22 Noviembre 2022

Si se reabren los mataderos municipales, ¿bajaría el precio de la carne?

Crédito: Colprensa

Aunque para el presidente Gustavo Petro la reapertura de los mataderos municipales es una medida que puede bajar el precio de la carne, lo cierto es que hay más factores que también inciden.

Que el precio de la carne de res ha subido en los últimos años en Colombia es una realidad inocultable, por lo que diversos sectores han buscado una explicación a este hecho que aprieta aún más las finanzas de los hogares en el país.

El tema volvió al centro de la discusión por la propuesta del presidente Gustavo Petro de reabrir los mataderos municipales con el objetivo de bajar el precio de la carne. Lo anterior se explica, según el mandatario, porque en Colombia existe un “oligopolio” en la transformación y comercialización de la carne.

Sin embargo, las críticas a esta propuesta no se han hecho esperar y se orientan no solo a cuestionar las condiciones sanitarias de los mataderos municipales y la inversión que se tendría que hacer para reconstruirlos y modernizarlos, sino también a la efectividad que puede tener esta medida para bajar el costo de los productos cárnicos.

¿Por qué la carne está cara?

Según datos de la Asociación de Frigoríficos de Colombia, el kilo de novillo aumentó 110,5 por ciento entre enero de 2020 y agosto de 2022, lo que ha repercutido en el precio de la libra de carne en las distribuidoras minoristas ubicadas en los barrios.

Para este gremio, el aumento del precio de carne de res en el país se explica principalmente por el aumento de las exportaciones de ganado en pie, es decir, animales vivos.

Según datos del Dane, en el primer semestre de 2022 se exportaron 248.770 bovinos, superando las cifras de todo 2021. Aparentemente, se estaría privilegiando a la exportación por encima del mercado local lo que genera desabastecimiento e inflación en el precio de la carne. Incluso, el exministro Rudolf Hommes apoyó esta hipótesis.

Sin embargo, desde Fedegán no se comparte esta teoría. Desde el gremio ganadero han insistido en que ni las exportaciones de ganado en pie ni las de carne, generan desabastecimiento y que, por el contrario, “aquí nunca ha habido problema de abastecimiento interno (…) aquí no solo podemos atender el mercado interno, sino que exportamos 8 por ciento o 9 por ciento del total de lo que es la tasa de extracción”, dijo José Félix Lafaurie, líder del gremio, a La República en agosto de este año. 

Además, Fedegán ha insistido en que el aumento en el precio de la carne se explica por las dinámicas globales de inflación y el conflicto en Europa, lo que ha generado un encarecimiento en los insumos para la actividad ganadera.

Justamente, unas de las apuestas del Gobierno de Petro ha sido la de abaratar la importación de insumos agropecuarios mientras se fortalece la producción nacional de parte de ellos.

Por otro lado, Lafaurie también recalcó que, aunque el precio que se le paga por un novillo a cada ganadero se redujo entre un 14 y 15 por ciento, los datos del Dane muestran que el precio de la carne subió 3,9 por ciento en el primer semestre de 2022, por lo que “alguien” se está quedando con el 18 por ciento del valor final que pagan los consumidores.

Otro factor para tener en cuenta es la ola invernal que ha golpeado al país en los últimos meses, inundando hectáreas de tierras destinadas para la cría de ganado y dificultando el transporte de los animales a las plantas de aprovechamiento, es decir, donde se sacrifican.

¿Y los mataderos?

Desde 2007, con la expedición del decreto 1500 por el entonces Ministerio de la Protección Social, la normativa sanitaria para los mataderos se hizo más exigente, lo que contribuyó a la paulatina desaparición de los mataderos municipales que no pudieron cumplir con las condiciones para seguir operando o que su modernización era muy costosa.

Lo anterior produjo que el sector privado quedara prácticamente a cargo de estos tipos de establecimiento en Colombia, lo que para el Gobierno ha propiciado un “oligopolio” causante del aumento de precios.

Por ello, el objetivo del presidente es lograr que revivan los mataderos municipales, lo que permitiría facilitar la comercialización de la carne.

Por ejemplo, en un estudio realizado en 2019 por la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura sobre el sistema de abastecimiento agroalimentario en Nariño, se encontró que, de los 64 municipios de este departamento, solo cinco de ellos tenían plantas de sacrificio legales.

Esto implica que los ganaderos de los 59 municipios restantes tengan que pagar el transporte de los animales hasta el matadero autorizado más cercano. Esta situación repercute directamente en el precio de venta final de la carne.

Según el estudio: “Independientemente de la capacidad de cada planta, es importante resaltar que por la distancia entre municipios hay una dificultad de acceso por parte de los productores pecuarios del departamento siendo una falencia en el sistema de abastecimiento alimentario de Nariño”.

Sin embargo, desde la misma Asociación de Frigoríficos han criticado la propuesta del Gobierno al considerar que para habilitar un matadero municipal se necesitarían entre 5.000 y 6.000 millones de pesos, sumado a que no serían establecimientos rentables.

Además, los retos ambientales para que estas plantas públicas de sacrificio tengan el menor impacto posible en los municipios son desafíos de grandes proporciones para las autoridades locales.