11 Agosto 2022

Hollman Morris, denunciado por abuso de autoridad y daño en bien ajeno en caso junto a Mery Janeth Gutiérrez

El denunciante dice que le fue usurpado el local donde trabajaba y tenía varios equipos musicales. Además, sostiene haber sido violentado por la Policía y afirma que se vio en la obligación de guardar una sim card en su aparato rectal para cuidar la evidencia.

Wilfredo Martín Morales Rojas es un artista plástico, músico y audiovisual que tenía un local junto a su compañera, Celia Elizabeth Manosalva, en un edificio cerca a la Universidad Javeriana, en Bogotá. Allí tuvieron un bar llamado 'El Gato a GoGo' y un estudio de grabación para que bandas locales grabaran sus composiciones. Iniciaron como arrendatarios del lugar, pero el banco empezó a devolverles los cheques del pago de arriendo. El dueño, por alguna razón, había dejado de cobrarles y ellos emprendieron un proceso de posesión sobre el inmueble. 

Sin embargo, tras bambalinas el inmueble estaba sufriendo una serie de procesos: una señora llamada Martha León lo compró en 1993. En 2014, se lo vendió a la empresa DAMAJU S.A.S., de la que era socio un hombre llamado Wilson Fernando Gómez Angarita, socio en otros negocios de Dilia Margarita Báez Angarita y su esposo, Jairo Enrique Sánchez Díaz, cerebros de la pirámide Fit Forex, conocida como la pirámide de los estratos altos en Colombia. Ambos fueron condenados a 19 años por captación y lavado de activos. 

Según el periodista Lucas Pombo, de W Radio, Gustavo Petro decidió no designar a Gutiérrez en MinTic y ya hay dos hojas de vida del Partido de la U esperando ser evaluadas. 

La siguiente información fue extraída de una denuncia disciplinaria y penal hecha por el artista Wilfredo Martín Morales Rojas con fecha del 17 de enero de 2020.

Los hechos, según el relato del denunciante que se desprende del documento, habrían ocurrido así. El miércoles 8 de enero de 2020, Wilfredo Martín Morales Rojas y Celia Elizabeth Manosalva se encontraban de vacaciones por fuera de la ciudad. A las 11 a. m., recibieron una llamada en la que les decían que unos obreros estaban poniendo unas rejas metálicas blancas alrededor de sus locales, en la calle 45 con carrera Séptima. Algunas puertas fueron soldadas, incluso, por dentro.

Por ello, Wilfredo regresó a la ciudad. A las 7 p. m., captó con la cámara de su teléfono celular a las personas que ordenaron el cerramiento saliendo del edificio: una mujer rubia, Mery Janeth Gutiérrez, y a Jairo Enrique Sánchez Díaz y su esposa, Dilia Margarita Báez Angarita, los cerebros de Fit Forex. 

Según la denuncia, Mery Janeth Gutiérrez le ordenó a los vigilantes que llevó al edificio disparar a cualquiera que se acercara. Wilfredo Martín le pide ayuda a una patrulla de policía que pasa cerca al lugar, quienes le indican que vaya a hacer una querella en el CAI de la calle 63 con carrera novena. Allí, los policías lo citan a las 7:30 a.m. del día siguiente, jueves 9 de enero, pero nadie llega. 

Ante la situación, Wilfredo decide entrar a su local, donde estaban todos sus equipos de trabajo: interfaces de grabación, varias consolas con canales de sonido, amplificadores, accesorios para baterías, micrófonos, un televisor y varios cables. A las 5 p. m., la denuncia dice que la Policía llegó por un llamado del edificio. William, como respuesta, les mostró todos los documentos que demostraban su proceso legal de posesión. En ese momento, habrían llegado tres personas: Hollman Morris, diciendo que iba a hacer cumplir la ley e indicándole a los policías cómo proceder; un policía de alto rango, mostrándole un documento donde decía que William no debía estar allí, y por último, el concejal de Bogotá Rolando González, que se identificó como sobrino de la dueña de los locales: “Me dice que saque mis cosas y evite líos, el oficial de policía me sugiere que si no salgo en cinco minutos va a ejercer la fuerza”, dice el denunciante en el documento. 

Wilfredo entra al local y empieza a pedir ayuda a través de sus redes sociales: “La Policía entra a la fuerza y soy esposado y conducido a una patrulla, donde los policías me gritaban y me exigían que les entregara mi celular y la sim card. Frente a la negativa, destruyen mis equipos de sonido e instrumentos musicales, y frente a la insistencia por saber dónde estaba la sim card, la cual contenía las grabaciones que había realizado, me veo forzado a introducirla dentro de mi aparato rectal, a fin de tener un soporte de lo que ocurrió”. 

El 17 de marzo de 2020, Wilfredo les solicitó a Mery Gutiérrez y Hollman Morris que le devolvieran sus equipos. CAMBIO conoció que a la fecha de publicación de este artículo, todavía no habían sido devueltos.