31 Marzo 2022

Desde las entrañas del barrio

El Bunde del Agua /Quand le fleuve dansera, dirigida por Miguel Borrás, es una obra desarrollada en un suburbio de París y estará en Bogotá en el marco del Festival Iberoamericano de Teatro.

Crédito: Théàtre du Bout du Monde

El Théàtre du Bout du Monde (Teatro del Extremo del Mundo) es un proyecto que dirige Miguel Borrás en Nanterre, un suburbio de París. Estará en el Festival Iberoamericano de Teatro con la obra "El bunde del agua/ Quand le fleuve dansera".

Por Isabelle Launay*

 

Si no podemos ocuparnos de todos, podemos ocuparnos de cada uno. Este es el motor proyecto artístico, social y político de la compañía Théâtre du Bout du Monde. Con sede desde hace más de 15 años en Nanterre, en un barrio obrero y multicultural al oeste de París, está bajo la dirección artística del director y profesor franco-colombiano Miguel Borras y su excelente equipo.

Para situarlo, recordemos que el barrio de Petit Nanterre, hoy totalmente renovado, es emblemático de la historia de la clase obrera en Francia. Hasta principios de los años 70 era uno de los más grandes tugurios de la periferia de París, donde vivían obreros y familias de inmigrantes, en su mayoría procedentes de las antiguas colonias francesas. Hoy en día, aunque las condiciones materiales han evolucionado mucho para sus 10.000 habitantes, el 30 por ciento tiene menos de 20 años, el 15 por ciento termina la escuela secundaria y obtiene el bachillerato, y el 40 por ciento no tiene trabajo.

En estas condiciones, si sus habitantes no pueden o no se permiten ir al teatro, el teatro vendrá a ellos. A la planta baja de su edificio. También llegará al colegio del barrio, porque también hay que empezar por los niños. El grupo ofrece un taller a partir de primero de bachillerato, y luego, para los que hayan cogido el gusto, un curso en el Conservatorio de la ciudad, o incluso permite la participación en los proyectos de aficionados de la compañía. Una cuestión tan importante como el derecho a soñar y desear otra vida, como el acceso a la cultura para todos, ¿no requiere una respuesta en la acción, vital, concreta, local, sutil, permanente, obstinada, a largo plazo, lejos de todos los eslóganes y conjuros políticos tan generales como ineficaces, lejos también del egocentrismo artístico que el medio gusta de cultivar? Por ello, el Théâtre du Bout du Monde se acercará a ellos, pero para hacerles viajar, descubrir el mundo y conocer, por ejemplo, a los jóvenes colombianos de la ciudad de Quibdó, para llevar a cabo el espectáculo Quand le fleuve dansera/ElBunde del agua, que pone en escena un texto de la escritora serbocroata Sonia Ristic escrito especialmente para ellos.

Cualquier actividad artística es una alternativa concreta a la violencia de las desigualdades sociales, el fracaso escolar, la falta de perspectivas, el aburrimiento, el tráfico de drogas y la recuperación. Al igual que es una alternativa en Colombia a la violencia de la guerra de los narcotraficantes, las milicias paramilitares, la prostitución juvenil y el trabajo forzado.

Bunde

Lejos de imponerse para promover una política de integración social, o incluso de asimilación cultural, su presencia es, por el contrario, tan discreta como eficaz: un simple frontón pintado a mano en la pared señala su presencia. El teatro no tiene nada de arrogante, llamativo o intimidatorio. Es radicalmente poroso con el mundo que lo rodea, se funde con el fondo, está en medio del barrio. Y si al comienzo los jóvenes del lugar lo veían con mal ojo como un intruso, señalado con un pequeño cartel: “Aquí se trabaja”, abrir la puerta, proponer unas prácticas, o seguir las actividades de la compañía, es la mejor manera de convivir, de compartir el espacio urbano, de acabar con los insultos, con los neumáticos pinchados, con los chorriones de orina.

Frente al repliegue comunitario, frente a la violencia de las desigualdades, la respuesta no puede ser más que ambiciosa: un proyecto teatral multicultural en dos idiomas, francés y español, y además transdisciplinario, que articula teatro, música, danza y vídeo.

En la tradición de la educación popular, tal y como se ha desarrollado desde los años 50 en Francia, en particular en las alcaldías comunistas, se trata de llevar a cabo dos premisas al mismo tiempo: desarrollar el trabajo social a través de la actividad teatral, así como la actividad teatral a través del trabajo social. Los dos no pueden ir uno sin el otro. El arte aquí no pretende ser comprometido pero compromete a diario a todo un entorno en su propio movimiento. Esta micropolítica exige organizar el diálogo, defender y negociar a todos los niveles la posibilidad de una actividad artística digna de ese nombre para los jóvenes de origen obrero. Y se basa, en primer lugar, en la confianza en el valor de cada individuo, se toma el tiempo de considerarlos de verdad, de mirarlos, de quererlos.

Fleuve

Esto se debe a que no busca crear una red profesional para la autopromoción, sino cultivar un entorno propicio para la emancipación de cada individuo. En este contexto emancipación significa ser capaz de hablar frente a los demás, de hablar una lengua distinta a la propia, de respirar y ocupar un espacio, de asentarse, de encontrar su propio terreno para proyectar su voz, de mirar a un horizonte, de exponer su cuerpo tal y como es, de atreverse a dar su punto de vista, de aumentar su poder de soñar, de respetar así como de poner en perspectiva las tradiciones familiares y las creencias heredadas. Aquí, crear es crear el contexto y las condiciones para crear, crecer y permitirse hacer algo distinto de lo que uno estaría destinado a hacer. Lo que circula y se produce aquí no son principalmente bienes culturales que se venden y rotan, sino relaciones humanas, afectos y poderes para actuar que el proyecto de actuación acaba estimulando e intensificando.

Los pedagogos hablarían de una pedagogía del proyecto que sobrepasa a todos sus miembros, de una ambición común a co-construir entre los jóvenes de 10 a 17 años, sus padres a veces intrigados, perplejos o preocupados por la utilidad del teatro en la vida de sus hijos, los miembros del equipo del Théâtre du Bout du Monde, la alcaldía de Nanterre, la Prefectura de Hauts de Seine, la Región de Ile de France, el Colegio, los profesores, su director y los socios privados, entre ellos la Fondation de France, a la que hubo que convencer, la Maison des Pratiques Artistiques Amateurs de París, pero también la Fundación Círculos de Estudios de Bogotá, la Embajada de Colombia y, por último, el Festival Iberoamericano de Teatro, donde la compañía presentará la obra.

Cualquier actividad artística es una alternativa concreta a la violencia de las desigualdades sociales, el fracaso escolar, la falta de perspectivas, el aburrimiento, el tráfico de drogas y la recuperación.

Lejos de replegarse en uno mismo, en su barrio, en su identidad, en su familia, la dimensión local sólo puede ser vivida y pensada aquí como totalmente conectada al resto del mundo, a la multiculturalidad de lo que se llama el Sur global, a su multilingüismo. Frente al repliegue comunitario, frente a la violencia de las desigualdades, la respuesta no puede ser más que ambiciosa: un proyecto teatral multicultural en dos idiomas, francés y español, y además transdisciplinario, que articula teatro, música, danza y vídeo, para perfilar los talentos y las posibilidades de cada uno. Y para que todos tengan su lugar, una forma coral compone un cuerpo común donde se crea el placer de actuar juntos, bailar y cantar. Refuerza la autoestima maltratada por la discriminación, desarrolla un "poder desde dentro", considera y aumenta los sueños de estos adolescentes, que son inseparables de la confianza en los demás y de una alegría colectiva.

Danser

En la obra El bunde del agua, el teatro se vive así bajo el signo de la mezcla de aguas. Los adolescentes de las orillas del Sena se mezclan con los del Atrato, para desafiar al mundo adulto frente a la explotación destructiva de los recursos humanos y naturales: no tiene sentido "querer ser el más rico del cementerio", como escribe Sonia Ristic. Relato teatral escrito a partir de un mito americano colombiano sobre el viaje de dos hermanos que abandonan su pueblo para buscar fortuna, participa con tanta sencillez como sutileza en las luchas ecológicas de denuncia del extractivismo capitalista y en la defensa de los derechos de los ríos que vinculan a jóvenes afrodescendientes de Colombia en la localidad de Quibdó, Niños franceses de familias de Rumanía, Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal, Túnez, Antillas, Haití y Tíbet.

Por eso, a quienes a veces miran con un poco de desdén el llamado teatro amateur, les diremos que tal vez no sea "gran arte", pero que es vida intensificada, multiplicada, como la que a veces vemos poco en los grandes teatros.

 

El Bunde del Agua /Quand le fleuve dansera se presentará en el marco del Festival Iberoamericano de Teatro el jueves 7, el sábado 9 y el domingo 10 de abril en El Teatro El Ensueño Transversal 70 D # 60-90 Sur, Ciudad Bolívar.

 

 

* Isabelle Launay es profesora de estudios de danza,

Universidad de París 8