores problemas de contaminación: “Lo que se busca con ella es, sobre todo, reducir los trancones. Pero esto no tiene nada que ver con mejorar la calidad del aire. Para lograr mejorar la calidad del aire sería necesario tomar otras medidas mucho más constantes”. 

 

¿Qué tipo de medidas podrían ayudar? 

Bernal dice que lo ideal sería conseguir que los vehículos de todo tipo cuenten con las medidas mínimas de control de material particulado. Aunque estas medidas se han empezado a implementar en algunos buses de TransMilenio, aún no son comunes en otros tipos de transporte, como los buses de SITP. 

Tampoco son comunes estos controles en vehículos de carga: “Si el objetivo real de la medida es mitigar el daño medioambiental, tendríamos que empezar por prohibir también el uso de transporte de carga estos días. O si no, regular juiciosamente su funcionamiento para que sea obligatorio que se le instalen medidas que ayuden a la salubridad pública”.