19 Mayo 2022

La técnica ancestral del barniz de Pasto gana premio internacional

Tres broches que diseñó la joyera Tatiana Apráez en los que utilizó la técnica ancestral del barniz de Pasto ganaron el primer puesto en la Bienal de Joyería de Japón. Un reconocimiento no solo a su trabajo sino también a una tradición ancestral del patrimonio colombiano.

Por Catalina Brugman

La joyera nariñense Tatiana Apráez, reconocida por sus brillantes diseños hechos con la técnica mopa-mopa o barniz de Pasto y ganadora de la Medalla a la Maestría Artesanal 2017, ocupó el primer puesto o Grand Prize en la Bienal de Joyería de Japón 2022.
El máximo premio lo obtuvo gracias al diseño de tres broches de la serie Urcunina, que significa montaña de fuego, pero en realidad es un homenaje al volcán Galeras que se encuentra ubicado junto a Pasto. Este volcán es el más activo de Colombia y es un emblema de la ciudad. Esta colección de broches ganadores también es un homenaje a la técnica de mopa-mopa o del barniz de Pasto, Nariño.
Las tres piezas que conforman la serie se exhibirán entre el 8 y 13 de junio en una exposición en el Museo de Arte Metropolitano de Tokio. Son piezas elaboradas en madera, torneadas a mano, ensambladas con plata y labradas con la resina extraída del árbol de mopa- mopa.
La joyera, que combina aspectos tradicionales y contemporáneos en el diseño de sus joyas, es reconocida por sus diseños contemporáneos y por la adopción de la técnica artesanal de Nariño que utiliza la resina del árbol mopa-mopa o también llamada barniz de Pasto. Es una marca única de identidad de las artesanías de Colombia en el mundo, ya que la Unesco reconoce a esta técnica como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Broches
Estos tres broches, de la serie Urcunina, ganaron el primer premio en la Bienal de Joyería de Tokio 2022.


Tatiana Apráez es ingeniera industrial y obtuvo formación en joyería artística contemporánea, la cual está enfocada en la exploración de un nuevo concepto y nuevas formas de creación de joyas mediante el uso de materiales novedosos. Su relación con las artesanías de Nariño, y su relación con sus padres, la guiaron en la búsqueda de tradiciones propias, lo que dio como resultado el uso de esta técnica ancestral como recurso de creación de sus diseños. Ella lleva 19 años dedicada al oficio de la joyería y ha participado en reconocidas exhibiciones de joyería a nivel mundial, como la Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea, Expoartesanías, Bienal Iberoamericana de Diseño en Madrid, Caravana en México, Intermoda en Guadalajara, Ornaris en Suiza, Milán Moda, entre otras. Tatiana Apráez es además cofundadora y codirectora de la Escuela Taller Materia Prima en Bogotá, donde enseña las técnicas de creación de joyería.

Tatiana Apráez es ingeniera industrial y obtuvo formación en joyería artística contemporánea, enfocada en la exploración de un nuevo concepto y nuevas formas de creación de joyas mediante el uso de materiales novedosos.

Este aporte con la fundación de su escuela ha sido muy valioso para la joyería del país.
Las técnicas asociadas al barniz de Pasto abarcan tres actividades tradicionales: recolección, carpintería y barnizado decorativo. La declaratoria de la Unesco contempla la inclusión de esta técnica tradicional en la lista que “requiere medidas urgentes de salvaguardia” y recomienda la formulación y ejecución de políticas públicas ya que esta práctica se ve amenazada por factores como los procesos de globalización que crean alternativas más rentables, la escasez de mopa-mopa en los bosques por la deforestación y el cambio climático, y las condiciones de los talleres de los artesanos.
El mopa-mopa es una de las técnicas artesanales únicas de tradición indígena en el país. En 1.543 el conquistador español Hernán Pérez de Quesada dio información sobre este arte indígena y De esta forma, los españoles dieron a conocer esta resina a los artesanos que trabajaban la madera en Pasto, para que ésta fuera utilizada en la decoración de piezas como muebles y objetos religiosos. A principios del siglo XIX el naturalista Alexander van Humboldt escribió el primer informe sobre la técnica del mopa-mopa. Hace cientos de años los indígenas del sur de Colombia han cultivado y recolectado la resina del árbol mopa-mopa (Elaeagia pastoensis), una especie de la familia de las rubiáceas. Este árbol crece en la selva del Amazonas. Dos veces al año la planta produce la resina que se utiliza en esta en esta técnica ancestral. Esta la utilizaban también los indígenas pastos y quillacingas para decorar objetos como piezas de caza y de carácter ceremonial. Antes de la llegada de los españoles estas comunidades estaban ubicadas en el piedemonte de la cordillera de los Andes. El árbol alcanza una altura de entre cuatro y diez metros y su resina tiene un color entre amarillo y verde. Para convertir la resina en materia prima para decorar un producto de madera los artesanos hoy día realizan un proceso manual de calentado, amasado, martillado y estirado para convertirla en una lámina elástica tinturada con colorantes vegetales y esta también se puede laminarse en oro y plata.
Actualmente existe una gran variedad de productos recubiertos con la resina tales como guardas y quingos, figuras geométricas que rinden tributo al paisaje del sur de Colombia y a la naturaleza. Otro diseño a destacar son las momias, que son figuras con aspecto zoomorfo.
Los artesanos de Pasto colaboran en la elaboración de estas joyas. En la serie Urcunina el maestro artesano Germán Obando utilizó esta técnica, una tradición familiar, para la elaboración de los broches de la joyera nariñense. Según Tatiana Apráez, “el rol del maestro artesano no solo implica la maestría absoluta de la aplicación del barniz, sino que también el artesano debe creer en nuevas formas de aplicación del mopa-mopa para conseguir cambios y puntos de vista diferentes del enfoque tradicional que se le ha dado a este barniz”.

Las tres piezas que conforman la serie se exhibirán entre el 8 y 13 de junio en una exposición en el Museo de Arte Metropolitano de Tokio. Son piezas elaboradas en madera, torneadas a mano, ensambladas con plata y labradas con la resina extraída del árbol de mopa- mopa.

El legado de familias artesanas de Nariño fue reconocido también por el Ministerio de Cultura, entidad que declaró al barniz de Pasto como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Nación. Esta tradición en la actualidad es la fuente económica de los indígenas, encargada de recolectar la resina en la selva amazónica, y los artesanos, encargados de transformarla en obras de arte.
Este gran reconocimiento en la Bienal de Japón en realidad es para la joyería colombiana y la cultura nariñense. Como señala Tatiana Apráez, “es un premio muy bonito porque sigue siendo una técnica desconocida en el país y da nuevas perspectivas del diseño para que la conozcan en Colombia y también en el exterior. El premio hace que Colombia entre en el radar y tengamos más acceso en la participación en las exposiciones internacionales y así conseguimos niveles más altos de diseño, de muy buena calidad, y podemos así promocionar a nuestro país a un nivel internacional”.