Aprenda a aprovechar los beneficios del leasing

El leasing financiero permite la adquisición de una amplia gama de activos, como inmuebles, vehículos, maquinaria, tecnología, entre otros.

El leasing es una herramienta financiera utilizada frecuentemente por los empresarios para el desarrollo de sus negocios. Pero, ¿cómo puede ser aprovechada también por las personas?

Esta modalidad de financiamiento consiste en un contrato de arriendo de equipos mobiliarios (vehículos, maquinaria, entre otros) o inmobiliarios (ejemplo vivienda u oficinas) por parte de una empresa especializada, la cual adquiere el activo y se lo arrienda a un tomador durante un plazo estipulado. 

Esta modalidad se utiliza con frecuencia en el mundo empresarial para financiar el crecimiento. Pero también puede ser utilizado por las personas, especialmente para quienes quieran hacer uso del vehículo o la vivienda sin adquirirla; aunque en algunos casos, al final del plazo se abre la posibilidad de compra.

De acuerdo con el Informe Trimestral de Asobancaria, la cartera total de leasing a cierre de 2021 se situó en $63,8 billones de pesos. Además, esta opción de financiación fue el cuarto producto con la cartera más grande del sistema financiero, equivalente a 11,1% del total. Los activos que más adquieren los empresarios con esta herramienta son los inmuebles productivos (60,3%), maquinaria (23,8%) y vehículos (14,5%).

La entidad financiera que lideró las operaciones de leasing fue Bancolombia, ya que a diciembre de 2021 participaba con 38% del total de la cartera en esta modalidad de acceso a activos. 

¿Leasing o el crédito hipotecario?

El leasing habitacional –o leasing de vivienda– es un contrato que va desde los 5 hasta los 20 años, específicamente destinado para vivienda nueva o usada, no VIS. Al final de ese periodo, el tomador puede optar por comprar el inmueble en un porcentaje del total del valor, o no comprarlo y dejárselo a la entidad financiera.

El beneficio principal del leasing habitacional es que ofrece una tasa de interés más baja frente a la de un crédito hipotecario, y esto es posible gracias a que la propiedad de la vivienda es de la entidad financiera durante todo el término del contrato y esto hace que el riesgo sea más bajo. 

Sin embargo, la tasa no lo es todo en una decisión de vivienda. Al final, se trata de un proyecto a largo plazo para el que se necesita una buena planeación financiera, y por eso la recomendación es comparar las características del crédito y del leasing a la hora de comprar casa propia.

Por otro lado, en la modalidad de leasing habitacional, como la vivienda pertenece a la entidad financiera, esta no hace parte del patrimonio del adquiriente y, por lo tanto, no entra en su declaración de renta –y los intereses son deducibles–, no afecta su capacidad de endeudamiento y no puede ser objeto de embargo.

Existen dos tipos de leasing habitacional: el familiar y el no-familiar. La diferencia, es que en el primero no se permite subarrendar el inmueble. 

Y en caso que el tomador quiera cambiar de vivienda, con el leasing puede ceder el contrato a otra persona, a diferencia de lo que ocurre con el crédito hipotecario. 

Utilice el leasing

Leasing financiero: una ayuda para crecer

El leasing financiero permite la adquisición de una amplia gama de activos, como inmuebles, vehículos, maquinaria, tecnología, entre otros, a cambio del pago de un canon durante el plazo establecido en el contrato. Cuando termina este plazo, se puede ejercer la opción de compra del activo en los términos pactados inicialmente.

Una de las virtudes más apreciadas del leasing financiero es que permite contar con desembolsos anticipados para la compra de los bienes. Por ejemplo, una empresa que necesite importar maquinaria o construir una bodega, puede hacerlo acudiendo a esta opción. Incluso, las entidades que ofrecen el leasing también suelen prestar el servicio de acompañamiento en los procesos de importación.

Al cumplirse el plazo determinado en el contrato, el tomador del leasing puede decidir si opta o no por la opción de compra del activo. Si no lo hace, puede financiar nuevamente la compra de un activo y devolver el viejo, con lo cual se evita la acumulación de bienes obsoletos.

Por ejemplo, si se adquiere un vehículo a través de leasing, el tomador disfrutará del uso de este durante el plazo estipulado, encargándose solamente de los costos relacionados con su operación: combustible, reparaciones, multas, etc. Al finalizar el contrato, simplemente lo devuelve a la entidad financiera sin perder la depreciación, y toma un nuevo leasing por un vehículo cero kilómetros.

Por supuesto, el Leasing es un contrato que da beneficios y protege tanto al tomador como a la entidad financiera por igual, para lo cual contempla cláusulas que penalizan el incumplimiento de las obligaciones y no es posible la terminación anticipada del mismo. Esto significa que el activo solo se puede devolver en cuanto termine el contrato.
 

Peso a Peso, Paso a Paso es una colaboración periodística entre Cambio y Bancolombia para la educación financiera.