1 Julio 2022

Los retos del cambio climático que enfrentará Gustavo Petro

Crédito: Yamith Mariño Diaz

Una de las banderas del presidente electo es la protección del medio ambiente. Dos expertos analizan cuáles deben ser las prioridades y cuáles las estrategias para conseguirlo. El gran desafío es detener la deforestación.

Por: Maria F. Fitzgerald

El medio ambiente ha sido una de las banderas del presidente entrante, Gustavo Petro. Varias de sus propuestas de campaña se centraron en encontrar alternativas a la crisis y, durante su discurso de victoria, aseguró que iniciaría una apuesta colectiva con otros países para enfrentar la amenaza mundial de acabar con la naturaleza. 

Expertos de distintas ramas nos ayudaron a precisar cuáles son las urgencias principales, en qué tendrá que acelerar el nuevo presidente las acciones y cuáles serán algunas alternativas de trabajo para lograr enfrentar un desafío que tiene múltiples componentes. 

Para profundizar

 

Los bosques y la deforestación 

“Uno de los principales retos estará en reducir la deforestación a menos del 50 por ciento de la tasa anual que hemos tenido en los últimos 5 años y que ha sido elevadísima. Esa tasa está sobre los 110.000 y 120.000 de hectáreas taladas. Tendría que quedar por debajo de las 50.000. Y eso debe venir de la mano de crear una frontera agropecuaria clara, que respete plenamente los bosques”, asegura Rodrigo Botero, director general de la Fundación Conservación y Desarrollo, una de las que más ha monitoreado los procesos de deforestación en el país. 

Botero considera que una buena forma de hacer frente a esta problemática podría radicar en enfocar los esfuerzos del Estado en desincentivar las economías que dependen del ganado, para así conseguir que se desacelere la deforestación: "Si se logra una buena llave con las comunidades, en zonas como las de reserva campesina, y se les ayuda a crear proyectos productivos que trabajen con la conservación del bosque, se podría lograr que ellos mismos se dediquen a conservarlo”. 

Un proceso que podría sellar este esfuerzo son los incentivos entregados por naciones garantes del proceso de paz. Para Botero, la clave es la falta de recursos de los habitantes que deben volcarse hacia estas economías: “Es necesario dar una atención urgente que cree concertación entre las problemáticas ambientales, las zonas que tienen control de los grupos armados y los habitantes de estas zonas vulnerables. Si conseguimos que se apliquen incentivos financieros por el cuidado del medio ambiente, podríamos empezar un proceso que reverse los daños alcanzados en los últimos años”. 

 

Las emisiones de CO2 

“Colombia adquirió un compromiso, durante el gobierno de Iván Duque, de reducir los gases de efecto invernadero, de aquí al año 2030, en un 51%. Es una de las más ambiciosas propuestas que haya hecho gobierno alguno en desarrollo. El mismo gobierno de Duque sacó una ley de acción ambiental que tiene más de 100 acciones para poder cumplir con ese cometido. Seguramente el presidente Petro va a revisar este programa, pero el problema con esta ley es que no existen recursos presupuestales asignados a estas acciones”, asegura Manuel Rodríguez, quien fue el primer ministro de Medio Ambiente en Colombia y actualmente es profesor en la Universidad de los Andes. 

La  ley a la que se refiere Rodríguez es la ley 2169, que fue establecida el 22 de diciembre del año pasado. En ella, se busca promover el desarrollo de industrias con huellas bajas en carbono en el país, que permitan atender la emergencia climática mientras se transforma el consumo y la energía en el país. 

Para Manuel Rodríguez, aunque estas acciones pueden ser muy acertadas, y diferentes ministerios de Duque han tenido tareas concretas para adelantar la ley, no tiene sentido que no hayan tenido una adición presupuestal que les permita cumplir a cabalidad las metas establecidas. “Ahí vendría el tema de cómo financiar el tema de la ley de acción climática y otras acciones que desea adelantar el presidente Petro. Pero esto también debe venir de la mano de frenar la deforestación, porque sin una cosa no se puede lo otro. Hay que recordar que las emisiones de la deforestación, sumadas a la de la agricultura y la ganadería, representan el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, que es un caso muy similar a la mayoría de países de América Latina”. 

Rodríguez considera que una buena manera para afrontar todo esto es desarrollar nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura, a través de las cuales se consiga aumentar la producción, mientras se reducen los gases de efecto invernadero y se atiende a las poblaciones que actualmente no tienen medios de producción. Señala que con estas nuevas técnicas agrícolas se puede administrar, también, la transformación del clima,  que ha puesto en riesgo en todo el país a muchas de las comunidades más vulnerables. 

 

Las ciudades también cuentan 

Los centros urbanos son un punto de atención importante que deben transformarse paulatinamente: “Estos centros urbanos deben cumplir dos objetivos: 1) Ser más resistentes al cambio climático, lo cual se logra modificando su infraestructura en distintas acciones que traigan bienestar a sus habitantes. Y 2) Lograr que sean ciudades que emitan menos gases de efecto invernadero”, asegura Manuel Rodríguez. De acuerdo con él, las ciudades, además, deben modificar la manera en que manejan sus desechos, pues una gran parte de ellos termina contaminando las fuentes de agua, que luego llegan a las demás regiones del país. 

Para Rodrigo Botero es necesario agregar un cambio en el uso del suelo "que permita enfrentar los desastres que, sí o sí, viviremos". Botero considera que será necesario pensar un modelo social que, en algunos casos, priorice la protección del medio ambiente por encima de los asentamientos humanos, para proteger tanto al medio ambiente como a los pobladores de todo el país: “Además de la crisis global, Colombia tiene un factor adicional y es una enorme facilidad para hacer un pésimo uso del suelo. Por eso tenemos comunidades asentándose en zonas que deberían ser protegidas a toda costa. Eso es necesario repensarlo y, gradualmente, devolver la tierra a su uso más lógico”. 

Para los dos, aunque el país está atravesando las consecuencias de una emergencia que empezó a atenderse muy tardíamente, las acciones que mencionan podrían ayudar a desescalar las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, los dos también coinciden en que todo tendrá que hacerse con un plan muy bien estructurado para conseguir los mejores resultados posibles.