22 Julio 2022

Responsabilidad: la nueva realidad de las empresas

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El empresariado colombiano hace esfuerzos enormes en su compromiso de construir un mejor país, aunque a veces estos pasen desapercibidos. Aún así, los ejemplos positivos abundan y ayudan a ejemplificar el papel de la empresa en la sociedad.

Existe una contradicción difícil de explicar. Si bien en Colombia la empresa privada invierte cada vez más tiempo, dinero y esfuerzos en sus iniciativas de responsabilidad, llevándolas incluso a integrarse en su mismo plan de negocios, la percepción del público parece no responder al unísono. 

Esta paradoja quedó expuesta en un estudio del Centro Nacional de Consultoría, en 2020, según el cual tan solo 39% de los colombianos piensa que los empresarios han ayudado a promover la paz y a superar la violencia; 34% cree que se puede contar con los empresarios en momentos de emergencias; y la mitad opina que los empresarios han sido indiferentes frente a los problemas del país. 

La empresa privada no siempre cuenta con una percepción positiva, a pesar de sus esfuerzos. Y es que, a su alrededor, y como actores de enorme importancia en la sociedad, los problemas de la comunidad siguen presentes: pobreza, brechas sociales, amenazas ambientales, carencias en la educación…

No sólo es cuestión de imagen 

La responsabilidad de las empresas es un concepto que ha tomado relevancia en los últimos años, según afirmó Diana Milena Carmona, decana de la Facultad de Economía, Empresa y Desarrollo Sostenible de la Universidad de La Salle, en conversación con CAMBIO. “Las empresas tienen un papel relevante. Por naturaleza están diseñadas para generar valor. Pero ese concepto de valor ha trascendido a su entorno. Entonces, deben beneficiar a sus empleados y sus familias, a sus accionistas, a sus proveedores y a su comunidad, mediante una conciencia real, continua y legítima”. 

Las empresas bien podrían enfocarse en sus negocios y hacer caso omiso a sus responsabilidades con la comunidad –como aún algunas lo hacen–. Pero, en cambio, la decisión corporativa más frecuente actualmente es dedicar una parte importante de los recursos a la búsqueda de una mejor sociedad. La pregunta es, entonces, ¿por qué lo hacen?

Fabián Hernández, presidente de Telefónica Movistar Colombia, es tajante en su respuesta: “La sostenibilidad se debe gestionar en las empresas, no porque es un tema de moda o por hacer un favor a alguien, sino porque es un requisito para permanecer en el tiempo”.

En esto coincide Carlos H. Velasco, consultor en sostenibilidad, al asegurar que “las empresas deben entender que hacen parte de una sociedad a la que le deben aportar valor mediante una interacción responsable y transparente, y que su futuro como organización está completamente ligado al de sus vecinos y no podrán crecer sin ellos”. 

Y así lo entiende también Camila Escobar, presidente de Procafecol (operadora de Juan Valdez), al asegurar que “el motivador para ayudar a construir un mejor entorno no puede ser otro que una convicción profunda de hacer el bien en todo el ecosistema al que una empresa pertenece, y esto implica la decisión de tomar un camino de generador de valor diferente al tradicional”.

Responsabilidad
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¿Un nuevo capitalismo?

Los expertos consultados por CAMBIO durante la construcción de este informe especial coinciden en un hecho relevante: en el contexto actual, hacer las cosas bien en la sociedad es el camino para que le vaya bien a la empresa. Y esto es tan cierto, que el mercado prefiere productos y servicios de empresas que construyan país, como lo menciona Fabián Hernández al recordar el Estudio Global de Sostenibilidad 2021 (Simon-Kucher & Partners): “85% de los consumidores indica que ha cambiado su comportamiento de compra para ser más sostenible, eligiendo marcas social y ambientalmente responsables”.

¿Estamos, entonces, ante la consolidación de un sistema empresarial diferente? Uno de los impulsores del concepto de “capitalismo consciente”, el profesor de Babson College Raj Sisodia, ha planteado una nueva obligación de los negocios, que es generar valor para toda la sociedad y no solamente para los socios o accionistas, convertirse activamente en fuente de soluciones y ya no de problemas para la comunidad.

Para lograrlo, Sisodia propone cuatro atributos que, combinados, hacen a una empresa consciente: “tener un propósito elevado en cuanto a su aporte a la sociedad, hacer una integración con todos los actores de su entorno social y económico para establecer relaciones en las que todos ganan, cultivar liderazgos empresariales conscientes y sensibles que orienten a sus equipos a la construcción de valor colectivo desde una comprensión integral de la realidad y promover una cultura empresarial consciente basada en la horizontalidad para la cooperación, el valor de la diversidad y el aprendizaje permanente”.

Un enorme sector del empresariado colombiano ya ha adoptado este nuevo camino, comprometiéndose con seriedad en la construcción de un mejor país, como se puede apreciar en los casos que presenta CAMBIO en este informe especial. Todos estos esfuerzos hacen eco a las palabras del Papa Francisco en su segunda encíclica, Laudato sí: “Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso”.