25 Julio 2022

Bogotá retrocede en la lucha por evitar la muerte de niños por desnutrición

En el Concejo de Bogotá cuestionaron los resultados de las políticas sociales de la administración de Claudia López.

Crédito: Yamith Mariño

Según el Instituto Nacional de Salud, en Bogotá han muerto cuatro niños por desnutrición en 2022. En 2021 había muerto uno, y entre 2017 y 2020, ninguno.

Según el último boletín del Instituto Nacional de Salud, cuatro niños menores de 5 años han muerto este año en Bogotá por desnutrición. La cifra supone un aumento de 400 por ciento con respecto a 2021, año en que un niño murió por esta causa en la localidad de Bosa.

Entre 2017 y  2020 Bogotá alcanzó la cifra ideal de cero niños menores de cinco años muertos por desnutrición. Por eso, la cifra actual supone un retroceso en materia de salud pública y atención social en la ciudad. 

Esta realidad fue expuesta en un debate citado por la bancada del Partido Alianza Verde en el Concejo de Bogotá. Durante la sesión, se hicieron cuestionamientos al desempeño de la Secretaría de Integración Social, encargada de atender a la población más vulnerable de la ciudad.

Durante 4 años, de 2017 a 2020, no hubo registro de niños muertos por desnutrición en la capital del país. Por eso la cifra actual  supone un retroceso en materia de salud pública y atención social en la ciudad.

La concejal Lucía Bastidas denunció el cierre temporal de comedores comunitarios y centros de atención al adulto mayor e inconsistencias en el programa de entrega de bonos alimentarios: “Eso debe preocuparnos porque la población vulnerable es la que va a los comedores comunitarios, la población vulnerable es la que recibe los bonos canjeables y a veces es la única ración de comida que reciben al día”.

Según Bastidas, dos programas de atención social tienen rezagos en materia de ejecución, uno para el acompañamiento de hogares en situación de pobreza, con una ejecución del 17 por ciento, y otro para la atención de población migrante, cuya ejecución está en el 15 por ciento.

Juan Javier Baena, concejal del Nuevo Liberalismo, aseguró que de 104 comedores comunitarios que deberían estar atendiendo a la población, solo 10 lo están haciendo y afirmó que en mayo cerca de 13.000 beneficiarios de programas de alimentación no fueron atendidos.

"Lo que pasó con los comedores y los bonos no ha debido ocurrir"

CAMBIO habló con Margarita Barraquer, secretaria de Integración Social, quien señaló a la pandemia como una de las principales causas en el deterioro de indicadores sociales en la ciudad y explicó la causa de las dificultades de atención a personas en situación de vulnerabilidad durante el mes de mayo.

CAMBIO: ¿Cuáles son las causas del aumento de muertes de niños por desnutrición?

Margarita Barraquer: La desnutrición no es una situación que se produzca por una única causa y desafortunadamente, en el periodo de pandemia muchas de esas causas se sumaron y llevaron a que los índices de nutrición de los niños y la niñas se vieran afectados. Nosotros, en la Secretaría de Integración Social, hemos estado revisando esa situación y encontramos que las afectaciones económicas de las diferentes familias tuvieron efecto en la situación nutricional de los niños y las niñas. ​En relación con los aportes y apoyos nutricionales que tenían los niños y las niñas en los diferentes servicios del Estado, el PAE o la alimentación que se daba en los jardines, ese fue un apoyo que se siguió supliendo a pesar de que los niños y las niñas estaban en casa. Allí hubo un alivio, pero la situación económica, más la llegada de población a Bogotá ha afectado el tema de nutrición infantil, en particular en primera infancia.

CAMBIO: En mayo, usuarios de planes de alimentación y personas en discapacidad hicieron protestas y esta fue una de las situaciones denunciadas en el Concejo, ¿Qué pasó ese mes?

M.B.: Efectivamente a finales de abril y principios de mayo, tuvimos dificultades con los servicios comunitarios y el servicio de bonos canjeables por alimentos para la población con discapacidad. Allí hubo responsabilidades técnicas y operativas al interior de la Secretaría de Integración Social, particularmente en la dirección de Nutrición. La operación tuvo dificultades y eso llevó a que a finales de abril y principios de mayo se cerraran los comedores comunitarios y también dificultades para entregar los bonos canjeables por alimentos. Es una situación que no ha debido ocurrir, es una situación que es el resultado de no haber operado efectivamente los procesos administrativos para que no se suspendieran los servicios. Tan pronto yo pude identificar la situación dentro de la Secretaría, activé todas las alertas y todas las rutas de atención internas que me permitieran subsanar la situación. En relación con los comedores, iniciamos la entrega de paquetes a las personas que van a los comedores comunitarios y si bien en este momento no se está prestando el servicio de comedores de manera presencial, el modelo de comedores está funcionando. Les estamos entregando a los usuarios paquetes alimenticios que tienen la misma composición e impacto nutricional que tiene la comida de los comedores. Eso mientras volvemos a abrirlos.

CAMBIO: Usted ha descrito una serie de dificultades en entrega de bonos y funcionamiento de comedores, ¿se vencieron los convenios?

M.B.: Sí, en efecto se vencieron los convenios y desde el área competente no se inició oportunamente el proceso de contratación.

CAMBIO: ¿No era previsible que se iban a terminar los convenios?

M.B.: Sí, desafortunadamente aquí lo que ocurrió es que diferentes asuntos técnicos del proceso de contratación lo fueron demorando y al final llegamos a la situación que se ha venido describiendo.

CAMBIO: ¿Qué tiene que decirle a la población beneficiaria de los programas?

M.B.: Yo resalto el compromiso que tenemos desde el equipo directivo de la Secretaría de Integración Social para subsanar las dos situaciones que se han venido mencionando. Insisto, lo que pasó con los comedores y con los bonos no ha debido ocurrir. En ese sentido yo resalto que avanzamos de manera significativa en dos cosas: la primera y la más importante, atender a la población y garantizar que no se viera afectada, y segunda, revisar los procesos para que una situación como esta no vuelva a ocurrir.