26 Julio 2022

La ética en el plan de negocio

Crédito: Unsplash

Aunque suene obvio, no lo es: el comportamiento ético es parte de la responsabilidad de las empresas, y los consumidores han empezado a castigar a las que lo olvidan. Esta es una nueva dimensión de los negocios que obliga a actuar bien.

Existen tres niveles en los objetivos de una empresa. El primero de ellos es, lógicamente, ser rentable: la generación de valor es la razón fundamental de la existencia de las empresas, y sin este, como la vida sin oxígeno, desaparecen. 

Pero los siguientes dos ya no son tan obvios. Continuamos con el segundo: las empresas deben ser sostenibles. Es decir, deben garantizar que su operación se pueda mantener a lo largo del tiempo, y para esto es necesario atender asuntos como su impacto social y ambiental, su relación con las comunidades y los entornos, la huella que genera su actividad…

El tercero es mucho más complejo: las empresas deben ser éticas. Pero, ¿qué es esto?

La ética empresarial es una materia que ha merecido análisis y estudios de toda índole, y aunque suene a algo que no es necesario mencionar, o que se da por hecho, la realidad es que no son pocas las empresas que olvidan su obligación ética, y más en un contexto como el colombiano, en el que reina la corrupción y la distorsión de los valores.

Según datos de la Quinta Encuesta Nacional de Prácticas contra el Soborno en Empresas Colombianas, de Transparencia por Colombia, un escandaloso 96% de los empresarios encuestados declaró percibir que en el entorno de los negocios se ofrecen sobornos. Este resultado no hace más que reflejar la realidad: las empresas se enfrentan constantemente a decisiones de carácter ético, y la ética en este caso empieza donde termina la ley. 

Hoy, la ética empresarial se ha convertido en un elemento de estrategia empresarial dentro del desarrollo de las organizaciones, y ha cobrado un peso importante a la hora de valorar comportamientos y prácticas. Por ejemplo, se falta a la ética cuando se ofrece o se acepta un soborno, cuando se actúa de manera corrupta, cuando se incurre en competencia desleal, cuando se manipula y se desinforma, cuando no se acepta responsabilidad de los efectos colaterales de una conducta…

Ética
Crédito: Unsplash

Por puro sentido común

“La corrupción no solo detiene el crecimiento económico, incentiva la competencia desleal, genera riesgos legales, reputacionales, operativos y de contagio para las empresas, sino que encarece sus costos. En los últimos años, las empresas han entendido que los daños que causa la corrupción pueden afectar sus actividades”, dice la Cámara de Comercio de Bogotá en su ‘Guía Anticorrupción para las Empresas’.

Los consumidores han venido exigiendo comportamientos éticos a las empresas. No solo es suficiente con cuidar el medio ambiente o apoyar una comunidad de bajos recursos, sino además se debe tener un comportamiento ético, y cuando esto falla, el mercado responde sin piedad. Hoy, por ejemplo, la empresa UBER enfrenta una crisis reputacional de enormes proporciones al revelarse que promovió la corrupción para acceder a los mercados de varios países.

“Lo ético comprende la intención de las organizaciones de actuar con transparencia, honradez y veracidad en sus relaciones empresariales. Con la ética corporativa se logran ventajas competitivas –como atraer clientes y personal cualificado–, y se pueden desterrar prácticas corruptas”, dice Sandra Soler, abogada del grupo Soler Compliance.

En palabras de Carlos Mario Giraldo, presidente Grupo Éxito, “las empresas constituyen un motor de fuerza laboral, social, económico, promotor de innovación, de investigación y de desarrollo. Son necesarias para que los países crezcan y para generar oportunidades de transformación social y de realidades en pro de las comunidades y el cuidado del planeta. Hacer un negocio sostenible y con futuro en el tiempo es, por supuesto, generar valor compartido para la sociedad y viceversa: si no hay un beneficio para la comunidad, el negocio no tiene un futuro”. 

Ética
Crédito:Unsplash

Para Bancolombia, la ética está en la estructura misma de su negocio. “No se trata solo desde su actuar como entidad financiera, pues como organización también tiene un compromiso con todos sus grupos de relación (proveedores, empleados, entre muchos otros), en temas como sostenibilidad, ética e integridad”.

Por su parte, Fabián Hernández, presidente de Telefónica Movistar Colombia, explica cómo esta empresa ha incorporado la ética como un valor corporativo: “En nuestro Plan de Negocio Responsable nos hemos planteado metas ambiciosas, trabajando en tres pilares; y uno de estos es ‘liderar con el ejemplo’: ir más allá de lo que se espera de nosotros y asumir en todo momento nuestra responsabilidad para generar confianza”, explica.

Cada ves se reafirma más la importancia de la empresa en la construcción de una sociedad, de un país. De ellas depende no solo el impulso de una economía sana basada en el empleo y la generación de valor. Además, en gran parte es su responsabilidad temas mucho más complejos y vitales, como la conservación ambiental, el bienestar, la igualdad y –más profundamente– el comportamiento ético. “Necesitamos líderes y empresas conscientes, que puedan impulsar el rumbo del país con acciones de impacto, con visión de largo plazo y que piensen no solo en el crecimiento económico”, concluye Bancolombia.