15 Septiembre 2022

Un incremento en el consumo de sustancias que preocupa a los médicos

Crédito: Yamith Mariño Díaz

Luego de la pandemia, el uso de sustancias psicoactivas se disparó a nivel global. Colombia no escapó al impacto que afectó gravemente a la salud mental.

Por: Maria F. Fitzgerald

La pandemia por covid-19 significó afectaciones a muchos niveles. No fue únicamente el virus el que alteró la vida de millones de personas. De hecho, desde que se inició este fenómeno, los expertos en salud mental emitieron múltiples alertas alrededor de una pandemia que podría tener efectos más catastróficos: la pandemia de salud mental. 

Los cuadros depresivos y ansiosos aumentaron significativamente, ocasionados por los aislamientos y la incertidumbre que generó la pandemia. Pero, en muchos casos, estos cuadros también se vieron agravados por un consumo problemático de sustancias psicoactivas, muchas de ellas depresoras del sistema nervioso. Así, el consumo desmedido de alcohol, cannabis y opioides de distintos tipos empezaron a causar una serie de urgencias a nivel global, que continúan en aumento y mantienen la alerta para los médicos. 

¿Cómo es el consumo problemático? 

“Cuando hay efectos perjudiciales para la persona que consume, o para su entorno. Es decir, cuando se presentan problemas de salud, problemas en las relaciones interpersonales, incumplimiento de obligaciones, y habituación al consumo”, asegura el doctor Gabriel Oviedo, médico especialista en psiquiatría y psicoterapeuta, profesor del Departamento de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana y médico del ala de psiquiatría del Hospital San Ignacio. 

Y es que de acuerdo con un estudio adelantado por el Departamento de Psicología de la Universidad Javeriana, durante la pandemia ocurrió un incremento que casi duplicó el consumo de distintas sustancias como el fentanilo, la cocaína, la metanfetamina y la heroína. Esto, en varias regiones del mundo, pero con un especial énfasis de gravedad en el norte global. En esos mismos meses, las emergencias por sobredosis aumentaron en un 42 por ciento en las salas de urgencias del mundo entero. 

En Colombia, el incremento se dio en otras sustancias. De acuerdo con el mismo estudio, los primeros meses de la pandemia acarrearon un aumento que casi triplicó las emergencias relacionadas a la abstinencia por alcohol. Además, en los meses siguientes, se aumentó significativamente, teniendo su pico durante mayo y junio de 2020. 

La incidencia general del uso de sustancias se dio principalmente en hombres jóvenes, una gran mayoría de ellos cursando estudios de pregrado en la universidad. Así, el promedio de edad en el que hubo un incremento superior en el consumo ocurrió entre hombres de entre 19 y 21 años. 

A esto se sumó un incremento importante en trasplantes hepáticos por enfermedad hepática alcohólica. Y todo terminó de complicarse porque, con la abstinencia por alcohol, se dio una complicación en los pacientes contagiados por covid-19 que debían pasar más tiempo en unidades de cuidado intensivo para lograr salvar sus vidas. Eso mismo se replicó en consumidores de otras sustancias, quienes tuvieron que pasar más tiempo en las UCI, con una probabilidad más baja de sobrevivir al contagio.

Al mismo tiempo, el aumento de consumo en quienes nos cuidaron también tuvo una incidencia preocupante. Ante el creciente estrés y las jornadas largas, el personal médico tuvo una de las consecuencias más preocupantes, pues estos estresores los llevaron a aumentar el consumo, principalmente de alcohol, en al menos un 53 por ciento de los casos. 

En el caso de los trabajadores de la salud, fueron las mujeres las que incrementaron más su consumo. Un 43 por ciento de ellas aseguró haber incrementado el consumo de alcohol y estar haciéndolo cuatro o más veces por semana. 

¿Cómo se puede frenar el incremento del consumo? 

Ante todo, el estudio sugiere empezar a tomar medidas preventivas que ayuden a transitar las crisis que pueden detonar en un aumento del consumo. Acudir a profesionales de la salud mental es esencial, para conseguir exponer y manejar los problemas que puedan estar llevando hacia el consumo. 

Así mismo, recomiendan empezar a tener conversaciones más abiertas y sinceras sobre las sustancias y su uso. Dejar de normalizar sus usos en todos los contextos es importante, para tener un conocimiento claro de las consecuencias que puede acarrear. Es importante crear procesos de consumo informado, que le permitan comprender a los más jóvenes cuál es la realidad de las sustancias en sus vidas.