7 Mayo 2022

Qué es la pesca deportiva, a raíz de la sentencia de la Corte Suprema

"Cada pescador extranjero invierte entre 3.000 y 10.000 dólares en su viaje de pesca, dinero que se reparte en toda la cadena de servicio, en especial en las zonas más alejadas y pobres, que es a donde llegan finalmente. El potencial es enorme", afirma Carlos Heinshon, pescador deportivo y autor de varios libros sobre el tema.

Por Carlos R. Heinsohn*

*Pescador deportivo y coautor del libro La pesca deportiva  continental en Colombia: guia de las especies de agua dulce, publicado por el Instituto Humboldt.
 

Se ha hablado mucho de las causas que han hecho famosa esta semana a la pesca deportiva en Colombia, pero seguimos sin saber de qué se trata, en realidad. La imagen que surge por estos días de un señor que va a disfrutar de manera sádica el maltrato de un animal no es la realidad. Es una actividad recreativa sana, que se realiza en familia o entre grupos de amigos que planean pasar uno o varios días en la naturaleza, en contacto con el agua y el aire puro.

"Se calcula que un viaje de pesca a estos lugares ocupa al menos un número igual de personas que la cantidad de pescadores deportivos".

A los pescadores deportivos los motiva ir a capturar un pez, pero el disfrute se encuentra en el paseo, en compartir una pasión, en conocer cosas nuevas. En la medida en que la vida se ha concentrado en ambientes urbanos cada vez más abarrotados, muchísimas personas en Colombia han encontrado en la pesca deportiva una oportunidad para tener un tiempo de calidad en contacto con la naturaleza, liberarse del estrés y recrearse, de acuerdo con el espíritu y todos los términos del Artículo 52 de la Constitución.

La pesca deportiva hace mucho por la conservación y el ambiente. Los pescadores deportivos buscan que se mantengan las aguas y la naturaleza en las mejores condiciones, porque en la medida en que los lugares sean prístinos, tendrán una mejor pesca. Uno de los principios que manejan estos pescadores reza que, al final del día, deben dejar el lugar de pesca como si no hubieran estado allí. En las zonas apartadas del país, que es en donde está la mejor pesca, se ha creado una conciencia de conservación entre las comunidades locales que ya saben que ver animales silvestres, conservar los bosques intactos y las aguas limpias, son los factores principales que llevan a que su zona sea visitada por turistas.

El turismo de pesca es quizá el que genera mayores ingresos para las comunidades apartadas y marginadas del país, porque requiere de varios ingredientes adicionales a los otros tipos de turismo de naturaleza: infraestructura como botes, campamentos o motores fuera de borda, y más personas que trabajen en ello como guías, lancheros o "campamenteros". Los recursos que llevan los turistas a esas zonas no solo se reparten mejor entre la comunidad, sino que llegan a la zona sin necesidad de una actividad extractiva, únicamente por prestar un servicio y mantener el medio ambiente. 

En algunos municipios apartados como Puerto Carreño, Inírida o Bahía Solano, el turismo de pesca deportiva se ha constituido en una de las principales fuentes de ocupación e ingresos para la población. Allí se desarrolla una economía importante alrededor de la pesca deportiva que genera ingresos para el sector hotelero, el transporte aéreo, el transporte terrestre y fluvial, los restaurantes, las tiendas de abarrotes, estaciones de servicio, establecimientos de venta de botes y motores. Es decir, con la pesca deportiva se ven beneficiados de manera directa los operadores turísticos con sus empleados, los lancheros, guías de pesca  y hasta cocineros.

Se calcula que un viaje de pesca a estos lugares ocupa al menos un número igual de personas que la cantidad de pescadores deportivos. No hay estadísticas oficiales, pero es una realidad que la pesca deportiva ha significado un renacer de varias regiones alejadas del país que, de otra manera, no hubieran encontrado oportunidades para mejorar su calidad de vida.

Comunidades locales, muchas veces indígenas o afrodescendientes, han encontrado en el turismo de pesca una salida digna de las actividades ilegales o de actividades extractivas a las que se habían visto compelidas por la falta de oportunidades, y se han vuelto ejemplo para que otras quieran mejorar de manera sustancial su realidad. La pesca deportiva ha traído un desarrollo verde a esas zonas que estaban conminadas a una difícil situación económica, social y ecológica.

La pesca deportiva está caracterizada y regulada. La Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP) ha desarrollado la legislación sobre la actividad. En marzo de este año promulgó la Resolución 549 de 2022 que fija los lineamientos para ejercerla. Esta reglamentación que fue hecha tras un trabajo participativo con representantes de los pescadores deportivos, le dedica buena parte a las buenas prácticas de la pesca deportiva, que no son otra cosa que la adopción mandatoria de una serie de medidas para garantizar un trato humano del pez para liberarlo en las mejores condiciones para que se siga reproduciendo y continúe cumpliendo su papel en el ecosistema. En esta regulación se plasmó el código ético de los pescadores y se fijaron las medidas de protección a las especies de peces de cada región de Colombia.

Colombia se convirtió en uno de los destinos favoritos de los pescadores de todo el mundo por la variedad y la calidad de la pesca que ofrece. Este creciente turismo especializado le aporta recursos cada vez más sustanciales al país. Cada pescador extranjero invierte entre 3.000 y 10.000 dólares en su viaje de pesca, dinero que se reparte en toda la cadena de servicio. El potencial es enorme: solo en Estados Unidos el mercado del sector de pesca mueve más de 10.000 millones de dólares al año, por parte de más de 57.000 negocios, para abastecer a más de 54 millones de pescadores deportivos.

De todas las modalidades de pesca, la deportiva es la que genera más ingresos por unidad de esfuerzo y menor impacto al medio ambiente. No es una actividad reciente, y se habla de miles de colombianos que la practican. Es probable que estos factores no hayan sido tenidos suficientemente en cuenta por la Corte Constitucional para ponderar una situación que tiene grandes implicaciones económicas y sociales.