20 Febrero 2022

Dios sin charreteras: ¿está en peligro la libertad de culto en el Ejército?

El Ejército niega los cuestionamientos sobre atentar contra la libertad de culto y afirma ser respetuoso del pensamiento de los uniformados y sus familias: "Hemos siempre buscado lazos de hermandad con los pastores de otras iglesias y se les abren espacios a las personas para ejercer su religión”.

Crédito: Álvaro Tavera - Colprensa

Numerosos uniformados se han sentido perseguidos por profesar una religión diferente a la católica, cuestionamientos que son rechazados por el obispado castrense que, al contrario, señala la total libertad para practicar otros cultos.

Por: Javier Patiño C.

Un alto oficial del Ejército nacional, con más de 30 años de experiencia en la Fuerza Pública, libra en estos momentos una batalla contra la institución por sentirse cohibido tras su decisión de profesar una religión diferente a la católica.

El uniformado ha elevado varias quejas ante la oficina de Talento Humano, al creer vulnerados sus derechos por no recibir apoyo espiritual de la religión que profesa. Luego de elevar varias solicitudes al Comando de Personal del Ejército, esquivas fueron sus respuestas.

Por esa razón acaba de denunciar, a través de un derecho de petición presentado el pasado 31 de enero, que su caso no ha sido tenido en cuenta por sus superiores. “No nos dejan conocer cuáles son nuestros derechos –advirtió–: desvirtúan, archivan y desconocen nuestras peticiones y vulneran las solicitudes de miles de uniformados”.

En su opinión, los altos mandos se muestran como defensores, pero persiguen a quienes se salen del pensamiento católico, decisiones que según el alto oficial, “han llevado aumentar la persecución laboral y religiosa contra ellos y sus familias, donde algunos han sido sancionados, trasladados o no considerarnos para ascender”.

Soldados carretera
Un alto oficial del Ejército asegura que su derecho a la libertad religiosa ha sido vulnerado. Los altos mandos afirman que se respetan todas las creencias. Crédito: Sergio Acero/Colprensa

Y se queja de que los únicos guías dentro las Fuerzas Militares sean “el obispo castrense y los vicarios que se desempeñan como jerarcas católicos y no representan el sentimiento de todos los funcionarios del sector defensa”.

Hablan los mandos

El obispado castrense niega dichos cuestionamientos y explica que es respetuoso de los pensamientos de los uniformados y sus familias. “Hemos siempre buscado lazos de hermandad con los pastores de otras iglesias y sabemos que se les abren espacios a las personas para ejercer su religión”, responde.

Y pone como ejemplo el caso específico de un oficial que llegó hasta lo más alto al ser designado comandante del Ejército: el general en retiro Reynaldo Castellanos, quien es cristiano y quien siempre buscó el respeto y los espacios para que los uniformados ejercieran su libertad religiosa.

“Sabemos que hay casos particulares de personas que sienten vulnerados sus derechos, pero eso no es así –continúa el vocero del obispado castrense–: aquí conviven cientos de oficiales, suboficiales y soldados con libertad de expresar sus pensamientos”.

Por su parte, el Comando del Ejército aclara que, como institución laica, es respetuosa de las diferentes manifestaciones y creencias religiosas, donde prevalece el derecho fundamental de la Constitución y que reza: “Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a relevarlas ni obligado a actuar contra su conciencia”.

“Sabemos que hay casos particulares de personas que sienten vulnerados sus derechos pero eso no es así, aquí conviven cientos de oficiales, suboficiales y soldados con libertad de expresar sus pensamientos”.

También precisa que dentro de la institución hay horarios para el cumplimiento de los servicios y obligaciones militares, así como espacios para el descanso y actividades religiosas. 

Con respecto a las dudas sobre presuntas persecuciones dentro de la Fuerza Militar, puntualiza que, en el decreto 1790 de 2000, ningún artículo determina que la fe que profesan los uniformados pueda afectar o condicionar algún proceso administrativo como son los ascensos, traslados y reconocimientos, entre otros.

“Tanto el personal civil como el militar puede profesar libremente su confesión religiosa, ya que todas son igualmente libres ante la ley”, especifica.

A estas explicaciones se une la del general Pablo Criollo, secretario general de la Policía Nacional. “En la institución –dice– somos respetuosos de las creencias de nuestros hombres y mujeres. Desde el año 2006 existe el instructivo interno número 004, en donde es clara la orden de respeto por garantizar la libertad contemplada en la Constitución, según la cual cada uno de los integrantes puede ejercer la religión que considere pertinente”. 

El oficial añade que siempre se les dice a los integrantes del cuerpo de Policía que los actos religiosos son voluntarios, que no se les obliga a quedarse y que pueden salir antes de su inicio. “En las mismas instalaciones de la Dirección de la Policía, grupos de evangélicos o de cristianos se reúnen al mediodía, o en la tarde, para hacer sus oraciones –anota–. En eso, la institución no incide ni limita nada”.

militar
Crédito: Colprensa 

Para el secretario hay un detalle para tener en cuenta: las capillas e iglesias que se encuentran en las instalaciones de la Policía y de las Fuerzas Militares fueron construidas antes de la Constitución de 1991, cuando se subrayaba que la única religión era la católica, visión que cambió con la nueva carta magna que permite la presencia de otros cultos. 

Finalmente insiste en que muchos de los uniformados están en zonas alejadas de las ciudades donde prestan seguridad, por lo que para los altos mandos lo primero es priorizar la protección a la vida. “Pero, de resto, pueden profesar su religión sin ningún problema –concluye–. Es una libertad que los uniformados deben exigir, pues tienen el derecho de no ser estigmatizados y la posibilidad de practicarla para ejercer con tranquilidad su credo religioso”.


Qué dice la ley

Respecto al tema, la Constitución es clara en su artículo 19, donde ordena garantizar la libertad de cultos. “Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley”, dice.

También, en el artículo 13, afirma: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, y recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”. 

tabla  religiones

La misma Corte Constitucional dejó en claro el asunto en la sentencia T-332/04, donde resuelve que “el hombre no puede ser obligado a actuar contra su creer y su sentir. Como prerrogativa, nadie puede impedirle obrar de acuerdo con sus creencias y sentimientos, siempre y cuando el ejercicio del derecho se ajuste a los límites constitucionales y legales correspondientes”.

Eso, a pesar de que Colombia es una nación mayoritariamente católica. De acuerdo con un estudio realizado en 2019 por la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, World Visión, Act Iglesia Sueca y la Universidad Nacional de Colombia, los miembros de este culto integran el grupo más numeroso con el 57,2 por ciento de la población, seguido por el de cristianos evangélicos –con el 21,5 por ciento– y el de quienes se declaran creyentes, pero no afiliados, con el 13,2 por ciento. 

Son cifras que pueden variar dado el auge de las iglesias cristianas –en las que son numerosos los católicos que decidieron cambiar su credo– y cuyo crecimiento puede medirse en un solo dato: más de 700 solicitudes han sido elevadas ante el Ministerio del Interior para su reconocimiento en el país.