5 Agosto 2022

Gustavo Petro: a la derecha de la izquierda

El país se ha conservadurizado tanto que el nuevo presidente es visto como de izquierda, cuando en realidad es mucho menos radical en sus ideas que liberales como José Hilario López y Alfonso López Pumarejo.

Por: Jesús Pérez González-Rubio

Uno de los aciertos políticos de Gustavo Petro fue no haber planteado su estrategia política como abanderado de la izquierda, en oposición a la derecha, sino como la disyuntiva entre el cambio y el statu quo, el cambio que implica hacer de Colombia una potencia de la vida –y de los demás derechos humanos, agrego yo–, en contraste con lo que tal vez podríamos caracterizar como la Colombia en la que todos los días asesinan a líderes sociales y de derechos humanos, así como excombatientes de las Farc,  policías, guerrilleros, soldados… y en la que nos estremecemos, adicionalmente, casi cada semana con alguna masacre.

Pero si de izquierda y derecha se trata, para mí el punto de toque es el derecho de propiedad, al lado de la mayor amplitud o restricción de los derechos humanos. 


Si un gobierno les da la libertad a los esclavos, eliminando de manera absoluta la propiedad sobre los seres humanos, como lo hizo José Hilario López en 1851, ese gobierno será de izquierda. 

Y si consagra en la Constitución que la propiedad es una función social, es decir, que solo se justifica en la medida en que cumple esa función social, y luego en una ley:“Establécese en favor de la nación la extinción del derecho de dominio o propiedad sobre los predios rurales en los cuales se dejare de ejercer posesión… durante diez años continuos” (Ley 200/36, a.6), ese gobierno será de izquierda. Tanto más si, para remate, consagra la expropiación sin indemnización. 


Todo esto fue lo que hizo el gobierno de Alfonso López Pumarejo, llamado de la “Revolución en Marcha”, quien, por añadidura, creó por primera vez en Colombia el impuesto sobre el patrimonio: “El impuesto directo al patrimonio y a la renta recae sobre las clases que tienen una mayor influencia y que pueden hacer valer mejor sus opiniones. El indirecto, en cambio, agobia al consumidor”, decía en su mensaje al Congreso en 1935. Desde luego, el impuesto al patrimonio es el instrumento por excelencia contra la propiedad privada, o como lo muestra Thomas Piketty en su libro Capital e ideología, el medio para “la superación del capitalismo y de la propiedad privada”. (Páginas 1.150 y 1.151) 


La Constitución de 1991 recoge todos estos principios del 36 y, además, el siguiente: “Si por razones de soberanía o de interés social, el Estado, mediante ley aprobada por la mayoría de los miembros de una y otra cámara, por iniciativa del Gobierno decide reservarse determinadas actividades estratégicas o servicios públicos, deberá indemnizar previa y plenamente a las personas que… queden privadas del ejercicio de una actividad lícita”. (a.365)


El presidente Petro ha sido absolutamente escrupuloso en señalar que, en su gobierno no solo no habrá nacionalizaciones, por ejemplo, del sector bancario o financiero, sino que ni siquiera habrá expropiaciones. Así lo dijo repetidamente durante la campaña; y, ante la desconfianza que sus adversarios sembraban en la opinión pública al respecto, fue a una notaría y firmó, bajo la gravedad del juramento, que no habría expropiaciones por su cuenta.


Me parece que no queda duda, entonces, de que Petro está a la derecha de López Pumarejo y también de José Hilario López, que expropió a los esclavistas de su “mercancía humana”. Pero el país se ha conservadurizado tanto que aun quien promete no tocar la propiedad privada les parece de extrema izquierda. ¿Será que en la Colombia de hoy hasta la izquierda es de derecha?