29 Junio 2022

El dramático rescate de la cárcel de Tuluá

Incendio en la cárcel de Tuluá, 51 internos perdieron la vida.

Crédito: Yamith Mariño

El dragoneante Norberto Gutiérrez, funcionario del Inpec, narra cómo se vivieron las horas de horror dentro del establecimiento penitenciario, durante las cuales murieron asfixiados medio centenar de internos.

El dragoneante Norberto Gutiérrez, integrante de la mesa directiva de la Unidad de Trabajadores Penitenciarios del Inpec, fue uno de los funcionarios que llegó a atender el incendio que se dio en el piso cuarto del pabellón ocho de la cárcel de Tuluá y que cobró la vida de 51 reos. Según el reporte preliminar de las autoridades, la causa de muerte, en la mayoría de los casos, fue por inhalación de humo.


Según su estremecedor relato, inicialmente había un poco más de una decena de guardianes para atender el caos, que inició pasadas las doce de la media noche del lunes 27 de junio. Sin embargo –asegura–, a la una de la mañana ya estaban casi 60 funcionarios en la cárcel prestando su servicio para salvar la vida de los otros 108 presos que se encontraban en el lugar.

“Nos informan que hay emergencia en el piso cuatro, un incendio, que hay que reaccionar urgente. Piden apoyo, los funcionarios llegan al lugar. Son muy pocos funcionarios de guardia, son más o menos 12 funcionarios para la primera reacción, esa era la fuerza disponible, pero al final fuimos 60 funcionarios los que prestamos apoyo”, narró Gutiérrez a Cambio.


Algunos testimonios de sobrevivientes confirman que todo inició por una riña entre dos prisioneros, al parecer por el control del patio.


Dice Gutiérrez que la guardia trató de ingresar al piso para parar la riña, pero fue imposible porque los presos tenían bloqueada la reja del ingreso. En ese piso no hay celdas, solo una reja de acceso y los privados de la libertad duermen en el pasillo, algunos de ellos haciendo ‘cambuches’ para tener un poco más de privacidad.

“Es una infraestructura obsoleta y hay solo una reja de acceso. Esa reja se abre finalmente con las llaves. Al principio no se podía porque la guardia es recibida a piedra en un primer momento, luego, hicieron una barricada con fuego y, cuando la llama se sale de control, es cuando les permiten la entrada a los guardianes. Logramos evacuar a los internos, los sacamos en los hombros, muchos ya estaban ahogados por el humo. Hubo mucha dificultad porque tuvimos que bajarlos de un cuarto piso en hombros, pero, en equipo, salvamos la vida de más de 100 privados de la libertad”, explicó Gutiérrez.


El dragoneante del Inpec dice que hoy los funcionarios y los internos están tratando de recuperar la tranquilidad. A pesar de la tragedia, se sienten tranquilos por las vidas que salvaron.

 

“Esto es muy triste porque nuestra función es cuidar esas vidas, pero nos sentimos tranquilos por la entrega de los funcionarios para salvar vidas y a la vez, muy contentos por salvar a tantas personas. Quisimos haberlos salvado a todos. Nos queda la tranquilidad de que lo dimos todo”, relató Gutiérrez a Cambio.

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Finalmente, el funcionario dijo que espera que el próximo gobierno tome decisiones que permitan fortalecer al instituto.

“Nosotros trabajamos con lo que la sociedad desprecia”, dijo Gutiérrez a Cambio y por eso, según él, a la gente poco le importa el trabajo bueno que hacen los funcionarios dentro de las cárceles.

La Fiscalía dispuso de un equipo de 25 funcionarios, conformado por fiscales especializados, investigadores, técnicos en criminalística del CTI y peritos forenses de Medicina Legal, para recolectar pruebas que permitan establecer si hubo responsabilidades penales en el incendio y en la atención del mismo.

Por su parte, la Procuraduría solicitó a la Uspec, que es la entidad encargada de la contratación del Inpec, y al instituto penitenciario realizar de manera urgente una brigada de servicios psicosociales, para garantizar los derechos de los presos que permanecen en la cárcel.