30 Agosto 2022

Después del "novelón", está todo listo para la elección del CNE

La batalla por el CNE, si bien no es tan mediática como la del procurador o la del contralor, es igual de peleada por los políticos.

Crédito: Yamith Mariño

Una "jugadita" del Pacto Histórico a los liberales la semana pasada puso en riesgo no solo la elección de los nueve magistrados del tribunal electoral, sino también a la coalición de gobierno. Después de una semana de conversaciones, las diferencias, aparentemente, están solucionadas.

Aunque el gobierno de Gustavo Petro asegura tener las mayorías en el Congreso, sorprende que cada decisión política termine en una novela. Ocurrió primero con la elección del presidente del legislativo, luego con la del contralor y ahora con la de los nueve magistrados del Consejo Nacional Electoral.

En la tarde de este martes se espera que el Congreso en pleno presente la plancha definitiva de quienes conformarán el CNE por los próximos cuatro años. La semana pasada se pensaba que todo estaba listo y acordado entre los partidos, pero una “jugadita” del Pacto Histórico desbarató los acuerdos y estuvo a punto de poner en riesgo a la “coalición más grande de la historia”. La elección, que estaba programada para el 24 de agosto, se aplazó inexplicablemente una semana.

¿Qué ocurrió exactamente? Los congresistas del Partido Liberal estaban particularmente molestos porque, de acuerdo con ellos, el Pacto Histórico habría negociado con el Partido Conservador para elegirles un magistrado adicional, todo esto en detrimento de uno de los puestos a los liberales. La colectividad contaba con que tendría dos escaños en el CNE: uno para Benjamín Ortiz Torres, secretario de la Registraduría y cercano al registrador Alexander Vega; y el otro para Altus Alejandro Baquero, amigo del defensor del pueblo Carlos Camargo.

Así las cosas, y tras la “jugadita” del Pacto, los liberales cerraron una alianza con otras colectividades como Cambio Radical, Partido de la U y los Verdes para presentar una plancha aparte, lo cual desbarató la elección. La situación fue tan tensa que el Partido Liberal amenazó con retirarse como partido de gobierno si no se les respetaban sus derechos como bancada.

Y como viene siendo costumbre, fue el senador y presidente del Congreso, Roy Barreras, quien calmó las aguas en los partidos. El congresista vallecaucano publicó un trino en el que aseguró que a todos los partidos se les garantizaría su representación “justa” en el CNE.

Según Barreras, el tribunal electoral quedaría conformado de la siguiente manera: dos magistrados para el Pacto Histórico, dos para el Partido Liberal, uno para el Partido Conservador, uno para la Alianza Verde, uno para Cambio Radical, uno para el Partido de la U y uno para el Centro Democrático, para un total de nueve miembros.

La batalla por el CNE, si bien no es tan mediática como la del procurador o la del contralor, es igual de peleada por los políticos. La elección es clave, teniendo en cuenta la importancia de esa entidad pues, entre otras funciones, es la encargada de dirimir diferencias de votos en las elecciones; otorgar personerías jurídicas para partidos; definir candidaturas, autorizar la reposición de votos y engavetar revocatorias. Esto, además de tener rango de magistrado de las altas cortes, con los salarios más altos del Estado.

 

Estos serían los magistrados

En la lista que entregó el Pacto Histórico al Congreso destaca en primer lugar el nombre de Álvaro Echeverry Londoño, un curtido abogado de la Universidad de Caldas, experto en asuntos electorales. Trabajó 26 años en la Registraduría y fue quien alertó sobre las irregularidades en las elecciones legislativas de marzo. Gracias a su denuncia, el petrismo recuperó 486.000 votos y tres curules en el Senado. 

En el listado aparece en segundo lugar Fabiola Márquez Grisales, quien hace parte del Pacto Histórico y trabajó como asesora en el CNE.

Los liberales, que después del impase tendrán derecho a dos magistrados, se inclinarán por Benjamín Ortiz Torres, secretario de la Registraduría y cercano al registrador Alexander Vega, además de Altus Alejandro Baquero, amigo personal del defensor del pueblo, Carlos Camargo. Este último ha sido fuertemente cuestionado por una supuesta presión para que se apoye su nombre a pesar de que no cumpliría con los requisitos para ser elegido.

El Partido Conservador nominó tres nombres, pero según cuentan algunos congresistas,  Alfonso Campo Martínez, exdirector de la Unidad Nacional de Protección, es el preferido de la bancada. El candidato fue personero de Valledupar en dos periodos, desde marzo de 2012 hasta febrero de 2020.

Sin embargo, puede que con la silla azul haya sorpresas. En el Congreso hay un fuerte lobby por parte del sector más tradicional del partido a favor de la segunda candidata, Esperanza Andrade Serrano, hermana de Hernán Andrade, quien fue director del Partido Conservador. Algunos de los conservadores ven el nombre de la excongresista con mayor confianza que el de Campo Martínez, a quien algunos no consideran tan cercano al movimiento.

La batalla por el CNE, si bien no es tan mediática como la del procurador o la del contralor, es igual de peleada por los políticos. La elección es clave, si se tiene en cuenta la importancia de esa entidad pues, entre otras funciones, es la encargada de dirimir diferencias de votos en las elecciones; otorgar personerías jurídicas para partidos; definir candidaturas, autorizar la reposición de votos y engavetar revocatorias. Esto, además de tener rango de magistrado de las altas cortes, con los salarios más altos del Estado.

La Alianza Verde, por su parte, tendrá un asiento en el CNE y se espera que lo ocupe Cristian Ricardo Quiroz Romero, secretario jurídico del partido y cercano a Rodrigo Romero, el director ejecutivo. De segunda opción está la abogada Ana Carolina Osorio, quien fue asesora del despacho del exmagistrado del CNE, Armando Novoa, y también asesoró desde la Registraduría la reforma al Código Electoral que se discute en el Congreso de la República.

Cambio Radical, por su parte, mantendrá la silla que obtuvo en 2018 y votará por el excongresista César Augusto Lorduy, cercano a la casa Char. Lorduy tuvo un proceso por homicidio culposo que terminó en vencimiento de términos a partir de una polémica por la muerte de Alicia Mercedes Ribaldo. Él argumentó que todo fue producto de un accidente en el que se le disparó la escopeta.

El Centro Democrático perderá un puesto respecto de 2018 y pondrá sus fichas en Álvaro Hernán Prada, un nombre conocido en los últimos años porque enfrenta una investigación en la Corte Suprema por supuesta manipulación de testigos en el caso contra Álvaro Uribe. La decisión de votar por Prada tiene dividido al uribismo.

La U, por su parte, votará por la excongresista Maritza Martínez, nacida en Villavicencio y heredera política de Luis Carlos Torres Rueda, su esposo, quien en 2007 renunció al Senado tras ser investigado por parapolítica.

Así las cosas, la elección de este nuevo CNE por parte del Congreso podría ser la última bajo el modelo actual. En este momento en el Congreso se tramitan dos propuestas para reformar (o acabar) el CNE. La primera es el proyecto de reforma al Código Electoral presentado por el registrador Alexander Vega, radicado y aprobado en 2020, que fue tumbado por la Corte Constitucional ese mismo año, pero que ahora tiene las correcciones que recomendó el alto tribunal.