6 Abril 2022

Comer variado: la clave de una salud óptima

Crédito: Marco Verch Professional

Cada persona tiene su propia versión de lo que significa “comer de manera saludable” pero, en realidad, ¿sabemos a ciencia cierta si los alimentos que consumimos están impactando de manera positiva a nuestra salud?

Muchos aseguran que comer “bien” es comer poquito y por eso ayunan. Otros, por el contrario, están convencidos de que lo correcto es comer seis veces al día. Así mismo, mientras unos defienden el consumo de proteína animal y evitan a toda costa los carbohidratos, hay quienes están convencidos de que lo correcto es todo lo contrario e invitan a aumentar la ingesta de carbohidratos complejos y a disminuir el consumo de proteína animal. 

Científicamente hablando, ¿cómo es en realidad una alimentación saludable? Consultamos a Mauricio Londoño, oncólogo molecular que se ha dedicado durante los últimos años a investigar sobre la inmunonutrición, y trata pacientes con cáncer, diabetes, obesidad, artritis, hipotiroidismo y enfermedades autoinmunes a base de aplicarles protocolos de hiperalimentación, inmunonutrición y ayunos medicalizados, y se dedica de lleno a aquellos pacientes con enfermedades crónicas y desastrosas, que no han encontrado aún respuestas claras y concretas sobre temas relacionados con nutrición e inmunología.

“He conocido de tratamientos en los que se les prohíbe a los pacientes comer frutas, y se les recomienda una dieta alta en proteínas. Esto raya en lo ridículo, pues va en contra de lo que muestra la evidencia científica”. 

Mauricio Londoño Rodríguez es un médico con 20 años de ejercicio profesional, egresado de la Universidad El Bosque de Bogotá, y especializado en oncología molecular en el Centro de Estudios Biosanitarios (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid, España). 

El especialista bogotano asegura que “aún con tratamientos de punta y con los adelantos científicos en el desarrollo de medicamentos, el tratamiento de estas enfermedades solamente con medicamentos no es una solución sustentable. En Estados Unidos, por ejemplo, desarrollar un medicamento de biotecnología puede costar más de 2.000 millones de dólares. El costo para los pacientes de utilizar algunos de estos medicamentos, después de recibir aprobación en algunos casos, oscila entre los 200.000 a los 900.000 dólares el año. Esto genera un impacto muy fuerte en los sistemas de salud del mundo. Los tratamientos no pueden mantenernos sanos por sí solos porque, definitivamente, la alimentación cumple un papel fundamental para prevenir y, en algunos casos, revertir estas enfermedades, ayudando no solo al paciente sino también a los sistemas de salud de cada país”, explica el doctor Londoño, quien durante 15 años estuvo vinculado a la industria farmacéutica. 

“No hay alimentos mágicos ni soluciones exprés. Debemos consumir gran variedad de alimentos, de todos los colores. En términos de inmunonutrición, la palabra clave es DIVERSIDAD".

Su definición de “alimentación saludable” va mucho más allá, pues “no es solo aquella que previene o evita la enfermedad, sino que es la que nos ayuda a ser la mejor versión de nosotros mismos, basándonos en un equilibrio de varios sistemas de defensa, como son: la angiogénesis, la regeneración, el microbioma, la protección de ADN y la inmunidad”. Por lo tanto, este científico recomienda que un paciente diagnosticado con cáncer debe llevar una dieta que mantenga en buenas condiciones su sistema inmunológico y el equilibrio en la angiogénesis, que es el proceso que utiliza nuestro cuerpo para crear y conservar vasos sanguíneos; la regeneración celular; y el microbioma, que es el ecosistema de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo. 

Estas mismas recomendaciones aplican para aquellos pacientes que han “superado” un cáncer. “El paciente en remisión debe continuar con los mismos o, incluso, con mayores cuidados para no recaer. A veces, la sensación de euforia cuando los tratamientos están dando resultado nos juegan malas pasadas. Para mí, la norma por seguir es mantener los hábitos adecuados y ser siempre muy prudentes”.  

De hecho, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) hay ciertos alimentos que pueden ser considerados “cancerígenos” y que deben limitarse al máximo, como son los embutidos, las carnes rojas, las carnes procesadas, las grasas saturadas, los aceites (excepto el de oliva), la sal, el azúcar y alimentos procesados que contengan emulsificantes. Por otra parte, el doctor Londoño aclara que no es partidario de la visión reduccionista y que antes de hablar de alimentos anticancerígenos, prefiere referirse a los patrones de alimentación. Hace énfasis en incluir en nuestra dieta diaria aquellos alimentos que beneficien nuestro microbioma, es decir, los trillones de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y los que regulen procesos como la angiogénesis. 

En cuanto a la alimentación idónea para pacientes diabéticos, Londoño asegura que debe basarse en alimentos enteros no procesados, incluyendo frutas y verduras, de manera abundante. “He conocido de tratamientos en los que se les prohíbe a los pacientes comer frutas, y se les recomienda una dieta alta en proteínas. Esto raya en lo ridículo, pues va en contra de lo que muestra la evidencia científica”. 

En términos generales, si queremos ser más sanos y vivir más y mejor, el especialista recomienda evitar los alimentos procesados, los aceites, las grasas saturadas, la sal y el azúcar en exceso. Aclara que el uso de aceite de oliva, con moderación, tiene evidencia positiva y que “más allá de pensar en dietas restrictivas, debemos pensar en incluir más alimentos con alta densidad nutricional”. Es decir, comer bien no es comer menos, sino comer más de aquellos alimentos con mayor cantidad de nutrientes. 

Como consecuencia de sus investigaciones, el doctor Mauricio Londoño decidió hace seis años erradicar por completo la carne animal de su alimentación. No consume carne de res, ni de cerdo, ni pollo, ni pescados ni mariscos. Tampoco come huevos y cada vez disminuye más la ingesta de la leche y sus derivados. Cada vez está más convencido del impacto positivo en su propia salud de una dieta basada en plantas. “El consumo de proteína es fundamental y obligatorio. Lo que no podemos es limitarnos y creer que solo la proteína de origen animal es la adecuada. Hay bastante evidencia científica que demuestra que el consumo de proteína vegetal podría beneficiar a pacientes con enfermedades catastróficas como el cáncer”. 

Tras años de investigación, Londoño se siente con la obligación de compartir sus conocimientos no solo con sus pacientes enfermos, sino también todos aquellos que están sanos y que desean seguir estándolo. “Primero que todo, debemos tener la certeza de que estamos sanos. Y eso solo lo podemos saber si nos hacemos todos los chequeos médicos y exámenes que nos den esa certeza, luego de haber sido interpretados por nuestros médicos y especialistas. Si todo está bien, mi recomendación es aumentar el consumo de alimentos no procesados, como son las frutas, las verduras y los granos y, en lo posible, comprar los alimentos en las plazas y en los mercados campesinos. También recomiendo empezar a incluir en la dieta diaria fuentes alternas de proteína, como son la soya y su derivados, como lo es el tofu; los granos como las lentejas, las arvejas, los garbanzos y la quinoa. Es un error afirmar que la proteína de origen vegetal es inferior, solo con el argumento de la secuencia de aminoácidos que la componen”.

Como especialista en inmunonutrición, durante los dos años de pandemia por el covid-19, el doctor Londoño recibió, a través de su página web y sus redes sociales, mil veces la misma pregunta. “¿Qué debo comer para subir mis defensas y no enfermarme?”. Su respuesta siempre es la misma: “No hay alimentos mágicos ni soluciones exprés. Debemos consumir gran variedad de alimentos, de todos los colores. En términos de inmunonutrición, la palabra clave es DIVERSIDAD. Siento que mi propósito en la vida es brindarles al mayor número posible de personas el acceso a medicina de primer nivel y de vanguardia. Todos estamos en capacidad de ser la mejor versión de nosotros mismos y, si nos alimentamos de manera adecuada, podríamos incluso revertir enfermedades que en muchos casos se califican como incurables”, concluyó Mauricio Londoño.