6 Junio 2022

Gustavo Petro y el voto en blanco: ¿Ahora sí sirve?

Gustavo Petro, candidato presidencial del Pacto Histórico.

Crédito: Yamith Mariño

El líder del Pacto Histórico y sus seguidores criticaron a quienes votaron en blanco hace cuatro años. Ahora esta opción podría ser un aliado inesperado para inclinar la balanza a su favor.

Por: Jesús Mesa

En los días definitivos de la campaña presidencial de 2018, cuando Gustavo Petro buscaba concretar apoyos para la segunda vuelta contra Iván Duque, el entonces candidato de la Colombia Humana no se guardó nada frente a líderes políticos como Sergio Fajardo o Humberto de la Calle, que optaron por apoyar el voto en blanco en esa contienda.  

“El voto en blanco es un voto Uribe/Duque”, manifestó Petro en su momento.

Durante años, tanto Petro como sus seguidores insistieron en el postulado de que el voto en blanco fue “cómplice con el uribismo”. Quienes optaron por esta opción fueron estigmatizados como “tibios” y, como lo escribió Yohir Akerman en su columna "Furipetrismo" en Cambio, “han responsabilizado a todos los que votamos en blanco en las pasadas elecciones presidenciales del triunfo de Iván Duque”. 

Pero en cuatro años pueden cambiar muchas cosas; si se quiere ser más preciso, solo en semanas. El paso a segunda vuelta de Petro y de Rodolfo Hernández obligó al líder del Pacto Histórico a cambiar su estrategia. Y tal parece que el voto en blanco podría hoy tener un papel importante para que Petro, quien antes hablaba mal de él, logre vencer al exalcalde de Bucaramanga en la segunda vuelta del 19 de junio.

Petro se encuentra frente al desafío más complicado de su campaña por la Presidencia: el ascenso de Rodolfo Hernández. De pasar a ganar en todos los escenarios, el exalcalde de Bogotá ahora se encuentra en una carrera contra el tiempo para convencer a votantes del centro, indecisos y abstencionistas. 

Pero la estrategia no está solo en estos segmentos. La opción del voto en blanco se ha convertido en un inusual aliado del petrismo, que sabe que es difícil arrastrar votos de las filas rodolfistas a las del Pacto Histórico. Con la mayoría de los apoyos de Fico Gutiérrez en el bolsillo de Rodolfo, la campaña de Petro ha buscado en las últimas semanas resaltar los aspectos negativos del carácter del exalcalde de Bucaramanga con el fin de persuadirlos de no votar por él, así eso no signifique necesariamente un voto a favor de su campaña.

A partir de la campaña presidencial de 2010 el voto en blanco en segunda vuelta ha crecido sostenidamente. La opción por rechazar a ambos candidatos ha pasado de 450.000 votos hace 12 años a los 808.000 de las elecciones de 2018. El porcentaje, por su parte, también ha aumentado: pasó del 3.41 por ciento en 2010 a 4.20 por ciento en la última elección.

Para profundizar

Carlos Andrés Arias, docente de Ciencia Política de la Universidad Externado de Colombia, cree que para los propósitos de Petro es esencial estimular el voto en blanco, como lo ha hecho hasta el momento. “En el Pacto Histórico confían en que Rodolfo se irá desinflando en lo que queda de campaña y muchos de sus potenciales votantes podrían optar por el blanco, algo que beneficiaría indirectamente a Petro”, explicó el académico.

Políticos, tuiteros y líderes de opinión que apoyan a la campaña de Rodolfo Hernández han manifestado su preocupación por esta tendencia. “Es un burladero a la responsabilidad que tenemos de defender las instituciones”, manifestó Juan Carlos Echeverry, precandidato del Equipo por Colombia. Igualmente, el estratega de campaña de Hernández, Ángel Beccassino, pidió no votar en blanco porque, según dijo, eso sería facilitar la victoria de Petro.

Aunque parece pronto para sacar conclusiones, las encuestas ya empiezan a dar cuenta de ese fenómeno. Con variaciones, desde el 29 de mayo el voto en blanco ha crecido en cada medición, gracias en parte al descontento y el desgaste que ha provocado la campaña presidencial en los colombianos. 

En menos de una semana, el voto en blanco se ha casi duplicado. Las encuestas de GAD3 (5,8 por ciento), Guarumo (8.4 por ciento) y el Centro Nacional de Consultoría, que habla de un 12,4 por ciento entre indecisos y votantes en blanco, son elocuentes. En este grupo se encuentran no solo quienes optaron por el blanco, sino también a quienes deciden no votar o anular su voto.

“El voto en blanco le puede quitar impulso a Rodolfo Hernández porque Petro de alguna forma ya llegó a su techo y es ahora quien debe buscar estrategias para quitarle votos a Rodolfo. Impulsar esta opción parece una alternativa inteligente, pues en su mayoría quien vota en blanco es un ciudadano informado. Es un voto de opinión”, opina Isabel González, politóloga y gerente de asuntos públicos de Buho, firma de consultoría en comunicaciones.

Las declaraciones que se han hecho virales sobre las mujeres o los migrantes, sumados a su negativa de ir a los debates y espacios de opinión, podrían persuadir a algunos de los votos de opinión del exalcalde de Bucaramanga a reconsiderar su apoyo, de acuerdo con Carlos Andrés Arias, docente de la Universidad Externado de Colombia.

“Rodolfo puede desinflarse en estas semanas y la promoción del voto en blanco por parte del petrismo puede ayudarle. En una elección que pinta para ser reñida, para Petro es clave que Rodolfo no consiga más votos y, si se puede, los pierda, así a Petro no le sumen”, explicó Arias a Cambio

 

¿Qué es el voto en blanco?

De acuerdo con la sentencia C-490 de 2011 de la Corte Constitucional, el voto en blanco es “una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad, con efectos políticos”. Esto quiere decir que la casilla en blanco representa una opción para aquellos que no están de acuerdo con los candidatos, sus partidos o propuestas, y por ello cuentan con este recurso para manifestar su disentimiento o inconformidad en las urnas.

“El voto en blanco constituye una valiosa expresión del disenso a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector. Como consecuencia de este reconocimiento, la Constitución le adscribe una incidencia decisiva en procesos electorales orientados a proveer cargos unipersonales y de corporaciones públicas de elección popular”, añade esa sentencia que declaró la exequibilidad de la Ley 1475 (Ley de Reforma Política).

Contrario a lo que suele leerse durante las jornadas electorales, el voto en blanco no se suma al candidato que obtenga la mayor votación en las elecciones. El voto en blanco se contabiliza independientemente, al igual que se hace con los sufragios alcanzados por cada candidato.