12 Julio 2022

De Moscú a Washington, la historia de Luis Gilberto Murillo

Luis Gilberto Murillo vivió en Washington y desde entonces ha mantenido buenas relaciones con el mundo político de la capital estadounidense.

Crédito: Yamith Mariño

El nuevo embajador de Colombia en Estados Unidos tiene una historia digna de un libro. En medio de la pobreza, sacó uno de los mejores Icfes del país y se fue becado a estudiar a la Unión Soviética. Regresó a Colombia, fue gobernador y ministro y ahora será quien coordine las relaciones entre Washington y Bogotá.

El presidente electo Gustavo Petro anunció este martes 12 de julio que el exgobernador del Chocó y exministro de Ambiente Luis Gilberto Murillo será el nuevo embajador de Colombia ante Estados Unidos.

Murillo es ingeniero de Minas de la Universidad Estatal de Prospección Geológica de Moscú; ha sido analista de política internacional en la Agencia de Cooperación Internacional Lutheran World Relief y vicepresidente de Operaciones de la Fundación Phelps Stokes, la cual trabaja para el desarrollo de las comunidades latinoamericanas y africanas en Estados Unidos.

Murillo nació en Andagoya, un pequeño municipio que queda a cuatro horas de Quibdó. Sin agua potable y con luz en algunos momentos del día, como en muchos otros lugares del Pacífico, Murillo se sobrepuso a las adversidades y, al graduarse de bachiller, obtuvo uno de los puntajes más altos del Icfes en el país. 

Su buen desempeño en el examen de estado le hizo ganar una beca del Icetex que le permitió estudiar Ingeniería de Minas en la Universidad de Moscú, en la Rusia de los años ochenta, donde aprendió ruso e inglés y donde estudió hasta graduarse con honores. Le fue tan bien que le la Universidad le ofreció una beca para una maestría de Ciencias de la Ingeniería, en la que también sobresalió. 

En sus últimos años en Moscú, Murillo conoció a Barno Khadjibaeva, una estudiante de Ingeniería con quien se casó en 1991. Dos años después, el chocoano convenció a su esposa de abandonar Rusia para irse a vivir a Colombia, específicamente a Andagoya, donde Murillo inició su carrera política. 

En 1993, fue nombrado gerente de Codechocó y luego hizo parte del equipo de Medio Ambiente en la Alcaldía de Antanas Mockus, en Bogotá. Su primer triunfo político llegó en 1997, cuando le ganó la Gobernación del Chocó a los viejos gamonales políticos del departamento. 

Sin embargo, no pudo terminar su mandato, pues fue destituido, acusado por sus opositores de haber invertido 5 millones de pesos que le habían aprobado para un plan de saneamiento ambiental en zonas mineras, en la reparación de una escuela en Andagoya que se encontraba en mal estado.

Su vida en Washington

Un año después, Murillo fue víctima de secuestro extorsivo por parte de los paramilitares y se fue al exilio. Viajó a Estados Unidos y durante sus primeros años en Washington trabajó por la noche como bouncer de una discoteca. Luego, de día se dedicaba a hacer cabildeo en el Congreso para vincularse con los congresistas afroamericanos y las redes de derechos humanos. 

Con el tiempo, Murillo se vinculó con la Agencia de Cooperación Internacional Lutheran World Relief, como analista de política internacional. Luego, ocupó el cargo de vicepresidente de Operaciones de Phelps Stokes, una fundación para el desarrollo de las comunidades latinoamericanas y africanas. Después de varios años en Estados Unidos obtuvo la ciudadanía norteamericana.

Su paso por Estados Unidos le permitió fortalecer sus relaciones con importantes organizaciones y agencias como el Banco Mundial, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que posteriormente fueron base de parte de la agenda diplomática de Juan Manuel Santos con la Casa Blanca. 

En 2011, Murillo regresó a Colombia y se lanzó por Cambio Radical a la Gobernación del Chocó. En coalición con la alcaldesa de Quibdó, Zulia Mena, obtuvo una votación histórica de 52.000 votos, venciendo a la clase política tradicional del departamento. Allí, de nuevo, Murillo tuvo que lidiar con problemas administrativos, pues su elección fue demandada ante el Consejo Nacional Electoral por sus detractores.

Aunque el CNE falló a su favor, Murillo perdió la batalla judicial y tuvo que retirarse de la Gobernación. Sus opositores demandaron la decisión ante el Tribunal Contencioso Administrativo del Chocó y el Consejo de Estado lo suspendió. Casi dos años después de posesionarse, el primero de noviembre de 2012, Murillo renunció y el entonces presidente Juan Manuel Santos nombró como reemplazo temporal a Óscar Gamboa, director del Programa Presidencial para la Población Afrocolombiana.

De la mano de Santos

Murillo regresó a la política y en 2014 fue nombrado por el presidente como coordinador del Plan Pacífico, el plan de choque del Gobierno para la crisis social, económica y de violencia en esta zona de Colombia. Dos años después, luego de un remezón ministerial, Santos lo nombró ministro de Ambiente, cartera que ya conocía desde su época en la Alcaldía de Bogotá. Durante este tiempo fue uno de los defensores de los acuerdos medioambientales de París de 2015 y manifestó su oposición al fracking y a la aspersión con glifosato.

En 2017 presentó su renuncia a Cambio Radical, luego de que este partido votara en contra de proyectos relacionados con la Jurisdicción Especial para la Paz. Estuvo en el ministerio hasta el 7 de agosto de 2018, año en el que terminó la administración de Juan Manuel Santos.  

En 2019, Murillo cofundó el partido Colombia Renaciente, que nació cuando el consejo comunitario caleño Playa Renaciente logró elegir a John Arley Murillo como representante a la Cámara en una de las curules afro. 

Para la campaña presidencial de 2022, Murillo inscribió su partido a la Coalición Centro Esperanza y anunció que sería precandidato por el centro. En enero ingresó a la lista de presidenciales con Íngrid Betancourt y Juan Manuel Galán, pero su candidatura fue la de menor vida en la alianza. Murillo renunció tras un desencuentro con Galán. Luego se unió a la campaña de Sergio Fajardo y se convirtió en su fórmula vicepresidencial.

Tras los malos resultados de esa candidatura en la primera vuelta, Murillo fue de los primeros en apoyar a Gustavo Petro. Tras la victoria del Pacto Histórico, su nombre empezó a sonar con fuerza para la Cancillería o la Embajada de Estados Unidos, pero en su momento estas opciones parecían descartadas, pues el exgobernador del Chocó tendría que renunciar a la ciudadanía estadounidense si buscaba asumir cualquiera de los dos cargos, algo que al final sí hizo.

El exministro de Ambiente llega a la embajada en Washington con retos muy grandes en la relación de los dos países, fuertemente afectadas durante el gobierno de Iván Duque. De Murillo dependerá darle un giro a la política de drogas, la renegociación de los tratados comerciales y el cambio de discurso frente a la crisis en Venezuela, entre otros temas. Sus buenas relaciones con el mundo político de la capital estadounidense parecen darle por ahora una ventaja.