25 Julio 2022

¿Pueden los toques de queda para menores detener la explotación sexual infantil?

Crédito: Yamith Mariño Diaz

Frente a la nueva propuesta del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, sobre imponer toque de queda a menores de edad para detener la explotación sexual a la que son sometidos, dos expertos sostienen que la medida es una estupidez.

Por: Maria F. Fitzgerald

El pasado 22 de julio, Carolina Sanín trinó: "Medellín, un burdel a cielo abierto. ¿Qué está pasando, que se está haciendo, @QuinteroCalle". El alcalde no demoró en responder que, además de otras iniciativas, su administración tenía contemplado el toque de queda nocturno para menores en las llamadas zonas rosa de la ciudad.

El secretario de Seguridad de Medellín, José Gerardo Acevedo, anunció luego que en los próximos días la medida comenzará a regir a partir de las diez de la noche en determinadas zonas de la comuna 14, incluyendo Provenza, el Parque Lleras, Manila, el Parque del Poblado y Astorga; y algunas zonas de los barrios Laureles, Belén y Villa Hermosa. 

La reacción de quienes han investigado el tema de la prostitución en Medellín fue de asombro ante la medida. Wilson Castañeda, director de la Corporación Caribe Afirmativo, una entidad civil que ha monitoreado la violencia sexual y de género en el país, y que hace presencia en Medellín, le dijo a CAMBIO que esa medida de choque no hacía sino culpabilizar a los niños y no a los victimarios. 

De acuerdo con Castañeda, ha sido una apuesta común a los gobiernos locales (señala él que particularmente el de Medellín) crear medidas que terminan por atacar más a las víctimas y terminan ignorando al verdadero responsable: quien las está atacando. 

Pone, por ejemplo, la medida que planteó el gobierno de Medellín cuando empezaron a reportarse asesinatos a hombres gays por toda la ciudad. En primer momento plantearon prohibir el uso de la plataforma Grindr, que estaba siendo utilizada para contactar a los hombres que luego serían asesinados. Para él, es totalmente desproporcionado considerar que reprimir más sea el camino: “porque la solución no es cancelar la plataforma sino buscar estrategias que permitan que la aplicación se llene de mayor seguridad. Y si bien es importante exhortar a la ciudadanía a que se blinde para que tengan mejores mecanismos de protección, nos parece que el deber ser de los responsables es identificar a los victimarios, identificar a quienes cometen estos actos, y buscar eliminarlos de raíz, no responsabilizar o reprimir más a las víctimas”. 

Marta Restrepo, una de las líderes de la Red Feminista Antimilitarista, señala que reprimir las libertades en las calles no va a cambiar nada, empezando porque la explotación ya no ocurre únicamente en las esquinas: “Es casi romántico seguir pensando que la única forma de explotación es la que les incomoda a las clases medias y altas, que es ver a la niña pobre en el Poblado. No es así. Actualmente tenemos muchas formas muy diversas en las que funcionan estos negocios. Eso hace que reprimir en las calles se convierta en una medida absolutamente estúpida e inútil”.