6 Febrero 2022

El pescado envenenado de La Mojana

Pescadores y ribereños de La Mojana sufren los estragos de la acumulación de mercurio en su organismo por el consumo de peces y alimentos contaminados.

Crédito: Colprensa/Sergio Acero

Médicos identifican síntomas de intoxicación con mercurio en consumidores de pescado de la zona. La causa serían la minería de aluvión y la negligencia del Gobierno en la contención del río Cauca.

Por: Sara Castillejo Ditta

Nafis Badrán, de 55 años, sentía un enorme cansancio, cuenta su primo Miguel Ríos, pescador de Guaranda, Sucre. Fue al médico. Le hicieron exámenes. La razón de su agotamiento, seguramente similar al que les da a tantos enfermos de covid, era que su sangre estaba contaminada con mercurio. Mediante un tratamiento costosísimo, le drenaron el metal de las venas y se lo sacaron por la orina.

“Muchos de nosotros comemos casi todos los días bocachico y bagre rayado”, dice Ríos. “Por eso debemos tener mercurio en la sangre, pero no lo sabemos, pues no podemos pagar esos exámenes”, agrega. Para él, los más afectados son los niños que nacen con labio leporino y paladar hendido (constantemente se hacen campañas para operarlos en Montería o Sincelejo). Pero “quién sabe cuánta gente no tendrá mercurio en la sangre y se nos muere de cualquier dolor o de cualquier brujería”, dice.

“Quién sabe cuánta gente no tendrá mercurio en la sangre y se nos muere de cualquier dolor o de cualquier brujería”: Miguel Ríos, pescador de Sucre

Uriel Gómez, toxicólogo clínico, explica que nacer con labio leporino y paladar hendido no es la única consecuencia de la acumulación de mercurio en la sangre. “Adicionalmente, los niños tienen una disminución del coeficiente intelectual”. El médico explica que el mercurio afecta principalmente el sistema nervioso central, por lo cual “tiene repercusiones neuropsiquiátricas: se presentan temblores, pérdida del deseo sexual, impotencia, problemas de concentración, de atención, de memoria, de comunicación, aislamiento y depresión”.

Gómez señala que “el mercurio lo utilizan básicamente para la extracción de oro. Esa es la principal fuente de contaminación. El oro y el mercurio tienen tanta similitud”, agrega, “que tú puedes disolver un anillo de oro en un vasito con mercurio, como se disuelve un cubo de azúcar en un tinto”.

Mercurio por doquier

Guaranda, el municipio donde vive Nafis y pesca Miguel, hace parte de La Mojana, un inmenso complejo cenagoso en el noroccidente del país, que comprende las colas de los departamentos de Bolívar, Sucre, Córdoba y Antioquia. 

Allí, la contaminación con mercurio se debe a la práctica de la minería de aluvión en los ríos Cauca y Nechí, que consiste en sacar oro del agua, separándolo de la arena que hay en el lecho de los ríos. Los mineros le añaden mercurio para que se pegue al oro y, con movimientos circulares de la batea, van botando los restos de arena. A la amalgama que queda —que es el oro mezclado con mercurio—, le prenden fuego y, así, este se evapora y cae a la hierba. Luego la lluvia lo barre hacia los ríos. La quema se hace con un soplete, y es muy riesgosa para los mineros y los compradores de oro, porque ellos respiran una parte de ese mercurio evaporado.

Batea de minar con mercurio.
En la minería de aluvión, el mercurio y el oro crean una amalgama que se va al fondo de la batea, permitiendo separarlo de la arena y otros elemento en el agua. Foto: REUTERS/Nacho Doce.

Los pobladores de La Mojana reciben las aguas contaminadas en esta zona de los distritos mineros del Nordeste antioqueño y San Martín de Loba. En ambos se practica la minería de aluvión. 

Según Héctor Olimpo Espinosa, gobernador de Sucre, La Mojana produce el 20 por ciento de los alimentos que se consumen en el país. Su fertilidad se debe a las recurrentes inundaciones que regeneran año a año sus ecosistemas, regulan los ríos San Jorge y Cauca en su desembocadura al Magdalena y contribuyen a mantener su biodiversidad. 

Son 30 millones de hectáreas de llanura aluvial que sirven de hogar y fuente de trabajo para miles de ribereños. Gran parte de ellas, por su importancia ecológica, están ambientalmente protegidas.

Paisaje cenaguero
Las ciénagas de La Mojana son guardería de peces y otras especies que abastecen a la región y al país. Foto: Instituto Humboldt.


 
Sin embargo, en esta temporada, las inundaciones de La Mojana superan lo previsto y con ellas el mercurio se acumula. Desde hace cinco meses los humedales reciben cada segundo entre 1.600 y 2.300 metros cúbicos de agua contaminada. Esta entra por un boquete que abrió el río Cauca en San Jacinto, Bolívar. El punto de la fuga se conoce como ‘Caregato’ y está localizado después de las explotaciones mineras. El presidente de la república prometió que el 20 de noviembre estaría cerrado, pero incumplió su promesa.  

“Todos tenemos mercurio” 

El toxicólogo Gómez es enfático al asegurar que “si te hacen un examen de mercurio, lo tienes, porque es consecuencia de la contaminación mundial”. Es por eso que la Organización Mundial de la Salud (OMS) trazó unos límites para asegurar que la cantidad del mercurio en el cuerpo no llegue a enfermar. El agua de los ríos en La Mojana, insumo principal de su producción agropecuaria, ha sobrepasado esos límites. 

Los investigadores Germán Enamorado Montes, Jesús Tirado Montoya y José Marrugo Negrete acaban de publicar los resultados de una medición de metales pesados en el río Cauca, en la zona en la que este se une a los humedales de La Mojana. Y concluyeron que “el rango de concentración encontrado para el mercurio, supera el límite máximo permisible para aguas de consumo”.

Un campesino de La Mojana pasea su ganado por los humedales de la región.
El agua de La Mojana es un recurso primordial para la productividad agropuecuaria de la región. Foto: Instituto Humboldt.

La OMS recomienda 6,00 microgramos por litro y el promedio que los investigadores midieron fue de 83,2. Algunas veces subió hasta 183,15 y cuando estuvo más bajo llegó a 32,5.

Esto ocurre a pesar de que el 15 de julio de 2018 la Ley 1658 de 2013 prohibió el uso del mercurio en la minería. Desde entonces, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el MinMinas presentan un informe anual sobre la situación de la minería de aluvión en el país.

En el último, reportaron que Antioquia, Bolívar y Córdoba concentran respectivamente el 41, 11 y 5 por ciento del total nacional de ese tipo de explotación. Juntos, los tres departamentos, dedican 56.448 hectáreas a esta actividad, todas en municipios aledaños o que integran la ecorregión de La Mojana.

Enfermedad de la abundancia

Las pérdidas por la inundación que persiste hoy en La Mojana, debido al boquete de ‘Caregato’, han hecho que ganaderos y arroceros de la subregión amenacen con bloquear la vía al mar. La emergencia recuerda la ocurrida en 2011, cuando dos jarillones que contenían al río Cauca en Nechí, Antioquia, se rompieron, provocando una inundación grande y prolongada.

Yair Cogollo, presidente de la asociación de pescadores de Ayapel, recuerda que, en ese tiempo, la creciente en La Mojana duró tres años, y el agua de la ciénaga se veía amarilla. “Muchas especies de peces migraron y la gente ya no cogía pescado (...) Uno se cogía un bagre y estaba ciego: tenía los ojos empañados”. Esa situación, según Cogollo, era la prueba de que el humedal rebosaba de contaminación.

Inundación del 2010, provocada por el río Cauca, vista desde el satélite de Google Maps.
La imagen satelital muestra cómo cambió el paisaje de la ciénaga de Ayapel, en La Mojana, durante las inundaciones.

Los estudiosos del mercurio citan constantemente la tragedia de la bahía de Minamata, en Japón, cuando los efectos del metal, que se echaba al mar, causaron primero la contaminación de los peces, luego de los gatos que comían peces y luego la de las madres que dieron a luz más de mil bebés con parálisis cerebral. Gómez explica que una situación similar podría estar ocurriendo en Colombia, a través de los peces, pero también de otros productos.

El profesor de la Universidad de Córdoba, José Marrugo Negrete, Phd químico, investigador y director del Instituto Regional del Agua (Iragua), es enfático al señalar que la tragedia de La Mojana va más allá de las inundaciones. “De nada va a servir que tú siembres arroz en La Mojana, si va a salir contaminado con mercurio o con arsénico o con plomo. De nada va a servir producir carne, pescado, si ahí está el mercurio”.

“De nada va a servir que tú siembres arroz en La Mojana, si va a salir contaminado con mercurio o con arsénico o con plomo. De nada va a servir producir carne, pescado, si ahí está el mercurio”: José Marrugo, director de Iragua de la Universidad de Córdoba

Y la evidencia lo respalda. Debido a las concentraciones de mercurio halladas por diversos estudios científicos, los pescadores mojaneros deberían limitar su consumo de pescado. Tampoco deberían comer pato (ver estudio), ni mucho arroz, ni usar su cáscara para alimentar cerdos o destilar chicha (ver estudio), pues todo está contaminado con mercurio. La situación es la misma en los municipios donde se venden productos procedentes de La Mojana (Sincelejo, Barranquilla, Cartagena).

Incluso la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán) ha recomendado no hidratar con el agua de las ciénagas a las reses que se engordan allá. 

infografia ingesta de peces con mercurio en la mojana

Nada de eso lo desconocen las autoridades. En 2016, el Instituto Nacional de Salud (INS) halló altas concentraciones de mercurio en orina, sangre y cabello de los pobladores. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) cita en un informe de 2020 que la región del sur de La Mojana, del lado de la ciénaga de Ayapel, es de “alta vulnerabilidad al desabastecimiento hídrico [...] debido a un alto potencial de contaminación y una alta presión sobre los ecosistemas”.

A pesar de que la evidencia es abundante, según las áreas de prensa del Instituto Nacional de Salud (INS) y el Invima, ellos no vigilan las intoxicaciones con mercurio por consumo de alimentos.

Aun así, los pobladores de La Mojana presentan índices no recomendables de ese metal en la sangre y el cabello: las mujeres embarazadas sufren consecuencias tan graves como el desprendimiento de placenta; otros padecen problemas motores y afecciones de los sistemas nervioso e inmunitario. Y lo peor, es que muchas veces ni pueden hacerse un diagnóstico porque no tienen acceso a servicios de salud. 

Población ribereña entre los cultivos de plátano de la región
La productividad de La Mojana contrasta con la pobreza de muchos de sus habitantes que no siempre pueden acceder a servicios de salud. Foto: Instituto Humboldt. 

Además, explica el toxicólogo Gómez, “cuando uno utiliza los tratamientos para desintoxicar de mercurio a los pacientes, las secuelas se mantienen. La gente cree que se va a recuperar, pero a veces queda con depresión o con algún temblor residual”.

Es por eso que el profesor Marrugo no confía en la solución estructural al problema de La Mojana, anunciada por el Gobierno, el cual dijo que en seis años desembolsaría 2,5 billones de pesos para reforzar los diques de la región. “No es un tema de que voy a repartir plata municipio por municipio, no”, dice Marrugo. “Si no hay un plan integral, asociado a la parte social, la parte física y la parte química de la contaminación, no vamos a solucionar este problema y esa platica, como ya pasó antes, se va a perder”.

Y los habitantes de La Mojana y sus municipios aledaños van a seguir enfermándose o, como dice Miguel Ríos, muriéndose de cualquier brujería.